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Biblioteca Virtual Hispanica

miércoles, 28 de julio de 2010

LA-CUESTION JUDIA EN EL BUSCON

1Introducción La vida del buscón llamado don Pablos es una magnifica pieza literaria relacionada con la historia y sociología de la España del siglo XVII. Su autor Francisco de Quevedo y Villegas pertenecía a una familia que se distinguió desde sus orígenes por el coraje con el que defendían la identidad cristiana de España. Según la etimología popular su primer apellido nace del mote “Yo soy aquel Que- Vedó el que los moros entrasen, y desde aquí se tornasen, porque así lo quise yo”1grabado en el escudo de armas de Diego González de Igueña, antepasado del autor, que en el siglo VIII colaboró con Alfonso I para evitar el ingreso de los moros en Campóo. Francisco de Quevedo tuvo el honor de integrar la orden de caballería de Santiago, donde pudo defender a la Corona en repetidos afrontamientos. Además, fue cortesano y su linaje era sin duda alguna de puros cristianos viejos, privilegios que ciertamente le crearon prejuicios sociales en relación a aquellos que no pertenecían a su casta, principalmente cuando se refiere a la burguesía, a quienes considera arribistas. La mentalidad del autor se transmite en cada página de la obra que en su totalidad posee un carácter segregacionista. Para poder analizar la obra, hemos creído importante remarcar el contexto espacial e histórico en el que se mueve el autor y algunos hechos anteriores al mismo que han llevado a la sociedad española a crear la división entre cristianos viejos y nuevos. El1.Vid. Andrés Rodríguez Fernández, El Mayorazgo de Lope González de Quevedo y Hoyos, Grupo Editor Altamira, Altamira, 1972, p. 38.2Buscón es una novela que gira entorno a temas como la Inquisición, la herejía, la pureza sanguínea, representando una condena (desde el punto de vista de Quevedo) de la degradación de la sociedad española, la cual a pesar de los estatutos de limpieza de sangre ha permitido la intromisión de los conversos en ministerios que conciernen solamente a los españoles. Para Quevedo el cristiano nuevo es un “Buscón”, una persona que hurta linajes por medio de engaños y astucia. Aaaa aaaa aaaa aaaa aaaa aaaa aaaa aaaa aaaa aaaa aaiaa aaaa aaaa aaaa aaaa aaaa aaaa aaa aaaa aaaa aaaa Proveniencia de las ideas castizas de Quevedo aaaa aaaaaaaa aaaa aaaaaa aaaa aaaaa aaaa aaaa aaaa aaaa aaaa aaaa aaaa aaaaaa Para conocer la fuente de las ideas anti-conversas del autor, hemos considerado importante iniciar nuestra tesis con un estudio del anti-judaísmo en España, que posteriormente dio lugar al anticonversionismo. Por ello, en el primer capítulo nos hemos dedicado enteramente al estudio de los judíos en España desde sus orígenes antes de la época romana hasta llegar al famoso decreto de expulsión que condujo a muchos a una conversión obligatoria y que y que trajo como consecuencia los famosos estatutos de limpieza de sangre. Aaa aaaaaaa Las diferentes hipótesis sobre la presencia de los judíos en épocas tempranas aparecen en muchas ocasiones como justificaciones para demostrar su permanencia en la península antes del asesinato de Jesús, como explicamos en el primer capítulo de nuestra tesis. Estas justificaciones son comunes ya que el judaísmo era considerado por los cristianos un riesgo para la seguridad de la religión. Por ello, desde la legitimización del cristianismo los eclesiásticos se empeñaron en hacer ver las otras religiones como ilícitas. El primer capítulo se dedica justamente a encontrar las causas de este enfrentamiento entre catolicismo y judaísmo, las3eventuales treguas que se produjeron entre las dos religiones, los concilios, las leyes y los edictos que trataron “la cuestión judía”, la situación de los hebreos en los diferentes reinos, la relación entre el anti-judaísmo y la Inquisición, la expulsión, los judeoconversos, elementos necesarios para enmarcar la posición anti-judía del autor. Aaaaaa Después de haberle ofrecido al lector toda la información necesaria sobre el origen de ciertas ideas segregacionistas circulantes en España, que dieron lugar a la expulsión de algunos de sus ciudadanos y a la formación de una sociedad estamental, nos dedicamos a profundizar la situación española del siglo XVII, en el que las condiciones económicas, al contrario que en el período de los Reyes Católicos, se encuentran en una gravísima crisis con lo cual la Corona se ve obligada a negociar con los judeoconversos para poder obtener créditos que alivien su adversidad. Es así que muchos burgueses de origen converso se acercan a la Corona y en algunos casos compran títulos nobiliarios. En el segundo capítulo nos dedicamos al estudio de estos eventos y a su reflejo en la obra. En esta parte de nuestra tesis, exponemos la finalidad del autor del Buscón de enseñarnos una sociedad pan-conversa, que se está apoderando de la sociedad española propagándose en todos los sectores sociales, desde los más bajos hasta los más altos. Aaaaaaa En el tercer capítulo, retomamos el tema de la sociedad estamental española con la finalidad de demostrar que en la escala social de Quevedo tanto el burgués como el marginal pertenecen al sector de los pícaros y que la única cosa que los diferencia es la condición económica que permite al primero acceder a la compra de los títulos nobiliarios. Este capítulo inicia con las jerarquías sociales existentes dentro de los estamentos españoles y la modificación que Quevedo propone de esta sociedad estamental. Asimismo hemos4indagado sobre el uso del tratamiento de respeto “Don” y la imposibilidad de atribuirlo a una persona de origen popular como Pablos, concluyendo que para Quevedo, como para los conservadores, las transformaciones que se anuncian en el siglo XVII son censurables de una sociedad al revés, carnavalesca, en la que el vulgo lleva la mejor parte. Aaaa aaaa aaaa aaa aaaaaConjuntamente a los elementos históricos, sociológicos y económicos de trascendental importancia para entender determinados componentes del Buscón, hemos considerado oportuno profundizar un factor que gira alrededor de la novela desde sus primeras páginas y que está relacionado con la tradición popular española, con sus creencias y prácticas supersticiosas: la asimilación bruja-judía, que por añadidura pasó a la mujer conversa. En el cuarto capítulo nos hemos dedicado a buscar las raíces de esta asimilación, investigando sobre algunos tratados de la iglesia católica que hablan de demonología y su eventual trascendencia en la tradición popular española. Hemos buscado las razones que han producido la deformación del término Sabbat y la influencia de estas concepciones particulares en algunos personajes de la literatura española y del Buscón en particular. Aaaa aaaa aaaa aaaaaaaaaaa aaaaaa Nuestra tesis es un análisis del Buscón desde tres puntos de vista: histórico, económico-político y demo-antropológico, puesto que consideramos que sólo a través de estas disciplinas es posible enfocar la postura ideológica anti-semita. Por ello hemos tratado de eliminar cualquier tipo de análisis subjetivo tratando de presentar de la manera más clara posible determinados hechos históricos que son aludidos directa o indirectamente dentro de la novela por medio de algunos personajes o escenarios. Aaaa aaaa aaaa aaaa aaaa aaaa aaaaaa El Buscón es una obra con un riquísimo contenido político-5económico ya que su autor, además de ser un hombre de letras, era un personaje político. Por ello nuestro estudio ha tratado de dirigirse hacia las disciplinas que de manera más eficaz podrían establecer los diferentes elementos que han servido de base para la elaboración de la obra, que demuestra ser una crítica profunda de las ambiciones de ascensión social que se vislumbraban en el siglo XVII de parte de algunos sectores considerados manchados.Capítulo I.6Los Judíos En España La vida del Buscón llamado don Pablos es un libro que refleja transparentemente la mentalidad española del siglo XVII. Francisco de Quevedo introduce en la historia del protagonista su apreciación de lo que significa ser un “cristiano nuevo”. Si bien es cierto que este libro es lleno de subjetividad y desprecio hacia la figura del converso, no podemos negar que nos sirve como testimonio de los hechos que acontecieron como secuela de la conversión constreñida de los hebreos españoles, que trajo consigo fenómenos que son tratados mordazmente en la obra, como el cambio de apellidos, el arribismo social, etc. La novela gira principalmente entorno a dos conceptos: el de cristiano nuevo y el de cristiano viejo. Para poder entender la trascendencia de ambos, es necesario conocer la historia de los judíos en España, la relación entre cristianismo y judaísmo, la identificación nacionalista del español con el cristiano, el edicto de expulsión de los judíos, la situación del converso y los estatutos de limpieza del sangre, aspectos que sarán tratados en este capítulo. 1.1.La Tradición Sefardí y la Antigua Tarsis. La tradición oral hebreo-española supone que la presencia judía en la península remonta a tiempos remotos. Para muchos esta hipótesis fue creada con la finalidad de demostrar que los judíos españoles no estuvieron comprometidos con el asesinato de Jesús. Para otros resulta probable si se toman en consideración dos factores relacionados entre ellos. El primero sería la temprana7presencia fenicia en la península y el segundo las relaciones que existieron entre los israelitas y los fenicios (quienes en aquella época mantenían relaciones comerciales en la península Ibérica e incluso habían fundado algunas ciudades importantes como Gades, actual Cádiz, en el 1100 a.C.). De este período de tradición oral resaltan sobre todo dos creencias: la primera relaciona la llegada de los judíos con el periodo salomónico, la cual identifica España con la famosa Tarsis mencionada en los libros de Isaías, Jeremías, Ezequiel, Reyes y Jonás. Según esta creencia los judíos llegaron a España en naves para establecer relaciones comerciales con los fenicios; en cambio la segunda afirma que la llegada de los judíos data del año 587 a.C. como consecuencia de la destrucción de Jerusalén por Nabucodonosor. 1.2. Los Judíos en la Hispania Romana Más allá de las leyendas que hacen remontar la presencia judía al periodo salomónico, parece mucho más razonable la suposición que los primeros asentamientos judíos hayan tenido lugar después de la destrucción de Jerusalén por Tito en el año 70 d.C.(guerras judías), ya que la guerra contra Roma y la desaparición del templo originaron la diáspora hebrea por el mediterráneo, que pudo alcanzar España en el siglo I. Además, si bien es cierto que durante el esplendor del imperio Romano el judaísmo era visto con antipatía (a causa de ciertos principios característicos de la religión, como el monoteísmo, la circuncisión, el Sabbat), gozaba del estatuto de Religio Licita1, condición que le habría permitido la propagación. De todos modos, esta8consideración de la llegada hebrea a partir de la época romana no excluye una posible presencia judía ya en las colonias mercantiles fenicias. A nivel de fuentes concretas, el periodo romano es mucho más creíble que el anterior, ya que existen algunas pruebas útiles para demostrar una efectiva presencia judía en la península durante esta época, como las inscripciones trilingües de Tarragona y Tortosa, el ánfora hebrea de Ibiza, y sobre todo un documento de grande utilidad para nuestro estudio datado entre el 301 y el 324. Se trata del Concilio de Elvira2, que ha sido estudiado en España desde el punto de vista de dos tradiciones diferentes: para la tradición católica es significativo porque representa el primer concilio cristiano de la península; para los judíos constituye el primer documento que manifiesta su exclusión de parte de lo que después será la España cristiana propiamente dicha. Para nuestro estudio es importante porque sirve para demostrar la gestación de los hechos que llevarán a la creación de los estatutos de la limpieza de sangre y al grande sectarismo que caracterizó a la sociedad española. Aaa aaaaaa El Concilio de Elvira fue el primer concilio celebrado por la iglesia cristiana en la Hispania Romana. Tuvo lugar en la ciudad de Elvira, su datación es incierta pues se cree que oscile entre el 300 y1. 2.Vid. Solomon Grayzel, "The Jews and Roman Law", en Jewish Quarterly Review,1968, p. 95 Vid. José Fernández Ubiña, El Concilio De Elvira Y Su Tiempo, Ediciones Miguel Sánchez,Granada, 2005, pp.27-39.el 324 d.C. Vale la pena resaltar que este lapsus de tiempo lo relaciona con dos hechos importantes: el primero es la persecución9de Diocleciano3, el segundo es el Edicto de Milán4 firmado en el año 313. Al concilio acudieron los representantes cristianos más importantes de España, entre ellos el famoso obispo Osio de Córdoba5. El objetivo principal de este concilio era aquel de asentar las bases de la iglesia cristiana en España. Sus actas constan de ochenta y un cánones, todos ellos de carácter disciplinar, que tratan de temas variados como el matrimonio, la idolatría, los ayunos, el bautismo, la excomunión, los cementerios, la usura, las vigilias, la misa, las relaciones con los paganos, judíos y herejes. Los cánones dedicados a los hebreos son cuatro: el canon dieciséis trataba de la prohibición de contraer matrimonios mixtos con mujeres judías, visto que la consecuencia de este hecho habría sido la excomunión por cinco años; El canon cuarenta y nueve prohibía a todo cristiano de hacer bendecir su casa por un hebreo. El castigo por un acto semejante era la excomunión perpetua. El canon cincuenta amenazaba con la excomunión de cinco años a todo cristiano que se sentase a comer en la misma mesa que un judío. El canon setenta y ocho amenazaba con cinco años de excomunión a cualquier cristiano que fuese descubierto en actos de adulterio con una hebrea.3.Vid. Robert Andrew Barker, Compendio de la Historia Cristiana, Editorial Mundo Hispano, El Paso, 2003, p. 26. 4. Ibídem. 5.Vid. Victor Cyril De Clercq, Ossius of Cordova: A Contribution to the History of the Constantinian Period, Catholic University of America Press, Washington, 1954, pp.87-104.1.3. Los Judíos durante el dominio visigodo10Inicialmente los visigodos adoptaron el cristianismo arriano6, que les había sido exigido por el emperador de Constantinopla en el siglo IV para permitirles ocupar las tierras del Danubio. No mostraron inicialmente ningún interés por perseguir a los judíos. A decir verdad el primer documento en el que se nombran a los judíos corresponde al periodo de Alarico II (484-507). Se trata de un cuerpo legislativo que data del 506, promulgado en Tolosa e intitulado Breviarium Alaricianum7. Este documento imponía algunas restricciones para los judíos, entre ellas la prohibición de los matrimonios mixtos, de la edificación de nuevas sinagogas, el veto de poseer esclavos cristianos, pero al mismo tiempo les admitía el restauro de las sinagogas ya existentes y la mantención de sus propios tribunales para resolver asuntos religiosos y algunos asuntos civiles. Se piensa que estas leyes nunca fueron aplicadas con verdadera severidad y que la efectiva persecución de los hebreos durante la dominación visigoda empezó con la conversión de Recadero (586-601) al catolicismo. En el año 589, el rey Recaredo abjuró el arrianismo y se convirtió al catolicismo, llevando a cabo la unificación religiosa entre visigodos e hispanorromanos, unión que le servía para fortale-6. Vid. José Orlandis, Historia del Reino Visigodo Español, Rialp Ediciones, Madrid, 1988, pp. 59-73. 7.Vid. John George Phillimore, Introduction to the Study and History of the Roman Law, Elibron Classics, Londres, 1994, p.234.11fortalecer su reino. De este modo, durante todo el siglo VII la monarquía visigoda en estrecha colaboración con la iglesia católica adoptó una actitud combativa contra las comunidades judías, que a partir de ese momento se convirtieron en una minoría. En el reinado de Sisebuto las leyes anti-judías aumentaron. El monarca trató de evitar toda forma de proselitismo judío castigándolo con la pena de muerte y estableciendo que los hijos nacidos de una unión judío– cristiana fuesen educados como cristianos. Asimismo liberó a todos los cristianos de cualquier relación de dependencia de los judíos, los cuales se vieron obligados a desprenderse de sus esclavos y servidores cristianos. Las medidas anti-judías de Sisebuto fueron aprobadas por el concilio de Toledo del año 633, provocando dos efectos en las comunidades judías: la conversión y el exilio hacia África. La situación de los conversos no era absolutamente fácil. Víctimas de desconfianza por el hecho de ser considerados cristianos a la fuerza, sufrieron persecuciones bajo el dominio de Sisebuto (612621). En el año 638, durante el reinado de Chintilla (636-639), se decretó que en su reino no podían vivir súbditos que no profesaban el catolicismo. Los judíos se vieron obligados a hacer un juramento especial intitulado placitum, en el que rechazaban públicamente su antigua religión. De la misma forma, durante el Reinado de Recesvinto les fue impuesta la pena de muerte por lapidación o en la hoguera. En el año 694, durante el reinado de Egica (687-702), el XVII Concilio de Toledo8 dictaminó la esclavitud de los judíos y conversos8.Vid. Marta López-Ibor Marta; Los judíos en España, Anaya, Madrid, 1990, pp. 21923212que habitaban en el dominio visigodo, acusándolos de conspirar contra el poder:[…] se esforzaron con atrevimiento tiránico por arruinar a la patria y a todo el pueblo […] Este atrevimiento cruel y asombroso debe ser castigado con duras penas [… ]; quisieron usurpar para si el trono real […] por medio de una conspiración. Y habiendo sabido en nuestra asamblea de este crimen infausto por sus mismas confesiones, decretamos que en fuerza de este nuestro decreto sufran un castigo irrevocable, a saber: que según el mandato del piadosísimo y religiosísimo príncipe nuestro, el Rey Egica, que, encendido por el celo del Señor e impelido por el fervor de la santa fe no sólo quiere vengar la injuria irrogada a la cruz de Cristo, sino que también pretende evitar con todo rigor la ruina de su pueblo y de su patria[…] privados de todos sus bienes y confiscadas todas sus cosas[…] serán dispersados por todas las partes a través de todas las provincias de España, sometidos a perpetua esclavitud, entregándoles al servicio de aquellos a los que el rey ordenare, y no podrán bajo ningún pretextos recuperar de ningún modo su estado de hombres libres, mientras permanezcan en la obstinación de su infidelidad […] De su estado de hombres libres, mientras permanezcan en la obstinación de su hombres libres, mientras permanezcan en la obstinación de su infidelidad […]Decretamos también que por elección de nuestro príncipe, se designen algunos de los esclavos cristianos de los mismos judíos […] Respecto de sus hijos de uno y de otro sexo, decretamos que, a partir de los siete años, no tengan el mismo techo ni trato con sus padres”99. El texto ha sido extraído del libro de Joseph Pérez, Los Judíos en España, Marcia Pons Historia, Madrid, 2005, p. 89.13Es difícil entender verdaderamente cuales pudieron ser las causas de tanta represión. Los judíos no representaban realmente un riesgo para el dominio visigodo. Históricamente no se conocen revueltas encabezadas por los judíos, con la excepción del dudoso (no se sabe si haya sido auténtico o supuesto) complot contra Egica, que sirvió como pretexto al XVII concilio de Toledo apenas mencionado. Tal vez la segregación judía tenía una base religiosa, visto que en aquel periodo fueron escritos algunos tratados que inculcaban este celo, como el De Fide Catholica contra Judaeos10 o el De nativitate Chisti ex Isaiae testimoniis11 de Isidoro de Sevilla, o Historia Wambae12, del converso Julián de Toledo. Igualmente los concilios de Toledo respaldaron las medidas discriminatorias de la autoridad civil y en algunas ocasiones las inspiraron. A pesar de las duras medidas que se tomaron contra ellos, los judíos lograron sobrevivir, acaso por la falta de cohesión política de los visigodos, generalmente involucrados en luchas internas. Los ataques al judaísmo generaron una fractura grande entre las comunidades judías y cristianas.1.4. Los Judíos en el Al- Ándalus.La invasión musulmana representó inicialmente una liberación para los judíos, que según el histórico Sánchez Albornoz constituyeron la quinta columna para la invasión musulmana13. En10.Vid. Eloy Benito Ruano, Tópicos y Realidades de la Edad Media, Real Academia de Historia, Madrid, 2000, p. 184.1411. Ibídem.el Al-Ándalus se les concedió el rango de dhimmis, es decir de protegidos, ya que eran considerados al igual que los cristianos “gente del libro”. El Corán admitía la libertad de cultos a los pueblos que tenían un texto revelado, como era el caso de los judíos y cristianos que tenían la biblia y eran llamados por los musulmanes “hijos de Abraham”. No sufrieron de persecuciones visto que el ejercicio de su religión era tolerada a cambio del pagamento de impuestos especiales (la dhima), sin embargo, los dhimmies tenían que llevar vestidos, sombreros y cabalgaduras diversas de los musulmanes, pero se les garantizaba la vida, la libertad de culto, la propiedad de sus bienes y una cierta autonomía, puesto que podían tener sus propios tribunales y leyes. Los judíos estaban organizados en Aljamas. Cada Aljama era una entidad jurídico-administrativa que constaba de tres elementos: 1. La autoridad civil representada por un Consejo de Ancianos que se ocupaba de los asuntos internos, del cobro de los impuestos y de la representación ante el Gobierno Real. 2. Los Tribunales para juzgar las demandas, contiendas, quejas, procesos criminales y transgresiones religiosas, que se basaba en el derecho talmúdico. 3. La Sinagoga donde estaba la escuela talmúdica. Los rabinos eran quienes interpretaban la ley y se ocupaban de la enseñanza para los niños.12.Vid. Juan García Atienza, Guía judía de España, Alletana Editores, Madrid, 1997, p.35. 13.Vid. Claudio Sánchez-Albornoz, La España musulmana según los autores islamitas y cristianos medievales, Espasa-Calpe, Madrid, 1978, p. 82.15Además es importante recordar que cada Aljama poseía su propio cementerio que por razones de salubridad se situaba extramuros. El clima de tolerancia fue visto positivamente por los judíos que colaboraron con las invasiones musulmanas en diferentes ocasiones. En Granada, por ejemplo, recibieron la custodia de la ciudad, mientras que los invasores continuaban su avance hasta Toledo. El poder en Al-Andalus era representado por el califato. El califa Abd Ar-Rahman III hizo de Córdoba la capital cultural del oeste14. Este periodo fue muy próspero para algunos judíos, que estudiaron árabe y fundaron prósperas comunidades en Sevilla, Granada y Córdoba. Durante el califato los judíos podían preservar sus ritos y tradiciones y asimismo desempeñar posiciones importantes en la administración del Califato. Hasday Ibn Shaprut, médico personal y ministro del Califa, fue el judío más importante de la época. Tuvo a cargo misiones diplomáticas como el recibimiento de Juan de Gorze, enviado del emperador alemán Otto I, y negoció tratados con los embajadores de Constantino VIII de Bizancio. La aparición de los reinados de Taifas (1031-1086) corresponde al florecimiento cultural de los judíos-españoles15, que se perfeccionaron en sectores relacionados con las actividades intelectuales, administrativas, mercantiles, poéticas y literarias. Mu-14. Vid. Elías Teres, «Linajes árabes en Al-Andalus», en AI-Andalus, Madrid-Granada, XXII, 1957, p. 57. 15.Vid. José Manuel Cuenca Toribio, Andalucía: Historia de un pueblo, Alianza, Madrid, 1984, p. 242.16chos de ellos trabajaban como consejeros, médicos y políticos en determinados reinados, principalmente en Ibn Nagrela de Granada. Fue con las invasiones almorávides y sucesivamente con los almohades que los judíos fueron víctimas de persecuciones, por lo que comenzaron a buscar refugio en los reinos cristianos del norte (Castilla y Aragón), en Oriente y en el norte de África concluyendo el ciclo de La Edad de Oro de Al-Ándalus. Resumiendo, históricamente el Al-Ándalus ha sido dividido en dos etapas: 1. La primera inicia en el año 756 y termina en el 1086. En esta etapa la dinastía de los Omeyas tiene a España bajo su autoridad, inicialmente bajo la forma de los emiratos, después con el califato y sucesivamente con los reinos de Taifas, que eran pequeños emiratos constituidos a continuación de la caída del califato. Es este el periodo que se considera como el periodo de oro para los sefardís. 2. La segunda etapa inicia a partir del año 1086 y termina en el año 1232 con la reconquista de Toledo y con el inicio de las invasiones africanas. Como la anterior, esta etapa se divide también en partes, la primera parte es marcada por la presencia de los almorávides (10861145), la segunda por los almohades (1146-1232). Ambas migraciones impusieron la pureza de costumbres, demostrándose intolerantes con los judíos, segregándolos como un pueblo de segunda clase. Los almohades les obligaron a usar indumentarias de color azul para diferenciarlos de los musulmanes. Esta situación intolerante produjo, como hemos ya mencionado, la huida de los judíos a los reinos cristianos(Castilla y Aragón), Egipto, Italia y Provenza.171.5. Los judíos en los reinos cristianosEl destino me ha conducido a una tierra en la que mis pensamientos y deseos tiemblan de temor, una gente de labios balbucientes y habla impenetrable, al ver sus caras decae mi rostro[…] son hombres salvajes necesitados de un poco de ciencia16. Mosé ben Ezra.El pensamiento de Mosé ben Ezra sirve para demostrar la apreciación que tenían los judíos de los reinos cristianos, sinónimo de atraso, tanto a nivel intelectual como a nivel económico. Quizás es esta apreciación la que nos explica porque durante los siglos altomedievales las comunidades judías en Cataluña y León eran casi inexistentes, pues comenzaron a crecer solo a inicios del siglo XI como producto de la reactivación económica peninsular, principalmente en la ruta del Camino de Santiago y con la conquista de Toledo; a pesar de esto, en el año 974 en el fuero de Castrogeriz se encuentra una disposición según la cual la persona que cometiese un crimen contra un judío pagaría de la misma manera que si cometiese un crimen contra un cristiano. En el año 1090 en la carta Inter chistianos et judaeos promulgada por el rey de Castilla y León Alfonso VI se daban los mismos derechos a los judíos y a los cristianos17. Estos documentos nos sirven como testigos de la existencia, aunque minoritaria, de ciudadanos hebreos en los reinos cristianos. En la primera etapa, en la que la presencia judía colabora para los avances territoriales, la situación jurídica de los judíos fue muy favorable. Los fueros (fuero de Sepúlveda, de Cuenca, de Te-1816. 17.El texto ha sido extraído del libro de Roberto Guzmán Leal, Historia de la Cultura, Vid. Joseph Pérez, op.cit., p. 198.Editorial Porrúa, México, 1983, p. 136.ruel) reconocían la igualdad de derechos entre los judíos y los cristianos. La llegada de los almohades coincide con el periodo de reconquista cristiana y es a partir del año 1146 que se comienza a sentir la presencia sefardita más ampliamente en los reinos cristianos, pues como sabemos durante los siglos XII y XIII los desplazamientos de los conquistadores cristianos hacia el sur ocasionaron que una numerosa población judía que se encontraba bajo el dominio musulmán pasase a los reinos cristianos, recibiendo franquicias y privilegios reales. Como con los musulmanes, los judíos se prestaron como colaboradores de los cristianos en el gobierno y administración territorial. Muchos judíos, como fue el caso de Joseph ben Salomón, adelantaron a Alfonso VIII dinero para financiar la expedición que iba a culminar con la victoria de las Navas de Tolosa en 1252. La presencia judía en los reinos cristianos fue muy útil pues, como muestra la reflexión de Mosé ben Ezra, los reinos cristianos eran culturalmente inferiores al nivel al que estaban acostumbrados los judíos, y solo a partir del siglo XIII tanto en Castilla como en Aragón empezaron a surgir en el seno de la población cristiana personas capacitadas para ejercer las tareas y las funciones sociales que habían sido ocupadas por los judíos. La posición de los judíos se ve afectada con las decisiones tomadas en el IV Concilio de Letrán18, donde se recomienda la separación de los judíos y los cristianos. Los sefarditas se vieron obligados a vivir en barrios apartados del resto de la población, e vitando la comunicación principalmente nocturna entre estos y los cristianos. Las juderías eran1918.Vid. Juan Francisco Rivera Recio, “Personajes hispanos asistentes en 1215 al IVConcilio de Letrán”, en Hispania Sacra 4, 1951, pp. 335-355.cercadas por murallas con muy pocas puertas, que se cerraban después del Ave María. Los hebreos podían salir de la judería los días laborables, pero debían permanecer encerrados los domingos y los días de fiestas religiosas. Los judíos debían llevar una señal para poder ser reconocidos, no podían realizar matrimonios mixtos, no podían ejercer la medicina y les era prohibido reunirse en las Sinagogas. El objetivo de estas medidas era el de acabar con la “perfidia judía”, que consistía en el ahínco que demostraban en negar lo evidente, es decir que Jesús era el Mesías anunciado. Durante el reinado de Alfonso X se redactaron entre los años1282 y 1293 una serie de leyes escritas, que prohibían a los judíos poseer heredamientos, obligándoles a vender aquellos que ya tenían en el plazo de un año. Al mismo tiempo les permitían practicar la usura. La presencia de los judíos era consentida con la condición que ellos viviesen en cautiverio y fuesen la remembranza a los hombres de quienes crucificaron a Cristo. El culto judío era permitido, pero todo tipo de proselitismo era eliminado con la pena de muerte, no obstante se podían leer libros del Talmud, respetar el Sabbat y las fiestas Mosaicas. Las siete partidas presentaban algunas medidas discriminatorias para con los judíos, como la exclusión de ciertos cargos públicos, de sentarse a la mesa con cristianos, de tener sexo con cristianos, la obligación de llevar una señal distintiva. La posición de Alfonso X era confusa, ya que de una parte creó leyes que simulaban una adhesión a los dictámenes eclesiásticos, de otra estas medidas nunca fueron llevadas a la práctica efectivamente19. Muchos judíos gozaban de un buen status.2019.Vid. Miguel Ángel Ladera Quesada, Lecturas sobre la España histórica, RealAcademia de Historia, Madrid, 1998, p.59.Entre ellos destacaban Nahmánides de Gerona y Salomó Adret de Barcelona. La colaboración judía era tan necesaria en estos años de avance territorial que la Corona acató las disposiciones anti-judías de la iglesia pero jamás las puso verdaderamente en práctica. Si bien es cierto que para los monarcas cristianos los judíos eran colaboradores, para el pueblo, víctima de la tradición religioso– popular, eran deicidas, responsables de la muerte de Jesús y tenían que convertirse para poder eximir su grande yerro. El anti-judaísmo doctrinal alimentó una serie de rumores sobre la maldad de los judíos. A partir de los años ochenta del siglo XIII comenzó a deteriorarse la situación de los judíos españoles y al mismo tiempo aumentaba el anti-judaísmo en la sociedad. En la Corona de Aragón el Privilegio General20 otorgado por Pedro III en 1283 les prohibió el ejercicio de cargos públicos, situación a la que no se llegó en Castilla. Si bien en las cortes eran cada vez más frecuentes las peticiones de estamento popular contra los judíos, parece que en aquel momento la monarquía no había tenido ningún tipo de interés hacia su puesta en práctica. Durante los años setenta del siglo XIII, la iglesia católica instigaba a las masas hablándoles insistentemente de la ya mencionada “perfidia judía” y de la necesidad de erradicarla de la sociedad cristiana para evitar su contaminación, argumento que se fue incrementando con el tiempo y que dio lugar a muchas injusticias y discriminaciones.21Las dificultades del siglo XIV agravaron las tensiones sociales. El antisemitismo de las oligarquías urbanas y de las masas populares20.Vid. Marie de Menaça, Histoire Politique des Juifs d’Espagne au Moyen-âge,Université de Nantes, Nantes, 1993, p. 196.cristianas puso a los judíos en el centro de las acusaciones de la centuria: fueron difamados de propagar pestes, de envenenar el agua. Además, las actividades de los judíos como arrendadores, recaudadores o prestamistas crearon situaciones de tensión permanente. Durante este siglo las persecuciones y violencias contra los hebreos se acrecentaron en toda la península. El concilio de Zamora (1312) pidió a la Corona la aplicación de las medidas antijudías que habían sido sugeridas por la iglesia. En Cataluña en 1348, durante la epidemia de la peste negra, se desató el rumor de que fueron los judíos a iniciarla envenenando las aguas, lo que produjo el asalto de muchas juderías catalanas.21 Las gravísimas secuelas de la guerra de los dos Pedros (1356-1365) en las comarcas fronterizas entre Castilla y Aragón y la guerra civil castellana en la que la propaganda anti judía se utilizó contra Pedro I el Cruel, acusado de ser filo-judío por su hermanastro Enrique de Trastámara, provocando la enemistad de las masas castellanas contra los judíos. En 1391 se marcó efectivamente el cisma existente entre los judíos y los cristianos, comenzaron las crueles matanzas en las juderías de Castilla, Cataluña y Valencia. Las predicaciones del arcediano de Sevilla Ferrán Martínez sirvieron para encender la furia cristiana que asaltó las juderías de Sevilla, Córdova, Valencia y Barcelona. Numerosas ciudades fueron teatro de abusos, denuestos y crímenes contra los judíos. El aborrecimiento hacia ellos crecía no solo por22razones religiosas, sino también económico-sociales que los connotaban como estafadores por ser usureros. El antisemitismo dejó de ser un fenómeno popular y se extendió a los sectores sociales más21.Vid. Joseph Pérez, op.cit, p. 218.altos. Las autoridades no sabían cuales eran las medidas propicias que se debían tomar por lo que los hebreos estaban totalmente desprotegidos. Desaparecieron muchas juderías, la Corona trató de reconstruirlas pero los intentos fueron inútiles, pues la cólera de masa no tenía frenos. Los judíos empezaron a desplazarse a lo largo de las diferentes regiones españolas, por lo que a partir de este período se dispersaron en varias localidades que hasta entonces no habían tenido habitantes judíos. Vicente Ferrer comenzó sus predicaciones en las juderías iniciando la llamada “la era bautismal” que dio lugar a muchas conversiones. Entre el 1413 y el 1414 se efectuó la disputa de Tortosa por iniciativa del papa Benedicto XIII, disputa que constituyó principalmente un discurso dialéctico entre los cristianos y los judíos.22 La finalidad era la de convertir a los judíos de la Corona aragonesa. Entre los participantes judíos constaban algunos intelectuales expertos en teología, lingüística y filosofía. Los más importantes eran el famoso lingüista y filósofo Profiat Durán(Efodi) y el rabino Yosef Albo de Soria. La Iglesia Católica en cambio contaba con la presencia de Vicente Ferrer, Jerónimo de Santa Fe, converso cuyo verdadero nombre era Josué Lorquí. El argumento principal de la disputa era “la llegada del Mesías”. La disputa no tuvo ninguna conclusión positiva, ya que los judíos y los cristianos23tenían una definición diferente de la función del Mesías. Los representantes judíos más significativos la abandonaron. Yosef Albo y el rabino gerundense Durán se negaron a suscribir la cédula. Los judíos comprendieron que la disputa no les portaría ninguna solución22. Vid. Paul Johnson, La Historia de los Judíos, Editorial Javier Vergara, Barcelona, 2004, pp. 269-277.por lo que en diciembre de 1414 decidieron abandonarla. Las consecuencias de la misma se podrían resumir principalmente en tres hechos: el primero fue la Bula Papal anti-judía del Papa Benedicto XIII, cuya finalidad era acelerar la destrucción del judaísmo; la segunda fue una conversión de masa que creó un nuevo sector social, “el de los conversos” o “cristianos nuevos”. La tercera fue la continuación mucho más activa de las predicaciones de Vicente Ferrer en las juderías. El 26 de febrero de 1449 Álvaro de Luna, favorito de Juan II de Castilla, exigió que se cobrase un impuesto de un millón de maravedís en Toledo. El encargado de la recaudación fue el converso Alfonso Cota. El pueblo de la ciudad, instigado por el alcalde mayor y copero del rey Pedro Sarmiento, irrumpió en la casa de Cota, saqueó sus bienes, incendió su casa y destruyó la judería la Magdalena. El 5 de Junio de 1449 en una asamblea en el ayuntamiento de Toledo se decretó la “sentencia–estatuto”23 que permitía expulsar a todos los judíos de los puestos importantes de Toledo (concejales, alcaldes, jueces). Como consecuencia de la sentencia-estatuto catorce conversos fueron despedidos de cargos oficiales en Toledo.24En 1459 las ideas de Alonso de Espina, confesor de Enrique IV, se hacen conocer a través del Fortalitium fidei, en el que denunció el peligro que para la cristiandad suponían judíos y los falsos conversos (a quienes calificaba de herejes) y propuso como solución la expulsión de los primeros y el establecimiento de la Inquisición para23. Vid. Benito Ruano, Los orígenes del problema del converso, Real Academia de Historia, Madrid, 2001, pp. 24-31.los segundos. Las conclusiones de Espina fueron que los judíos, legítimos responsables de las catástrofes sucedidas en Europa, antepasados de los cristianos nuevos, habían traspasado a estos su “espíritu del mal”. En su tratado se distinguían tres tipos de conversos (los sinceros, los oportunistas y los forzados) 24. En el año 1461 los franciscanos también se demostraron preocupados por los efectos que podrían producir las relaciones entre los conversos y los cristianos viejos, por lo que requirieron a Alonso de Oropesa, general de los Jeronimitas, que les ayudase a estimar el mal existente en estas relaciones. Oropesa escribió el tratado Lumen ad Revelationem Gentium25, en el cual concluía que la iglesia era una sola y que si se hallaban problemas era por la no existencia de una autoridad suprema capaz de juzgar las acusaciones que pesaban contra los conversos, concluyendo que si los culpables eran castigados el pueblo renunciaría a actos violentos. Después de su análisis socio-teológico, Oropesa pidió el establecimiento de la Inquisición en nombre del Rey para poder controlar los problemas socio-religiosos presentes en la península. Consiguiendo la25autorización de Pio II en 1462, la Inquisición debía ejecutar un papel de interventor entre las relaciones de todos los cristianos, pero como sabemos sirvió solo para manipular la mentalidad española antijudía, y fue esta institución la que legitimó la expulsión de los judíos temiendo su mala influencia para los conversos, al mismo tiempo que miraba con desconfianza los cristianos nuevos considerados herejes.24. 25.Vid. Paul Johnson, op.cit, p. 272-275. Vid. Juan García Atienza, op.cit., p. 212.Al comienzo del reinado de los Reyes Católicos se iniciaba una etapa de tranquilidad para los judíos (fue gracias al apoyo del converso Andrés de Cabrera y del judío Abraham Senior que Isabel fue declarada reina a la muerte de Enrique IV), que ocuparon cargos relevantes en la corte, como fue el caso de Isaac Abravanel o de Abraham Senior26. Las leyes protegían la vida y actividad de los judíos (después de algunos incidentes acaecidos en Trujillo, Isabel firmó un documento en el que declaraba que las Aljamas estaban bajo su protección) hasta que la Corona cedió a las presiones eclesiásticas que insistían sobre el riesgo que constituían “los falsos conversos”. En 1476 se estableció el Tribunal de la Inquisición en Sevilla. En 1478 los reyes católicos pidieron a Sixto IV la concesión de una Inquisición pontificia, no episcopal, para la Castilla, petición que fue concedida. En 1480 el Tribunal de la Inquisición era totalmente controlado por los dominicos. En 1483 se nombró Inquisidor General al confesor de los Reyes Fray Tomás de Torquemada. El Tribunal de la Inquisición comenzó a perseguir26duramente a los judíos y a todo converso con sospechosas tendencias judaizantes27. Los hebreos eran obligados a escuchar las predicaciones de los dominicos en las sinagogas. Las juderías fueron cercadas para garantizar la no comunicación entre judíos y cristianos. A través de las indagaciones de la Inquisición se descubrió que muchos conversos iban a reunirse con sus familiares judíos para celebrar con ellos sus fiestas, asistir a la sinagoga y rezar oraciones judías.26.Vid. Salvador de Madarraga, Vida del muy magnífico señor Don Cristóbal Colón,Editorial Subamericana, Buenos Aires,1940, p.206.27. Vid. Luis Suárez Fernández, Los Reyes Católicos, RIALP, Barcelona, 2005, p.49En 1483 se ordenó la expulsión de los judíos andaluces. La presión que ejercía la Inquisición sobre los Reyes Católicos pidiéndoles que separaran definitivamente a los conversos de los judíos condujo al decreto de expulsión del 31 de marzo de 1492, en el que se daba un plazo de tres meses para dejar el país a todos los judíos que no quisieran convertirse al cristianismo. Antes de salir tuvieron que liquidar sus deudas con particulares y con la Corona, vendieron sus bienes a precios bajos, emigraron hacia Portugal, el norte de África, Italia y el imperio Otomano. Con el decreto de expulsión la mayor parte de los judíos españoles dejaron la península iniciándose una dispersión que los llevó en muchas ocasiones a la ruina económica. La situación para los judíos que se convirtieron no fue mejor pues el proceso de asimilación social fue arduo. La consecuencia de este decreto fue la salida de los judíos convencidos y la segregación social de los conversos28.271.6. Los Estatutos De Limpieza De SangreDespués de las conversiones forzosas a las que fueron sometidos los judíos que querían permanecer en España, algunos de ellos gozaban de amplias posibilidades laborales y de una buena inserción social. Este “bienestar de los conversos” comenzó a preocupar a los españoles, por lo que comenzaron a ser más fuertes las diferencias entre cristianos nuevos y viejos. El concepto de cristiano nuevo se relacionaba con el criptojudaismo, lo que permitía legitimar los esta-28.Vid. Fidel Fita, “El decreto de expulsión” en Boletín de la Real Academia de Historia,Tomo 5, 1984, p. 362.tutos de sangre. La sociedad cristiana vieja temía que una total asimilación de los conversos produjese un cataclismo en las jerarquías sociales españolas. Era pues necesario establecer una definición exacta de dos conceptos que estarán a la base de la sociedad ibérica y de la introducción de los estatutos de limpieza: cristiano viejo, cristiano nuevo. Como sabemos la influencia de la iglesia católica en las decisiones de la Corona española era absoluta durante el reinado de los reyes católicos. La manipulación de Fray de Torquemada influyó de manera determinante para la firma del decreto de expulsión. En el reinado del imperador Carlos V, el problema de los conversos aumentó hasta conducir a la firma de los “estatutos de limpieza de sangre”29 ideados por el sacerdote y amigo del emperador Juan28Martínez Silíceo (paradójicamente de origen converso cuyo verdadero nombre era Fernando Guijarro) quien, contrario al nombramiento que el papa Pablo III hizo al converso Fernando Jiménez, escribió una carta al mismo pidiéndole que anulara el nombramiento en la catedral de Toledo y sucesivamente se decidió a redactar un estatuto en el que se excluyeran a los cristianos nuevos. El 23 de julio de 1547, por veinticuatro votos a favor y diez en contra, se aprobaron los estatutos. La decisión quedaba a partir de ese momento en manos del papa y del emperador. Silíceo presentó a Carlos V una documentación en cinco partes bien diferenciadas, en las que mediante razones históricas, referen-29.Vid. Andrés Valladares Salgado, Estatutos de limpieza de sangre, Alianza, Madrid,1972, p. 31.cias bíblicas y de autoridades eclesiásticas se justificaban las motivaciones que inducían a aprobar los estatutos, que serán ratificados posteriormente por el papa Pablo IV en 1555 y por Felipe II en 1556, siendo aplicados principalmente en los Colegios Mayores de Castilla, en ciertas órdenes religiosas (dominicos, franciscanos, jerónimos), en la Inquisición, en las órdenes militares(estatuto de la orden de Santiago 1555), en hermandades y municipios. Para poder acceder a estas instituciones era necesario certificar la “pureza de Sangre” mediante la “prueba de sangre” en la que informantes de las instituciones correspondientes examinaban los linajes del interesado, verificando la genealogía del candidato para decidir si era o no admisible a integrar determinada entidad, sin embargo ocurría que muchas veces el linaje de un candidato era manipulado de modo que un cristiano nuevo podía figurar como viejo y viceversa. Durante mucho tiempo España ha tratado de29justificar su antisemitismo argumentando que este no se refería a pretendidas características raciales sino ideológicas. Esta tesis es falsa visto que, si bien es cierto que la discriminación usa como fondo el contexto religioso, el hecho de declarar un grupo de personas inferior a otro y de crear para definirlos palabras discriminatorias como “marranos” demuestra que detrás del socialreligioso existían sin duda alguna razones racistas, y esto se verá reflejado a lo largo de toda la lectura del Buscón. Como habíamos precisado anteriormente la finalidad de este capítulo es la de relacionar la historia de los judíos en España con el contexto situacional del Buscón. El antisemitismo quevediano no fue una anomalía aislada, más bien fue un fenómeno social de la época, del cual Quevedo es solamente un espejo. Algunos de los hechos que hemos estudiado serán aludidos indirectamente en la obra, sea a través de la utilización de determinados apellidos, sea a través de la creación de algunos hechos, que a continuación analizaremos.30Capitulo II. Intereses de casta detrás de la posición anti-conversa de Quevedo en El Buscón. La discriminación racial en España comenzó a ser muy fuerte a partir del siglo XV. Tanto por motivos religiosos como sociales, se inició la persecución de las minorías, siendo el mayor impulso para su propagación la Inquisición. La España del siglo XVI era una nación sectaria, donde se aplicaban de manera estricta los estatutos de limpieza de sangre, ya mencionados en el primer capítulo, que representaban un obstáculo para la movilidad social. A pesar de ello, hacia finales del siglo XVI y principios del XVII, algunos miembros de las castas impuras, como la familia Coronel del Buscón, lograron escalar socialmente. Muchos conversos eran parte de una nueva burguesía mercantil, necesaria para las actividades imperiales de la31Corona. Algunos judíos, junto con los banqueros genoveses, eran los principales financiadores de la economía española y por ello pudieron comprar la hidalguía. Como consecuencia de la grave situación económica dejada por su padre, el reino de Felipe III inició con un gran número de problemas financieros, con lo cual se vio obligado a pactar con los judíos portugueses (quienes realizaban actividades financieras relacionadas con el comercio, el tráfico de esclavos y las actividades bancarias) para poder cubrir las pérdidas económicas de la Corona.2.1. El déficit de la Corona “podemos con verdad decir que cuando S.M. falleció acabó su real persona y juntamente su patrimonio real todo”1Estas son las palabras con las que Rodrigo Vázquez de Arce explicaba a Felipe III el estado en que se encontraban las finanzas a la muerte de su padre Felipe II. La monarquía se hallaba en un fuerte desequilibrio entre los ingresos y los gastos contraídos. La evolución del déficit se había incrementado en los últimos años del reino de Felipe II. Un balance de finales de 1598 estimaba un desequilibrio de 1,6 millones de ducados, al que habría que sumar las cantidades entregadas a los hombres de negocios responsables de la bancarrota de 1596, cuyas condiciones se habían pactado en el llamado “medio general”, arreglo alcanzado con los acreedores en 1597, que fue ratificado en 1598 y que, en la práctica, hipotecaba la32hacienda extraordinaria del monarca formada por las remesas llegadas de Indias, las Tres Gracias y los Servicios Ordinario y Extraordinario con un monto total estimado de cuatro millones de ducados. Esto servía para respaldar las cantidades destinadas a cubrir los gastos en Flandes, 4,5 millones; en Castilla, 2,7 millones y 120.000 ducados, que entraban bajo el epígrafe de donativo gracioso, lo que significaba en la realidad, la práctica inexistencia de hacienda extraordinaria libre hasta pasado año y medio. El monarca y sus más estrechos colaboradores (entre ellos el Duque de Lerma) eran conscientes de la situación crítica de la Corona, que1. Frase citada en el artículo de James Alexander Robertson, “After the death of Philip II”, en The HispanicAmerican Historical Review, 59, 1979, p.138.tenía hipotecadas todas sus rentas. Por otro lado, la existencia de algunos conflictos que desde la década de 1580 habían aumentado la sublevación de las que luego serían Provincias Unidas, la guerra hispano-inglesa (1585-1604) y el conflicto hispano-francés (15951598) condicionaban la política de la Corona. Inicialmente la única alternativa que se presentaba para Felipe III era aquella de pactar con el Reino congregado en Cortes, hecho que produjo un debate intenso entre los consejeros de Lerma. Por ello abogaban por esquivar a las Cortes y acudir a remedios financieros diferentes por medio de los arbitrios(impuestos con los que se arbitraban los fondos para cubrir los gastos públicos), que iban desde la solicitud de “donativos voluntarios” hasta el más socorrido de la acuñación de la moneda, un recurso que, aunque generaba importantes ingresos a la Tesorería Regia, que obtenía un lucro considerable entre el valor facial de la moneda y el costo de producirla, causaría un aumento del inflación2.33Corona y Reino comenzaron a verse como dos cosas distintas, mientras la primera buscaba incrementar los ingresos de forma rápida, por medio de arbitrios, la segunda insistía en la importancia de la Hacienda como base de la economía a largo plazo. El 12 de Abril de 1600, Felipe III se presentó en la sede de las reuniones y pidió a los procuradores una ordenanza definitiva al término de la sesión. Tras muchas discusiones por parte de los procuradores y después de proponer diferentes medidas para favorecer la economía del Rey, se decidió aprobar un servicio por un2.p.122.Vid. James Casey, España en la Edad Moderna, Universidad de Valencia, Valencia, 2001,valor de dieciocho millones de ducados, pagaderos en seis años, que se financiarían aplicando una sisa sobre el vino, que equivaldría a 1/8 de la cantidad adquirida. Se acordaron igualmente que en el caso no fuese suficiente, la sisa se extendería también al aceite. La concesión de dinero tenía como contrapartida distintas limitaciones a su aplicación, pues se otorgaba para ser destinado al sustento del estado y dignidad de la Corona así como a la defensa de estos Reinos. Con esta condición era evidente que la política exterior quedaba fuera de la financiación. Aun había más posiciones impuestas y todas ellas de gran calado: el monarca no firmaría asientos con banqueros, fueran nacionales o extranjeros, a no ser a través del Rey y del Reino. Este pacto parecía satisfacer a las dos partes: de un lado la Monarquía conseguía el ansiado dinero y del otro el Reino adquiría un mayor protagonismo y asentaba las bases jurídicas para limitar la actuación impositiva de la Corona sin su concurso3.34Si bien es cierto que las “negociaciones” del Rey habían sido importantes, no eran suficientes para alcanzar su objetivo y el de su Privado el Duque de Lerma, que deseaban mostrarse fuertes también en el frente interior. Si no era capaz de allegar más fondos, los adversarios políticos se renovarían para amenazar las precarias condiciones alcanzadas con tanto esfuerzo. Ramírez de Prado, uno de los hombres de confianza del Rey, planteó que si no se alcanzaba el éxito con la hacienda y no se conseguían buenos resultados en los frentes de guerra, los rivales tendrían argumentos para atacar la gestión del nuevo equipo de gobierno. Por ello se comenzaron a ma-3. Vid. Juan E. Gelabert González, La Bolsa del Rey. Rey, Reino y Fisco en Castilla(15981648), Crítica, Barcelona, 1997, pp.35 -37.quinar nuevas estrategias que aportasen más caudal a las necesitadas arcas de la hacienda regia, buscando nuevos modelos de contribución al esfuerzo común por parte de todos los territorios de la Monarquía Hispánica. Es en este momento que sea Felipe III sea el Duque de Lerma comenzaron a pensar en Portugal e instrumentaron una serie de medidas para conseguir que las rentas generadas en aquel territorio sirvieran para aumentar los recursos financieros de la Corona. Entre estas medidas es importante referir la constitución en la Corte de un organismo hacendístico denominado Junta de Hacienda4, formada por cinco ministros castellanos y tres portugueses. Simultáneamente y para no dejar nada fuera de control, se creaba en Lisboa una junta análoga, integrada sólo por castellanos y que en el organigrama portugués recibió la denominación de Junta de los Contos5.35 2.1.1La incongruencia entre la situación jurídica y económica de los conversos portugueses. Como asegura Jesús Carrasco Vásquez: “Portugal era la cuna de un colectivo muy dinámico que había sido capaz de tejer una amplia red comercial por todo el mundo y de generar los suficientes excedentes de capital para convertirse en arrendatarios de las rentas de la Corona lusa, es decir los judeoconversos”.6 La capacidad económica de los conversos portugueses era ampliamente conocida en aquel tiempo.4. Vid. Ferrán Soldevila, Historia de España, Ediciones Ariel, Barcelona, 1973, p.221. 5. Ibídem. 6. Cf. Jesús Carrasco Vázquez, “El relevante papel económico de los conversos portugueses en la privanza del Duquede Lerma(1600-1606)”, en Actas del XXV Encuentro de La Asociación Portuguesa de Historia Económica y Social, Évora, 2005, p. 8.Incluso de ella se hacía eco el Duque de Lerma, quien en una carta al archiduque-cardenal Alberto de Austria habla del sustento que los mercaderes portugueses daban a la economía europea. Las autoridades sabían que la economía de los conversos portugueses podía jugar un papel relevante si se les daba un mayor protagonismo del que hasta la fecha habían alcanzado durante el reinado de Felipe II. Por otra parte, algunos judío-portugueses, como los Gómez de Elvás, Rodríguez de Évora y Veiga, Jiménez Aragón, Núñez Correa, veían con buenos ojos la unión Ibérica, ya que, aunque la situación económica de los conversos lusos era destacada, no sucedía lo mismo con su situación jurídica, que los relegaba a ciudadanos privados de elementales derechos, como el ejercicio de cargos públicos, a ello se añadía la prohibición expresa de abandonar Portugal, algo que la unión Ibérica aliviaría, al permitirles pasar a36Castilla con mayores privilegios de aquellos que gozaban en ese momento7. En 1599, dos mercaderes luso conversos, Jorge Rodríguez Solís y Rodrigo Andrade de Évora, ofrecieron a la Corona 1.700.000 ducados con la finalidad de obtener el famoso premio del perdón general, pero las reacciones de algunos miembros del Clero, del Consejo de Portugal y de algunos Gobernadores impidió que se obtuviese un acuerdo basándose en ideologías nacionalistas y ofreciendo 800.000 ducados que nunca se hicieron efectivos. Por medio de su capital, los conversos controlaban a la Corona. De hecho, en el 1601 lograron conseguir dos cartas-patente: la primera abolía las trabas para su emigración (negociada por un precio de7.Vid. Modesto Lafuente y Zamalloa, Historia General de España, Urgoiti Editores, Pamplona,2005, p. 296.170.000), la segunda prohibía injuriales8. En 1604, un acuerdo, que legalmente fue un indulto y no un perdón general, dio satisfacción a las partes enfrentadas, partidarios y detractores, y suponía a la Corona recaudar 1.700.000 ducados, que pagarían los conversos. La cantidad se entregaba en concepto de indemnización por la pérdida de las confiscaciones, que dejarían de producirse al decretarse el indulto. Obsérvese que quien pagaría realmente esta cantidad serían las arcas inquisitoriales, puesto que eran ellas las receptoras directas de las incautaciones que se hacían en nombre de la Corona y que servían para sostener el aparato inquisitorial. De ahí el rechazo frontal al acuerdo por parte del Inquisidor General. El compromiso alcanzado también suponía la condonación de la deuda atrasada por préstamos realizados a Juan37III. El acuerdo recibió un fuerte impulso no sólo por el interés de las arcas regias sino también porque los conversos supieron engrasar la maquinaria de las voluntades de los personajes con capacidad para tomar decisiones. El monto que el rumor hizo circular ascendió a 100.000 cruzados, de los cuales el Duque de Lerma recibió la mitad. Como hemos mencionado anteriormente, el colectivo converso portugués se encontró en un determinado momento con la oportunidad de negociar con la “arruinada” Corona9. Ambas partes tenían suficientes razones para buscarse. Finalmente los financieros lisboetas pasaron a Castilla y se responsabilizaron de los ingresos fiscales de la Corona, conviniendo contratos sobre las más importantes figuras impositivas de la hacienda castellana. Así el8. 9.Vid. Juan E. Gelabert González, op.cit., p. 64.Vid. José Andrés Gallego, Historia General de España y América, RIALP Ediciones,Madrid,1981, p. 697.converso Juan Núñez de Correa contrató de 1604 a 1613 la renta de la Avería; Pedro Gómez Reinel (próspero negrero) se responsabilizó del Almojarifazgo Mayor y el Almojarifazgo de Indias; los hermanos Diego y Andrés Suárez obtuvieron el contrato de los Almojarifazgos de Canarias (1601-1610); a Pedro de Baeza se le confió el control de las rentas de los Puertos Secos y Diezmos de la Mar; Pablo Serra y Manuel Freitas hicieron el contrato de los derechos aduaneros cobrados en las aduanas erigidas en la frontera entre Castilla y Aragón. Como podemos ver, en el siglo XVII los conversos portugueses comenzaron a sustentar la economía de la Corona. Con lo cual algunos españoles iniciaron a temer por su participación a38las ventajas de la misma. Quevedo era uno de estos personajes. Muchas veces se ha hablado de una postura anti judía en la producción quevediana, que por numerosos críticos ha sido interpretada como un profundo orgullo de clase. Es importante recordar que los Quevedo eran una familia que había buscado desde siempre una posición segura en la Corona, por lo tanto el ingreso de nuevos sectores sociales no sólo los incomodaba, sino que también los preocupaba. El desprecio de Quevedo por los conversos servía para disfrazar su turbación, ya que sentía que el espacio ganado por su familia a través de generaciones se encuentra en peligro y como no podía embestir directamente contra los conversos portugueses (protegidos por la Corona), arremetía contra aquellos nacidos en España. La posición anti-conversa de Quevedo era una medida desesperada, pues pensaba que reviviendo los preceptos establecidos en España por varios siglos, lograría salvar su posición social. Es por esto que en su obra era omnipresente la figura del converso como escoria. En su obra satírica, Quevedo intentaba recordar los preceptos establecidos por la España católica del siglo XV. Su obra era una crítica de las políticas de la Felipe III, quien permitió la incorporación de descendientes conversos en los cenáculos de la corte. La sociedad española conservadora vio con desconfianza la posibilidad de una mutación del sistema jerárquico basado en el estamento. Por eso pregonaba por el inmovilismo de clases como base de la seguridad social. El Buscón insiste en demostrar que en una sociedad que prefiere a quienes tienen la sangre limpia el espacio para los conversos y sus descendientes es solamente el mundo del hampa.39La obra de Quevedo se inmortalizó, porque fue escrita en un momento en el que el sistema social tiende a verse afectado por la aspiración de ascenso social de los conversos. Este fenómeno es tratado en toda la novela. Pablos, en su afán de mejorar de condición, utilizará todos los medios necesarios para alcanzarla. Sobre todo los más sórdidos. El pensamiento de Quevedo que relaciona al converso con el ruin era común a todos los españoles cristianos de los siglos XVI y XVII. Por ello El Buscón es un buen instrumento para analizar la sociedad española de aquel entonces. El concepto que “la mala sangre se hereda” es fundamental para entender la intención quevediana. Los conversos eran cristianos sólo de nombre, pues se pensaba que detrás de su supuesta conversión existiesen prácticas criptojudías que serán asociadas también a la brujería. Los vicios eran genéticamente heredados, por ello del producto de un ladrón y una bruja no podía venir un caballero.2.2. El Buscón: Reflejo de las aspiraciones de una sociedad panconversa. La obra gira entorno al mundo de los conversos. Los personajes son en su conjunto de baja calaña (visto que poseen la mácula sanguínea), incluso aquellos que aparentemente provienen de un mejor origen, como es el caso de don Diego Coronel. Todos los personajes en El Buscón tienen una conducta soez. Don Diego traiciona a Pablos dos veces. Una de ellas es cuando induce a llamar Poncio Pilatos a Poncio Aguirre, la otra es cuando lo deja al descubierto delante a Ana Coronel. Don Pablos es un arribista, capaz de hacer cualquier cosa por mejorar socialmente. Sus padres40son dos delincuentes. Domine Cabra es un avaro dispuesto a dejar “morir de hambre” a un pupilo con tal de no gastar. Don Toribio es un falso hidalgo, que como Pablos miente para poder subir de clase social. El tío de Don Pablos es un hombre que puede asesinar a la propia sangre sin remordimientos. La obra en su totalidad no presenta ni siquiera un personaje noble: los compañeros de escuela, de universidad, de la corte, de la cárcel, son todos personajes viles (y son todos conversos). 2.2.1. El proceso de formación de la vileza de Pablos. 2.2.1.1.La infancia.Yo, señor, soy de Segovia. Mi padre se llamó Clemente Pablo, natural del mismo pueblo; Dios le tenga en el cielo. Fue, tal como todos dicen, de oficio barbero; aunque eran tan altos sus pensamientos, que se corría de que le llamasen así, diciendo que el era tundidor de mejillas y sastre de barbas[… ] estuvo casado con Aldonza de San Pedro, hija de Diego de San Juan y nieta de Andrés de San Cristóbal. Sospechábase en el pueblo que no era cristiana vieja […]10.En el íncipit del Buscón, Pablos mete en evidencia su origen converso y su condición social baja, que constituye algo común en la picaresca, como en efecto se puede comprobar en el íncipit del Lazarillo de Tormes. Pero entre Lazarillo y Pablos existe una gran diferencia: el protagonista del Buscón posee aspiraciones de caballero, lo que constituye la innovación de la obra con respecto a la picaresca. Las ganas de medro social de Pablos se exteriorizan por primera vez cuando el pequeño no ha dejado aún el ambiente reducido del hogar:41Metílos en paz, diciendo que yo quería aprender virtud resueltamente e ir con mis buenos pensamientos adelante; y así, que para esto me pusiesen a la escuela, pues sin leer ni escribir no se podía hacer nada11.La decisión de ir a la escuela constituye en el niño su primer eslabón en el proceso formativo que el quiere iniciar para aprender el honor y la virtud que lo convertirían en un caballero y de hecho vemos que el crío es considerado el alumno más destacado por parte del maestro. Pero el mundo de la escuela se verifica un verdadero fracaso para Pablos. Sus compañeros lo vejan constantemente, hasta llegar al límite de las humillaciones con el10. 11.Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Pablo Jauralde Pou, p.73.Me referiré a las ediciones de La Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Samuel Gili Gaya, p. 13.vida del Buscón simplemente por el nombre del editor. Los datos completos se hallan en la Bibliografía.episodio del Rey de Gallos, en el que Pablos decide abandonar la escuela para siempre y meterse en el papel de sirviente de Don Diego.“Viéndome, pues, con una fiesta revuelta, un pueblo escandalizado, los padres corridos, mi amigo descalabrado y el caballo muerto, determíneme de no volver más a la escuela ni a casa de mis padres, sino de quedarme a servir a don Diego […]12”.La vergüenza experimentada por Pablos, le permite darse cuenta verdaderamente de su posición de inferioridad. Su decisión de abandonar la escuela tiene un significado muy importante, pues el infante experimenta por primera vez una fuerte sensación de42desengaño social que le causa grande dificultad y lo hace decidirse por el abandono de sus estudios. Cuando Pablos dice “…aunque no sabía bien escribir, para mi intento de ser caballero lo que se requería era escribir mal…”13 en realidad está racionalizando su frustración. Podemos decir que la segunda etapa que marca el aprendizaje de vida de Pablos está marcado por la racionalización, que sería la manifestación de aquel sentimiento de inferioridad que Parker propone14. Entre Pablos y Don Diego existía inicialmente una relación de amistad, en la que Pablos era aquel que beneficiaba mayormente a Diego. Por el contexto que nos presenta el Pablos narrador, el niño Pablos es un personaje clave en la vida de Diego, es un apoyo12. 13. 14.1947, pp. 58-69.Francisco de Quevedo, El Buscón , ed. Alan Francis, p.30. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Domingo Ynduráin, p.113.Cf. Alexander Parker, “The Psychology of the Pícaro in El Buscón” en Modern Language Review, XLII,intelectual para su formación. Ello explicaría el porque los padres de Diego aceptaron “con gran gusto”15 la presencia del pequeño de bajo origen en casa y porque lo envía junto a su hijo al pupilaje de Cabras y posteriormente a Alcalá de Henares. Pero cuando Pablos comienza a demostrar sus primeras picardías la familia Coronel lo aparta totalmente, como veremos más adelante.“[…] Dábale de lo que almorzaba, y no le pedía de lo que él comía; comprábale estampas, enseñabále a luchar, jugaba con él al toro y entreteníale siempre”16.43Cuando el padre de Don Diego decide enviar a su hijo al pupilaje del dómine Cabra, envía también a Pablos para que asista a su hijo. Es durante este pupilaje que Pablos conocerá el hambre. Para poder contrarrestarla, Pablos y Don Diego fingirán un dolor de “tripas”17, que como estrategia resultará un desacierto pues ambos recibirán “sendas gaitas”18 de parte de la tía del Dómine Cabra. Si en la escuela Pablos se ha dado de su posición de inferioridad, al abandonarla desarrolla un mecanismo de racionalización. El pupilaje significa para Pablos la experiencia dolorosa de los efectos perversos que puede producir la avaricia y de hecho esta estancia termina con una muerte:“[…]Murió11 15.elpobremozo,enterramoslemuypobremente por ser forastero[...]19”.Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Domingo Ynduráin, p. 11216. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Alan Francis, p.24 17. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Domingo Ynduráin, p.121 18. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Samuel Gili Gaya, p.119. 19. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Jauralde Pou, p.101.2.2.1.2. El primer cambio espacial significativo de Pablos A nivel espacial, el paso de Pablos por Alcalá de Henares representa su primera gran salida y será este el lugar en el que verdaderamente comenzará a iniciarse como pícaro. Es aquí que Pablos se afirmará sobre aquello que él mismo negaba anteriormente “la vileza”20 y donde iniciará a despreciar a los conversos y al mismo tiempo a si mismo. Desde el inicio de su viaje, el narrador nos da a entender que Alcalá es en cierto modo un escenario de predilección para los44conversos, sean judíos sean moros. De hecho, la primera persona que Pablos nos describe es un “morisco ladrón” propietario de una venta de viveros21. De sangre infectada es también el dueño de la casa donde van a vivir Pablos y su patrón Don Diego, definido por Pablos como uno de la raza de aquellos que “creen en Dios por cortesía o sobre falso”22. 2.2.1.3. ¿Por qué don Diego Coronel va a estudiar a Alcalá? Como sabemos, Pablos va a Alcalá de Henares para continuar con su función de sirviente de Don Diego. La presencia de los conversos en Alcalá no corresponde solamente a los sectores de baja calaña, pues muchos conversos destacaron en la universidad por su gran intelecto, entre ellos Pablo Coronel (1480, Segovia - 3020. 21. 22.Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Samuel Gili Gaya, p. 37.Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Pablo Jauralde Pou, p. 104. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Domingo Ynduráin, p. 135.de septiembre de 1534, Parral, Segovia), judío converso, especializado en estudios talmúdicos, catedrático de Sagradas Escrituras, encargado de la traducción de la parte hebrea junto a Alfonso de Zamora y Alfonso de Alcalá (de origen converso también ellos) de la Biblia Complutense, que además fue coordinada por el converso Diego López de Zúñiga, grande humanista. Es posible que la intención de Quevedo al dar al padre de don Diego los apellidos Coronel de Zúñiga haya querido recordar la grande influencia que estos conversos tuvieron en Alcalá, a pesar de los estatutos de sangre, y que esta influencia45continua, pues ahora Don Diego frecuenta Alcalá y lleva consigo incluso a su criado, igualmente de origen converso23. Aunque, como hemos visto, en Alcalá los estudiantes conversos habían destacado como intelectuales, en El Buscón los profusos estudiantes conversos tienen una conducta despreciable, son protervos y gregarios. Por su condición de criado Pablos es víctima de humillaciones llegando incluso a recibir “las toses y los gargajos”24 de sus colegas. Es por ello que comienza a ampliar en Alcalá su deseo de asimilación a la casta de los limpios y su desprecio hacia la propia casta. Es de los conversos que aprenderá una de las más grandes lecciones de su vida de pícaro: aquella de ser “bellaco con los bellacos”25. La fase en Alcalá se cierra con la separación de Pablos y Diego. Ambos han recibido cartas que los obligan a volver a Sego23. 24. 25.Vid. Elena Hernández Sandoica, Universidad, poder económico y cambio social, Consejo deUniversidades, Madrid, 1990, p.109. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Alan Francis, p. 63. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Domingo Ynduráin, p. 149.via. Pablos debe volver para cobrar su herencia, pues su padre ha muerto y su madre será sentenciada por la Inquisición dentro de poco; Diego, en cambio, es forzado por el padre, que ha sabido de las ocurrencias de Pablos y, enfadado, obliga al hijo a regresar a Segovia.“[…] Porque si hasta ahora tenía como cada cual mi piedra en el rollo, ahora tengo mi padre. Declaréle cómo había muerto tan honradamente como el más estirado, cómo le trincharon y le hicieron moneda, cómo me había escrito mi señor tío, el verdugo, de esto y de la prisioncilla de mama,46que a él, como a quien sabía quién yo soy, me pude descubrir sin vergüenza”26.2.2.2. El Regreso A Segovia En su inesperada partida a Segovia, Pablos tiene en mente un solo proyecto: recoger la herencia de sus padres para irse a un territorio donde nadie conozca su origen. En este viaje de regreso a casa, conoce a algunos personajes que Quevedo ha introducido para retratar el escenario de la época. Quevedo somete a Pablos a la experiencia de transitar por amplios sectores de la sociedad española, en los que han tenido o tienen alguna competencia los miembros de su casta, que le proporcionan la información suficiente para entender el desengaño encontrado por aquellos que en su vida han osado buscar el ascenso social a pesar de tener mala sangre.26.Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Pablo Jauralde Pou, p. 134.2.2.2.1. El Arbitrista A finales del siglo XVI y principios del siglo XVII comenzó a usarse la palabra “arbitrista”. En un principio era un término aplicado literalmente a aquél que proponía proyectos, esquemas o arbitrios para contribuir a la restauración política del Imperio español. Con el tiempo la palabra “arbitrista” tomó una consideración negativa. Se llegó incluso a despreciar a los que profesaban tales métodos. Fernández de Navarrete habla de las “perjudiciales quimeras de los arbitristas”27. Caxa de Leruela47difamó la “sofistería de los arbitristas”28. Una imagen aún más clara de la mala prensa que tenían estos personajes se puede observar en Quevedo, que les cambió el nombre por el de “barbitristas”29 y escribió que “el Anticristo ha de ser arbitrista”30. El arbitrista del Buscón ha ideado la manera de ganar Ostende secando el mar con esponjas. La idea desatinada del arbitrista en la sátira de Quevedo sirve para apuntar contra la infausta influencia de los arbitristas (en la mayoría conversos) sobre la política económica de la Corona. Es decir, este personaje permite al autor del Buscón arremeter contra la burguesía mercantil que iniciaba a tomar importancia en las disposiciones de la Corona:“Yo me iba entreteniendo por el camino considerando en estas cosas, cuando pasado Torote, encontré con un hombre en un maAa27.Cf. Pedro Fernández de Navarrete ,Conservación de Monarquías, ed. Michael D. Gordon, Biblioteca deAutores españoles Madrid, 1982, p 321.28. Cf. Miguel Caxa de Leruela, Restauración de la abundancia de España, ed. Jean Paul LeFlem,Instituto de Estudios Fiscales, Madrid 1975, pág. 6029. Cf. Francisco de Quevedo, Los Sueños, ed. José Álvarez Vázquez, Alianza, Madrid, 1983, p.215. 30. Cf. Francisco de Quevedo, La hora de Todos, ed. Luisa López Grigera, Castalia, Madrid, 1975,p.19.cho de albarda, el cual iba hablando entre sí con muy gran prisa y tan embebecido, que aun estando a su lado no me veía. Saludéle y saludóme; preguntéle dónde iba, y después que nos pagamos las respuestas, comenzamos luego a tratar de si bajaba el turco y de las fuerzas del Rey. Comenzó a decir de qué manera se podía conquistar la Tierra Santa y cómo se ganaría Argel, en los cuales discursos eché de ver que era loco repúblico y de gobierno. Proseguimos en la conversación, y venimos a dar de una cosa en otra, en Flandes. Aquí fue ello, que empezó a suspirar y a decir:48Más me cuestan a mí esos estados que al Rey, porque ha catorce años que ando con un arbitrio que, si como es imposible no lo fuera, ya estuviera todo sosegado”31.El arbitrista va presentando durante catorce años arbitrios al Rey con la condición que este a cambio le conceda una encomienda, que el piensa conseguir porque ostenta una “ejecutoria muy honrada”32. Como es sabido, con los estatutos de sangre los conversos supuestamente estaban excluidos de los contratos públicos y no podían emigrar a la Indias. Con el arbitrista de origen converso, Quevedo aborda la poca seriedad que en aquel periodo tenían los estatutos de sangre y la manipulación del sector converso en los oficios de la Corona. 2.2.2.2.El maestro de esgrima Dentro de la galería de los peculiares personajes que llena-31.Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Pablo Jauralde Pou, p.135.32. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Domingo Ynduráin, p.171.ban el Madrid de Felipe IV nos encontramos con Luis Pacheco de Narváez (de origen converso). Este hombre, nacido en Baeza en 1570, había cursado la carrera de las armas, llegando a ser sargento mayor en las islas Canarias, más concretamente en Fuerteventura y Lanzarote. En 1624, propuesto por el teniente de armas Sebastián Sánchez, se convirtió en maestro mayor de esgrima e instructor de matemáticas de Felipe IV. Tal cargo llevaba aparejada la potestad de ser el examinador de los postulantes a ser maestros en el arte de manejar la espada, y, a la postre, Maestro Mayor del Reino.49Discípulo del gran Jerónimo de Carranza, fundador de la escuela española, intentó llevar la esgrima a la categoría de ciencia, ampliando y modificando los principios geométricos que caracterizaban esta escuela. Pero Pacheco de Narváez es conocido comúnmente por su enemistad irreconciliable con Quevedo. Comienza la historia en 1608, según cuenta Pablo Antonio de Tarsia, en la casa del presidente de Castilla, en aquel entonces el Conde de Miranda. Entre las personas que allí se encontraban estaban el poeta y el maestro de armas. Acababa de ver la luz la obra de este último Cien conclusiones sobre las armas y se charlaba acerca de su contenido. Quevedo, hombre dado a porfiar, objetó que se afirmaba en la obra que un determinado lance era imparable y sin posibilidad de respuesta, siendo tal falso y totalmente demostrable. La concurrencia les invitó a que probasen con las armas en la mano quien tenía la razón. Pacheco se mostró remiso, arguyendo que la ciencia que emanaba del libro era incontestable de todo punto y que en esa reunión se estaba para hablar y no para usar la espada. Pero la presión de la concurrencia hizo que los dos acabasen desenvainando. El lance terminó inmediatamente con un golpe de la espada de D. Francisco en el sombrero del maestro, descubriéndole y dejándole en vergüenza ante toda la reunión33. Quevedo se burla varias veces en sus escritos del esgrimidor, pero especialmente y de la manera más clara y perfectamente identificable en el capítulo primero del libro segundo del Buscón:[…]lejos vi una mula suelta y un hombre junto a ella a pie, que mirando a un libro hacía unas rayas que medía con un compás. Daba vueltas y saltos a un lado y a otro, y de rato en rato, poniendo un dedo encima de otro, hacía con ellos mil cosas saltando34.50La burla a los sistemas geométricos utilizados por el maestro para esgrimir, evitando la línea recta, son constantes en todo el texto:[…]Al fin me determiné, y llegando cerca, sintióme, cerró el libro, y al poner el pie en el estribo, resbalósele y cayó. Levantéle, y díjome: -No tomé bien el medio de proporción para hacer la circunferencia al subir”, “Preguntóme si iba a Madrid por línea recta o si iba por camino circunflejo”, ,” -Pues, en verdad, que por lo que yo vi hacer a V. Md. en el campo denantes, que más le tenía por encantador, viendo los círculos. -Eso -me dijo- era que se me ofreció una treta por el cuarto círculo con el compás mayor, continuando la espada para matar sin confesión al contrario, porque no diga quién lo hizo y estaba poniéndolo en términos de matemática”,” me advirtió con grandes voces que hiciese un ángulo obtuso con las piernas, y que reduciéndolas a líneas paralelas me pusiese perpendicular en el suelo35.Aaa33. 34. 35.Cf. Pablo Antonio de Tarsia, Vida de Don Francisco de Quevedo y Villegas, UniversidadCastilla-La Mancha, Madrid, 1997, p. 127. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Domingo Ynduráin, p.172. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Pablo Jauralde Pou, p.139.En la escena de la posada de Rejas, donde han de pernoctar el extravagante personaje y Don Pablos, parece salir a relucir el famoso lance por varios motivos: el esgrimidor intenta demostrar la infalibilidad de su ciencia utilizando dos cucharones, en vez de espadas, y acaba siendo humillado y puesto en ridículo por un bravo “mulatazo”36 que dice tener el certificado de esgrimidor, y ser fiel defensor de la Destreza del maestro Carranza. Por si quedase alguna duda sobre la identidad de la persona caricaturizada en este episodio nos encontramos con que el huésped51de la posada le pregunta a Don Pablos si su extraño acompañante es indio por no entender su jerigonza. Aquí juega Quevedo con un doble sentido: por un lado tenemos lo absurdo del discurso matemático/geométrico y por otro, según Rubén Soto Ribera37, una alusión a la estancia en la islas Canarias de Pacheco, que habría influido en su acento y forma de hablar. Los Ataques a Pacheco serán presentes en otras obras, como los Sueños y Discursos, en concreto en el Sueño del Juicio Final donde aparece un maestro de esgrima que no sabe como se va en línea recta al infierno:-Maestro de esgrima examinado, y de los más diestros delmundo. Y sacando otros papeles de un lado, dijo que aquellos eran los testimonios de sus hazañas. Cayéronsele en el suelo por descuido los testimonios y fueron a un tiempo a levantarlos dos diablos y un alguacil y él los levantó priAa36.Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Samuel Gili Gaya, p.55.37. Cf. Rubén Soto de Ribera, El divino Figueroa en El Buscón de Quevedo”, en Revista deEstudios Hispánicos, Vol. 30, Nº 2, 2003, pp. 105-113.primero que los diablos. Llegó un ángel y alargó el brazo para asirle y meterle dentro, y él, retirándose, alargó el suyo y dando un salto dijo: -Esta de puño es irreparable, y si me queréis probar yo daré buena cuenta. Riéronse todos, y un oficial algo moreno le preguntó qué nuevas tenía de su alma; pidiéronle no sé qué cosas y respondió que no sabía tretas contra los enemigos de ella. Mandáronle que se fuese por línea recta al infierno, a lo cual replicó diciendo que debían de tenerlo por diestro del52libro matemático, que él no sabía qué era línea recta; hiciéronselo aprender y diciendo: “Entre otro”, se arrojó38.2.2.2.3. El Clérigo Poeta Sobre el personaje del clérigo poeta existen dos hipótesis, según Rubén Soto Ribera este personaje es una caricaturización de un amigo de Pacheco, el sacerdote Bartolomé Cairasco de Figueroa39. La segunda hipótesis es aquella de Idalia Cordero según la cual el personaje sería un alusión a Góngora40. a. La Hipótesis de Rubén Soto Ribera Para Rubén Soto Ribera, Quevedo no sólo ataca en este libro al ya enemigo irreconciliable, sino que arremete contra todo lo que le rodea, así convierte en objetivo de sus dardos a Bartolomé Cairasco de Figueroa, que era amigo de Pacheco. En los capítulos38.p.38. Francisco de Quevedo, Los Sueños, ed. Julio Cejador y Frauca, Espasa-Calpe, Madrid, 1954,39. Cf. Rubén Soto de Ribera, Art. Cit., p. 118. 40. Cf. Idalia Cordero, El Buscón o la vergüenza de Pablos y la ira de Don Francisco, Editorial Playor,Madrid, 1987, p. 166.segundo y tercero del segundo libro aparece otro personaje objeto de burla: el sacristán de Majadahonda, criatura ignorante, sucia, pretenciosa, y pésimo poeta. Son varias las claves, según Rubén Soto Ribera, para deducir que el personaje reflejado es el canario Figueroa, el Divino, pero una de las más claras se encuentra en la parte en que el sacristán dice:53[…]pues, oiga v. m. un pedacito de un librillo que tengo hecho a las once mil vírgenes, adonde a cada una he compuesto cincuenta octavas41.Eso da la impresionante cifra de quinientas cincuenta mil octavas. Aparte de esta barbaridad, confiesa tener “una comedia que tenía más jornadas que el camino de Jerusalén”42, cuyo borrador es de “hasta cinco manos de papel”43 y encima es irrepresentable, porque titulándose el Arca de Noé intervienen en ella multitud de animales. También había escrito a una enamorada novecientos un sonetos. Resulta que Cairasco de Figueroa, al que no hay que confundir con Francisco de Figueroa, también poeta coetáneo, tiene en su haber el ser el autor del Templo militante, triumphos de virtudes, festividades y vidas de santos, también conocido como Flor Sanctorum, y que consta, ni más ni menos, que con quince mil octavas, en las que se recoge la vida de los santos que componen el santoral y que le llevó siete años el escribirla. De la misma manera se considera que hay una intención de insultar a Pacheco, haciendo que este es la mula sobre la que cabalga el sacristán. Esto está apoyado en que en la obra del esgrimidor, en su principio, aparece una carta de Cairasco. Esta carta habría sido el ve-41. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Pablo Jauralde Pou, p.145. 42. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Alan Francis, p.111. 43. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Domingo Ynduráin, p.180.hículo usado por el canario para introducirse en el ámbito culto de Madrid, es decir, habría usado el libro como mula y por tanto a su autor. b. Hipótesis de Idalia Cordero54Para Idalia Cordero, quien hace una fusión del clérigo y del ermitaño, ambos personajes representan una alusión directa al poeta cordobés Góngora y sería la respuesta a un soneto suyo en el que satiriza a Quevedo en su labor de traducción del Anacreonte, llamándolo “verdugo de vocablos”44. Idalia Cordero examina la aportación gongorina a las Flores De Poetas Ilustres, encontrando que los poemas de inicios del autor responden ya a los rasgos criticados por Quevedo (dedicados a la amada indiferente, enmarcados en un ambiente pastoril, la naturaleza que se hace eco de los interminables lamentos del amante desdeñado). Pero hay más: Cordero considera que el personaje del clérigo, que pertenece a un “género de Sabandijas que llaman poetas son nuestros prójimos, y cristianos aunque malos”45, sirve para dar a entender el origen converso de Góngora, cuya familia durante más de un siglo fue asediada por el fantasma de la impureza de sangre. La crítica recuerda que Quevedo en más de una ocasión había aludido al origen impuro de Góngora que incluso ha sido inmortalizado a través de frases como “Yo te untaré mis versos con tocino porque no me muerdas, Gongorilla”46.44. 45. 46.Vid. Jaime Oliver Asín, Iniciación al estudio de la lengua española, Editorial Heraldo de Aragón,Aragón, 1939, p. 253. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Pablo Jauralde Pou, p. 148. Vid. Emiliano Aguado, Francisco de Quevedo, Nuevas Editoriales Unidas, Madrid, 1962, p. 217.Según Idalia Cordero, Quevedo ironiza las posturas gongorinas. Góngora hecho clérigo a temprana edad descubre pronto su vocación por la poesía y por las damas, escribiendo sobre sus amoríos con mucho desenfado. Su contrapartida en El Buscón cuenta con una extensa producción poética entre los cuales 901 sonetos y 12 redondillas, dedicados a las piernas de la mujer que ama Sólo que van en “profecía de conceptos”47 porque, por respeto a las órdenes55que profesa, no ha osado nunca contemplar aquellos miembros que han dado origen a su inspiración. En 1587 el obispo Francisco Pacheco tildó la obra de Góngora de no ser tan espiritual como debiera, a lo que él contesta argumentando que era a causa de su poca teología, pues es tan poca, que ha considerado mejor ser condenado por liviano que por hereje48. Idalia Cordero encuentra en la copla al “señor san corpus Christie”49 la respuesta de Quevedo al alarde de ignorancia de su enemigo. La característica de ermitaño del personaje quevediano sirve para Idalia Cordero a ironizar la temática de la soledad presente entre los elementos esenciales de la poesía culta del poeta cordobés desde sus inicios. Tanto en las Soledades como en las flores el poeta busca refugio en la naturaleza para dar curso libre a sus quejas de amor. Es difícil establecer cual de las dos hipótesis es la más cercana a la efectiva intención del autor. Lo que podemos alegar sin47. 48. 49.Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Félix Herrera Salgado, p. 109.Vid. María Cristina Quintero, Poetry as play: Gongorismo and the comedia, John Benjamin, Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Domingo Ynduráin, p.178.Amsterdam,1991, p.49.lugar a dudas es que el personaje del clérigo poeta sirve para reflejar la poca seriedad de los cristianos nuevos que integran el clero español. El personaje de Quevedo, más allá de las posibles alusiones a contemporáneos del autor, refleja junto con Cabra la facilidad con la que los conversos podían integrar el Clero, desconociendo las bases de la religión católica y no poseyendo los requisitos sanguíneos para integrarlo.562.2.2.4. El soldado fanfarrón Es el personaje que alega que ha estado en la corte seis meses pretendiendo una bandera, tras veinte años de servicio y haber perdido su sangre en servicio del rey, mostrándole las cicatrices a Pablos, a quien le parecen más de incordios y sabañones que de heridas recibidas en campo de batalla:[…]me enseñó otras dos señales, y dijo que eran balas, y yo saqué por otras dos mías que tengo que habían sido sabañones […]50.La imagen de este personaje es la de un farsante que jura todo el tiempo por Dios. Para Lázaro Carreter este personaje derivaría del capitán del Guzmán de Alfarache, quien se quejaba del deplorable estado de la milicia y de las dificultades que encontraba en la corte un hombre de bien que quisiese hacerse valer por sus obras51. La característica principal de este personaje es su cinismo. El soldado fanfarrón es un escéptico, aprovechado y pobre, que cubre50.Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Fernando Lázaro Carreter, p.124.51. Cf. Fernando Lázaro Carreter, “Originalidad del Buscón”, en Francisco de Quevedo, Ed. G.Sopbejano, Tauras, Madrid, 1978, pp.128-129.un tipo humano existente en la época: el individuo que se quiere hacer pasar por quien no es. 2.2.2.5. El Mercader Genovés El último tipo humano con el que se encuentra Pablos en su viaje a Segovia es el mercader genovés. Este personaje, que es uno de los pocos del que no se habla de un origen converso, representa57sin embargo un sector que Quevedo veía como peligroso: el de los mercantilistas. Es un agregado más a la aristocracia genovesa de negocios internacionales, género de operaciones que traía consigo, como tantos otros, la mancha de impureza, que se pretendía diluir bajo el peso de un caudal que en parte se empleaba en fórmulas de ostentación, como en el caso de este genovés “que subía el puerto con un paje detrás, y él con su guardasol, muy a lo dineroso”52. La prevención hacia los mercaderes y el dinero mercantil en el Siglo De Oro obedecía a varias causas: su enriquecimiento a través de oscuros tratos económicos con metales preciosos, a su vez considerados como envilecedores en si mismos; su proximidad a los usureros, factores, asentistas, prestamistas y cambistas; la mala prensa de las ferias y cambios; el odio hacia diversos grupos mercantiles nacionales. Quevedo, además de reprocharles su enorme poder y su nueva posición social, adquiridos recientemente a despecho de su ser plebeyos y de lo mecánico de sus actividades, les acusa de enriquecimiento desordenado que no tenía límites ni éticos ni económicos. Por ello, el mercader es tildado de estafador y ladrón,52. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Samuel Gili Gaya, p. 69.como lo son varios oficios y profesiones que viven a costa del prójimo (escribanos, barberos, sastres, zapateros), instalados en los intersticios de un sistema comercial y burocrático altamente complejo y desarrollado. La usurpación y la rapiña son contemplados como los dos conductos para el enriquecimiento:Topamos con un ginovés, digo con uno destos antecristos de las monedas de España, que subía el puerto con un paje detrás, y él con su guardasol, muy a lo dineroso. Trabamos58conversación con él; todo lo llevaba a materia de maravedís, que es gente que naturalmente nació para bolsas. Comenzó a nombrar a Visanzón, y si era bien dar dineros o no a Visanzón, tanto que el soldado y yo le preguntamos que quién era aquel caballero. A lo cual respondió, riéndose: Es un pueblo de Italia, donde se juntan los hombres de negocios, que acá llamamos fulleros de pluma, a poner los precios por donde se gobierna la moneda53.La crítica en torno al Buscón ha reparado poco en dicha figura. Los que han comentado la función del conjunto de estos tipos humanos dentro de la novela han entendido que el autor emplea dicho recurso para demostrar la claridad mental del protagonista, capaz de juzgar el vicio ajeno y, por consiguiente, de hacerse responsable de sus propios actos delictivos. Para los españoles conservadores, los genoveses fueron la antesala de la ruina de la Corona, que se obtendrá efectivamente53.Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Domingo Ynduráin, p.195.cuando serán sustituidos en las finanzas por los banqueros judíoportugueses. Quevedo ataca todas las posibilidades de mercantilismo que conoce pero, a diferencia de los personajes anteriores, el mercader genovés es una grande lección para Pablos (y para el lector) pues le enseña que el dinero es arma indispensable de triunfo en esta sociedad en la que le ha tocado vivir. El primer crítico que tomó verdaderamente en consideración el personaje del mercante genovés fue Jenaro Taléns, quien dice que la aparición de este personaje sirve de contraste sutilísimo con el59mundo que ha ridicularizado en los cinco individuos anteriores y refuerza su idea de la necesidad del dinero54.2.2.3. El Ingreso A SegoviaEl ingreso a Segovia de Pablos está marcado por la Inquisición, institución muy relacionada a su familia. Como sabemos tanto su padre como su madre han sido condenados por ella, y su tío es verdugo de la Inquisición. Este reingreso de Pablos en Segovia le sirve para recordar su pasado y revivir la sensación de vergüenza familiar:holgué mucho de ver tantos hombres de bien en mi pueblo […] estando en esto, oí al precursor de la penca hacer de garganta, y a mi tío de las suyas, Venía una procesión de desnudos, todos descaperuzados, delante de mi tío[…] Yo, que estaba notando esto con un hombre a quien había dicho, preguntando por él que yo era un gran caballero, veo a mi buen tío que, echando en mí los ojos por pasar cerca-, arremetió a abrazarme llamándome sobrino. Penséme morirA___________________________________________________________54. Cf. Jenaro Taléns, "La vida del Buscón, novela política", en Novela picaresca ypráctica de la transgresión, Júcar, Madrid, 1975. 43-106.de vergüenza, no volví a despedirme de aquel con quien estaba55.Como sabemos Pablos es hijo de un barbero–ladrón y de una bruja. Además el otro miembro de la familia, Alonso Ramplón, es un verdugo. La vergüenza de Pablos hacia la figura del tío es en alguna manera justificada pues, aunque el oficio de verdugo es pagado por el erario público, es considerado una profesión tan infamante como la de sus padres. Los verdugos en el siglo XVII son obligados a vivir en60una casa marcada y apartada de la ciudad, deben vestir capa blanca y guantes amarillos. Ser verdugo, como ser converso, implican la exclusión social. La causa por la que Pablos ha ido a Segovia es su herencia, pero este regreso le servirá para recordar y sus recuerdos más el presente lo ayudarán a decidir:Salíme de casa; entretúveme en ver mi tierra toda la tarde, pase por la casa de Cabra, tuve nueva de que ya era muerto, y no cuidé de preguntar de qué, sabiendo que hay hambre en el mundo56.Este fragmento de la narración de Pablos es significativo. Segovia es su tierra, es el lugar donde están sus raíces y sus recuerdos. El verdadero problema es que estas raíces y recuerdos lo rebajan. Todos las reminiscencias relacionadas con Segovia son negativas, su tierra es desde su infancia el lugar del cual debe escapar.55.Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Pablo Jauralde Pou, p.161. 56. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Domingo Ynduráin, p.203.Segovia es para Pablos, como para Quevedo, la cuna del hampa. Si tomamos en consideración todas las situaciones y personajes que están relacionados con ella desde el inicio de la obra vemos que la ciudad está rodeada de un aura negativa. Para el protagonista representa principalmente la infamia y las privaciones: “Dios sabe cual estaba de ver la infamia de mi tío”57. El poco tiempo que Pablos aloja en Segovia junto a su tío Alonso Ramplón está marcado por la vergüenza y la suciedad (la cena en casa de Ramplón). Es este bajo mundo el que lo induce a61huir. El personaje principal que anhela ser caballero abandonará su tierra porque: “Con estas vilezas e infamias que veía yo, ya me crecía por puntos el deseo de verme entre gente principal y caballeros”58. Después de la cena en la casa de su tío, en la que todos se emborrachan y defecan, Pablos decide iniciar otro viaje, esta vez hacia la corte, donde comenzará su vida de Buscón. 2.2.4. La Corte En el trayecto hacia Madrid, Pablos se topa con un solo tipo humano más, el que le abrirá las puertas de la corte al pretendiente de caballero. Este personaje es Don Toribio Rodríguez Vallejo Gómez de Ampuero y Jordán, quien se presenta como “un hidalgo hecho y derecho, de casa de solar montañés”59. Para Américo Castro la alusión a dicho lugar de pro-57. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Domingo Ynduráin, p.198. 58. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Alan Francis, p. 143. 59. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Pablo Jauralde Pou, p.173.cedencia pone de manifiesto su deseo de que se le vincule a la casta los limpios60, condición de la cual Don Toribio se siente orgulloso si no fuera porque ha llegado a la triste conclusión de que “sin pan y carne no se sustenta buena sangre” 61. Además reconoce que “no puede ser hijo de algo el que no tiene nada”62. 2.2.4.1. ¿Es verdaderamente limpia la sangre de don Toribio? En el Diálogo de los pajes, Diego de Hermosilla dirá que más de un converso, apartándose hasta cincuenta leguas de su62naturaleza, se armó luego de esos nombres de los hidalgos y caballeros más principales que había en los lugares donde tales conversos se bautizaban63. La falsa hidalguía era un hecho no poco frecuente en España. Tanto es así que a principios del siglo XVI los municipios se hacían cargo de distinguir entre hidalgos y pecheros mediante la confección de padrones. Pero en aquellos lugares donde éstos no existían, a la hora de repartir un pecho a los nobles tronados les temblaban las carnes de miedo ya que probar su condición había de costarles dineros que no tenían:Lo primero ha de saber que en la corte hay siempre el más necio y el más sabio, más rico y más pobre, y los extremos de todas las cosas; que disimula los malos y esconde los buenos, y que en ella hay unos géneros de gentes como yo, que no se les conoce raíz ni mueble, ni otra cepa de la que decienden los60. cf. Américo Castro, "Escepticismo y contradicción en Quevedo", en Humanidades, 18, 1928, pp. 11-17. 61. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Fernando Lázaro Carreter, p. 151. 62. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Domingo Ynduráin, p. 209. 63.Vid. Beatríz Carceles, Hidalgos & hidalguía dans l'Espagne des XVIe-XVIIIe, CNRS, París, 1989.tales. Entre nosotros nos diferenciamos con diferentes nombres; unos nos llamamos caballeros hebenes, otros, güeros, chanflones, chirles, traspillados y caninos 64.Estas palabras del supuesto caballero arruinado, parecen la confirmación de lo que Hermosilla nos había planteado, el problema de la falsificación del linaje, que será mucho mas obvio en las siguientes palabras:63Qué diré del mentir? Jamás se halla verdad en nuestra boca: encajamos duques y condes, unos por amigos y otros por deudos65.El mundo de farsantes, que tratan de cambiar el orden estamental de España, para Quevedo está relacionado con los conversos, destacados por su capacidad de mentir, pues continúan siendo judíos a pesar de haber sido bautizados y se fingen nobles cuando son marranos. La sociedad española se encuentra en una fase de transformación, en la que son los conversos quienes se apoderarán de todo delante de la impotencia de los cristianos viejos. La sátira de Quevedo es indudablemente un aviso. Don Toribio se presenta a Don Pablos como un hidalgo arruinado y le enseña los diferentes trucos para sobrevivir en la corte. Pero este personaje es otro de los tantos con un origen incierto en la obra de Quevedo. Sus apellidos no indican necesariamente un origen64. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Domingo Ynduráin, p. 211. 65. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Pablo Jauralde Pou, p. 178.noble (Rodríguez, Vallejo, Gómez) y además uno de ellos (Jordán) podría relacionarlo con los judíos. Don Toribio es una adelanto del embaucador que será Pablos en el futuro. Es quien dará a Don Pablos la mayor lección de vida, la de la sobrevivencia por medios ingeniosos para compensar la falta de los medios sanguíneos y económicos:64es nuestra abogada la industria; pasamos las más veces los estómagos de vacio, que es un gran trabajo traer la comida en manos ajenas. Somos susto de los banquetes, polilla de los bodegones y convidados por la fuerza. Sustentámonos así del aire, y andamos contentos. Somos gente que comemos un puerro, y representamos un capón66.Estos hidalgos de la “industria” descubren ante los ojos de Pablos los diferentes artificios para vivir de las apariencias de lo que, según Pablos, alguna vez fueron (aunque el texto nos da a entender lo contrario). Para Pablos, él y los caballeros tenían en común el deseo de fingir (ellos fingen por conservar su pasado “real” y el trata de deshacerse del suyo):[…] y para que me tuviesen por hombre de partes y conocido, no hacía sino quitar el sombrero a todos los oidores y caballeros que pasaban, y, sin conocer a ninguno, les hacía cortesías como si los tratara familiarmente67.Pablos llega a estrenarse en su papel de buscón, adquiere vestimentas de caballero de la industria, se lanza solo a la calle y en una tienda de telas se en-66. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Domingo Ynduráin, p.212. 67. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Pablo Jauralde Pou, p.195.encuentra con “dos de las que piden prestado sobre sus caras, tapadas de medio ojo, con su vieja y pajecillo”68. El aprendiz de buscón consigue que aquellas damas acepten el ofrecimiento de unas telas que él enviará por la noche con un paje suyo. El tal paje lo es pero de otro amo que compraba en la tienda contigua. Para reforzar el engaño, Pablos pasea a las damas delante de la casa más suntuosa diciendo que es suya y por primera vez se cambia de nombre, usando el de Álvaro de Córdoba.2.2.4.2.La cárcel y su salida65La experiencia de la cárcel nos obliga una vez más a contemplar la trayectoria de vida del pícaro. El curso de su vida está marcado por dos grandes salidas: la primera de acompañante de don Diego, en la que por su condición de criado debió someterse a las burlas humillantes de sus compañeros de Alcalá; la segunda, en compañía de don Toribio y sus secuaces. Pero en esta ocasión se invierten los papeles de la salida anterior. En su estancia en prisión Pablos sobornará alguaciles y carceleros, moviéndoles a condolerse de un “hombre de bien”69 y a beneficiar la causa del hidalgo desgraciado, que “por engaño, había incurrido en delito”70. Mientras los otros sufren el curso normal de encarcelamiento, Pablo intenta desligarse de todo aquello que pueda poner en evidencia su verdadero origen, empleando el dinero recién adquirido. Don Pablos, igual que Quevedo, es consciente que para poder tener un espacio respetable en España es necesario tener por lo menos una de las características requeridas por la sociedad: ser cristiano viejo (sociedad estamental) y68. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Alan Francis, p.131. 69. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Domingo Ynduráin, p. 214. 70. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Domingo Ynduráin, p.239.tener dinero (sociedad encaminada al mercantilismo). El dinero abre las puertas de la casta a quien lo posee (Don Diego). Es por ello que Don Pablos en esta ocasión se hace pasar por un hombre que posee los dos requisitos: la sangre y el bolsillo. Pablos soborna al carcelero, consiguiendo en más de dos ocasiones comer en la casa de éste. En una ocasión llega dicho señor sumamente molesto con el aposentador, quien le ha dicho que su mujer es marrana: “Vale dios66que no me podrá decir que soy judía como el, que, de cuatros que tiene, los dos son de villano, y los otros ocho son de maravedís , de hebreo […] que si yo lo oyera, que yo le acordara que tiene las espaldas en el aspa de san Andrés”71. El procedimiento de la mujer del carcelero es el de revertir el proceso, es decir de acusar de impura a la persona que la está acusando, en este caso sacándole en cara su pasado familiar en la Inquisición. Pablos, que conoce bien este tipo de mecanismos de compensación porque los ha experimentado durante toda su vida, aporta en la discusión palabras determinantes: “ voto a dios que el bellaco que tal dijo es un judío, puto y cornudo”72, conquistándose el aprecio de estas gentes, siendo mejor comido y servido. Pablos ha dejado Segovia para alejarse de todo aquello que le puede asimilar a sus padres y demás familiares, pero es lejos de Segovia que inicia verdaderamente su asimilación a los de su linaje. Ahora, como su padre en muchas ocasiones, conoce la cárcel. Al salir de la cárcel, nuestro protagonista se marcha a vivir en una posada, donde se hace pasar por don Ramiro de Guzmán. Acre-71. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Alan Francis, p.203. 72. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Pablo Jauralde Pou, 209.ditándose de rico, planifica beneficiarse de una moza de la posada, que pretende “para deleite”73. Busca amigos que vayan a preguntar por él, identificándolo como hombre de negocios rico, que hizo tres asientos con el Rey. En una ocasión se encierra en su habitación y recurre a la treta de contar en voz alta una y mil veces el pequeño caudal que posee para seguir fomentando en los de la posada la impresión de67hombre adinerado. Pero resulta que una noche, intentando ir a la habitación de la hija del huésped, cae sobre el tejado del escribano, vecino de la posada. Preso de este (que lo confunde con un ladrón) determina rogarle por Jesucristo que lo deje libre, pero “considerando lo que paso con ellos vivo”74 desiste de la idea. La experiencia con la posada de Alcalá le ha enseñado que cuando se está en posición de desventaja, la más mínima alusión a la casta de los manchados podría acarrearle graves consecuencias. El escribano cede al falso prestigio de su detenido que, como declaraba el portugués, era considerado por todos un hombre “muito fidalgo”75. A partir de su salida de Segovia, Pablos intenta hacerse pasar por lo que no es: Álvaro de Córdoba, Ramiro de Guzmán, iniciando con esta nueva fase su periodo de estafador de honras. La afrenta de la caída, lo lleva a decidirse a dejar la posada. Para no pagar hace que lo vengan a buscar unos falsos oficiales del santo oficio, que emplean mucho secreto en el descargo de su función. Como es natural, el73. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Pablo Jauralde Pou, 209. 74. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Samuel Gili Gaya, p. 120. 75. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Domingo Ynduráin, p. 255.huésped pide el embargo de la deuda contraída,a lo que losenviados responden que aquéllos eran bienes de la Inquisición (evento similar al de Alcalá en el que logra obtener pollos del ama valiéndose de la Inquisición). 2.2.5. A la búsqueda de un matrimonio por conveniencia, Don Diego-Judas68Al salir de la posada, Pablos se ha fijado su próxima meta, que consiste en efectuar un matrimonio por conveniencia. Para ello se compra un vestido de lujo que le permita ostentar ser rico y yendo por el Prado, se topa con las señoras que acompañan a dos sobrinas casaderas y que se interesan por hacer el motivo de su estancia en la corte. Pablos asume un tercer nombre falso: Felipe Tristán. Les dice que huye de unos padres que lo quieren casar “con mujer fea, necia y mal nacida, por el mucho dote”76 y que el prefiere “una mujer limpia en cueros que una judía poderosa”77. En su deseo por asimilarse a la casta de los limpios usa como instrumento el repudio de los miembros de la casta mercantil, que aunque son feos, necios y mal nacidos, hacen sentir su fuerza a través del caudal económico. Para Pablos es importante la imagen de rico y de limpio. Su mensaje llega a las tías de las muchachas, quienes al escuchar su discurso reaccionan de la siguiente manera:ay, señor , y como le quiero bien! No se case sino con su gusto y mujer de casta, que le prometo que, con ser yo no muy rica, no he querido casar mi sobrina, con haberle salido ricos casaa76. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Alan Francis, p.217. 77. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Samuel Gili Gaya, p. 116.casamientos, por no ser de calidad. Ella pobre es…, pero no debe nada a nadie en sangre78.Por su parte, las dos jóvenes no sienten ningún reparo en pedirles algo de merendar a los dos que acompañan a Pablos. Este ve ahí la ocasión de trabar amistad con una de ellas, Anica, y la invita a merendar al día siguiente. Y “como el dinero ha dado en mandarlo69todo”79, consigue que le preparen “mucho que merendar caliente y fiambre, frutas y dulces”80. El aspirante a caballero lleva toda la pretina llena de papeles “como memoriales”81 y se disculpa diciendo que está ocupado “con negocios de su majestad y cuentas de mi mayorazgo”82. La estrategia de Pablos iba a pedir de boca hasta que se presenta en escena don Diego, quien resulta ser primo de la pretendida dama. No bien ve a Pablos, destaca el enorme parecido existente entre éste y “un criado que se llamaba Pablillos, hijo de un barbero del mismo lugar”83 y como si fuera poco su desastre “su madre fue hechicera, su padre ladrón y su tío verdugo, y él es más ruin hombre y el más mal inclinado que Dios tiene en el mundo”84. La tía de la joven, lejos de preocuparse por esta, exhibe una premura sospechosa en su deseo de casar a su sobrina con el desconocido galán. No sólo inventa una antigua relación de amistad entre don Felipe Tristán y su marido, sino que luego le asegura al78. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Juan Luís Rodríguez Bravo, p. 121. 79. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Pablo Jauralde Pou, p. 221. 80. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Alan Francis, p.226. 81. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Domingo Ynduráin, p. 264. 82. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Alan Francis, p. 226. 83. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Félix Herrero Salgado, p. 192. 84. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Fernando Lázaro Carreter, p. 229.sobrino que el matrimonio que ahora se concierta es cosa “no sólo acertada, sino de mucha honra para todo su linaje”85. Pero Pablos no puede con la vergüenza: ¿Qué sentiría yo oyendo decir de mí, en mi cara, tan afrentosas cosas?86. No obstante tan mal comienzo, el estafador de honras no abandona su plan. Se apropia momentáneamente de un caballo y le70pasea la calle a Anica. Quiere mostrarse galante y como “no sabía las mañas del caballo ni era buen jinete”87 cae en un charco como en el “rey de gallos”88. A la afrenta de la caída se le suma la intervención violenta del letrado, dueño del animal, todo ello a la vista de don Diego y de la dama:Consintió, subí en el caballo y di dos vueltas calle arriba y calle abajo sin ver nada, y al dar la tercera asomóse doña Ana. Yo que la vi y no sabía las mañas del caballo ni era buen jinete, quise hacer galantería: dile dos varazos, tiréle de la rienda; empínase y, tirando dos coces, aprieta a correr y da conmigo por las orejas en un charco89.Don Diego no descansará hasta haber averiguado la verdadera identidad del pretendiente de su prima. Y por una de esas casualidades tan necesarias a los efectos de la réplica que supone El Buscón, el antiguo compañero y amigo de Pablos se85. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Félix Herrero Salgado, p. 194. 86. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Alan Francis, p. 231. 87. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Domingo Ynduráin, p. 265. 88. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Pablo Jauralde Pou, p. 228. 89. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Samuel Gili Gaya, p. 17.encuentra con un antiguo compañero de ambos, el licenciado Flechilla, que lo pone al tanto de las intenciones de Pablos. Entonces don Diego pide a los dos caballeros que acompañan a su antiguo criado, que le “magullasen los cascos”90 a nombre suyo. Al final, Pablos queda sometido a un doble castigo. El que le manda infligir su antiguo amo con el mensaje adjunto de “!Así pagan los pícaros embustidores mal nacidos!”91 y el que le hubieran infligido a su71antiguo amo por un asunto de faldas, si no llega a haber trocado capas con su antiguo criado. 2.2.5.1. ¿Cuál es la función de los Coronel en la obra? El apellido Coronel era el de una importante familia segoviana conversa, ya que descendía del poderoso judío Abraham Sénior92. Este, a finales del siglo XV, había ido por su pie a la pila con sus hermanos e hijos, tomando entonces el apellido Coronel y viniendo a llamarse Fernán Pérez Coronel. Los Reyes Católicos, para recompensarle por los servicios que les había prestado, le concedieron una ejecutoria de hidalguía y un regimiento en Segovia. A tal familia pertenecían, en época de Carlos V, los dos célebres predicadores, teólogos y humanistas erasmistas, Antonio y Luis Núñez Coronel93, así como el ya mencionado maestro Pablo Coronel94, que intervino en la redacción de la Biblia Complutense y fue catedrático en Alcalá y Salamanca.90. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Domingo Ynduráin, p.270. 91. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Samuel Gili Gaya, p. 184. 92. Vid. Elías Hiam Lindo, The History of the Jews of Spain and Portugal, Longman, Brown, Green & Longmans Editions, Londres, 1848, pag 270.Como los prejuicios de limpieza conducían los conversos a procurar disimular la “mancha” de sus orígenes, uno de los parientes de Fernán Pérez Coronel (tal vez un hijo suyo) abandonó Segovia y se estableció en Hita, no lejos de Guadalajara. Andando el tiempo, los Coroneles de dicho lugar lograron pasar por cristianos viejos y hasta uno de los vástagos de esa rama consiguió ser, a principios del72siglo XVII, alto representante del Santo Oficio y otro, a mediados del mismo siglo, comisario de la Inquisición de Toledo95. La ascendencia judía de los Coronel es también aludida en el Cronicón de Valladolid96 y a ella refiere también fray Domingo de Valtanás en su obra Apología. sobre ciertas materias morales en que hay opinión97, publicada en 1556. Lo mismo ocurre en el Floreto de anécdotas y noticias diversas98, recopilado a mediados del siglo XVI por un fraile dominico. Por otra parte, como consecuencia de la importancia de esa familia segoviana, que tenía sus casas principales en la antigua judería, esta pasó a llamarse “barrio de los Coroneles”99. Aunque los Coronel lograron inserirse en algunas instituciones españolas, como la misma Inquisición, en las actas de la Orden De Caballería De Santiago no consta el nombre de ningún Coronel, pues, como se sabe, la Orden de Santiago era una de las pocas que respetaba93. Antonio Domínguez Ortiz, Los judío-conversos en España y América, Ediciones Istmo, Madrid, 1971. P. 162. 94. Ibídem. 95. Ibídem.96. Vid. José Gómez-Menor, Cristianos nuevos y mercaderes de Toledo, librería Gómez-Menor, Toledo, 1970, p. XXVI. 97. Vid. Américo Castro, De la edad conflictiva: Crisis de la cultura española en el siglo XVII, Taurus, Madrid, 1972, p.79 98. Ibídem. 99. Vid. Agustín Redondo, "Del personaje de don Diego Coronel a una nueva interpretación del Buscón", en Actas del V Congreso Internacional de Hispanistas, Université de Bordeaux, Burdeos, 1977, pp. 701.una de las pocas que respetaba los estatutos de limpieza de sangre. Siendo de origen converso, los Coronel no podían anhelar hacer parte de una orden, cuya sangre se los prohibía100. En la segunda mitad del siglo XVI, a partir de 1556, había en la Corte un médico regio que se llamaba Luis Coronel101; como hemos mencionado en este capitulo, la profesión de médico se encontraba73entre aquellas profesiones características de los conversos. Por fin, a principios del siglo XVII, el apellido Coronel había de verse públicamente infamado, pues en el auto de fe celebrado en la Catedral de Santiago el 11 de junio de 1617 salió como judaizante una tal Catalina Coronel102. La familia Coronel era una de las pocas familias conversas con mayores privilegios de Castilla, y salvo por algunas contrariedades, es posible afirmar que había logrado inserirse en la sociedad española. Pero la intención al mencionarles es evidente: El hecho de escoger como “representante de la nobleza” a don Diego, cuyo apellido señalaba la impureza de sangre, demostraba la pérdida de identidad que estaba surgiendo en España, ya que tanto Quevedo como los demás españoles estaban al corriente que el apellido Coronel era un apellido cambiado. Cuando Don Diego hacer notar a Pablos que lo ha reconocido, le echa en cara su condición social y las profesiones de sus padres, pero nunca lo ataca de converso (pues es un trato genético que ambos comparten). Diego en varias partes de la novela100. Vid. Florentino Pérez Embid, Enciclopedia de la Cultura española, 1962, Editora Nacional, Madrid, p 260. 101. Vid. Agustín Redondo, art. Citado, p. 701. 102. Ibidem.da a entender su falta de nobleza, como en el episodio de Poncio de Aguirre en el que no asume la responsabilidad de su actuación y es Pablos quien paga por él. Y después cuando Pablos, utilizando la capa de Don Diego, recibe una paliza. En la hipocresía de Don Diego, el autor ha querido insinuar que Don Diego también es un mal nacido y que ningún Coronel debe ser asociado a la74aristocracia, ya que están usurpando una nobleza que no le corresponde. Los Coronel son tan ladrones como los antepasados de Pablos, incluso peores, puesto que son “ladrones de linaje”. 2.2.6. Un eco del personaje de su madre antes de la degradación total Las heridas que recibe Pablos son curadas por una mujer que parece una proyección de su madre, llamada “Tal de la Guía”103, que se “echaba a dormir con ella y con cuantos querían”104. Era la que “trataba con en botes sin ser boticaria, y si la untaban en las manos, se untaba y salía de noche por la puerta del humo”105. En presencia de Pablos, la vienen a prender por “amancebada”106 y aquel recuerda el tenerla “asida otros dos, tratándola de alcahueta y bruja”107. Esta mujer, como su madre, ostenta la triple fama de alcahueta, hechicera y bruja. Pablos también recuerda a los que se burlaban de ella, haciéndole saber que ya tenían “plumas los señores alcaldes”108 para103. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Alan Francis, p. 243. 104. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Pablo Jauralde Pou, p.232. 105. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Samuel Gili Gaya, p.128. 106. Íbidem. 107. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Juan Luís Rodríguez Bravo, p.134. 108. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Alan Francis, p. 248.sacarla a la vergüenza pública. Y una vez libre de toda implicación en el caso, nuestro protagonista espera ansioso el momento de poder ejercer de espectador partícipe de aquel humillante desfile: “no tenia otro cuidado sino el de levantarme a tiempo que la tirase mi naranja”109 Estamos, pues, ante una ejecución simbólica de la madre.752.2.6.1. El manipulador de apariencias cambiando vertiginoso de disfraz y de escenario. Una vez en condiciones de valerse por sí solo, y sin dinero alguno que le permita continuar la trayectoria que acaba de abocarlo al fracaso, Pablos se dedica a recorrer los ámbitos picarescos. Pablos mendigoImpúsome en la voz y frases doloridas de pedir un pobre que entendía de la arte mucho, y así comencé luego a ejercitarlo por las calles. Cosíme sesenta reales que me sobraron en el jubón, y con eso me metí a pobre fiado en mi buena prosa. Anduve ocho días por las calles, aullando en esta forma, con voz dolorida y realzamiento de plegarias: “¡Dalde, buen cristiano, siervo del Señor, al pobre lisiado y llagado; que me veo y me deseo!”110.Esta fase de la vida de Pablos es el resultado de la inflexibilidad de las estructuras sociales. Pablos ahora forma parte de los indigentes, una clase que en el siglo XVII presentaba algunas variedades. Entre ellos se destacaban los pobres de solemnidad (que piden a las puertas de las iglesias o conventos), los minusválidos, los pícaros, etc. Con Don Pablos, Quevedo asimila la mendicidad a la delincuencia, aunque en realidad es la rígida estructura social que favorece la creación de bolsas de marginación al impedir la posi-109. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Alan Francis, p. 245. 110. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Pablo Jauralde Pou, p.236.posibilidad de promoción. Después de que las malas cosechas y las epidemias intensificaron la miseria de los menos favorecidos, estos se dirigieron a las grandes ciudades como Sevilla o Madrid para intentar vivir de la caridad pública. Dedicados a la mendicidad, algunos lo76consideraban un estado accidental hasta que un golpe de fortuna les premiara con un trabajo con el que ganarse el sustento. Aquellos que no podían trabajar por razones de enfermedad, edad o mutilación tenían el derecho de pedir limosna, constituyendo una clase de mendicidad reconocida y socialmente bien vista, que contaba con el beneplácito del párroco local para pedir en la población y en seis leguas a la redonda111. En este periodo abundaban también los falsos mendigos (como el mismo Pablos), que constituyen el estadio más bajo de la práctica picaresca, junto con los falsos peregrinos. Los falsos mendigos simulaban enfermedades o heridas y tanto más ganaban cuanta más pena podían dar. Su ámbito de actuación fundamental eran los paseos y las iglesias. Necesitados y vagos, remediaban su hambre con la "sopa boba" de los conventos. Los pícaros podían ser "de cocina" (pinches auxiliares de cocinero), "de costa" (merodeadores de playas y puertos) y "de jabega" (timadores de incautos). Normalmente robaban lo justo para comer, distinguiéndose del rufián en su carácter cínico y amoral y en la ausencia de violencia para lograr sus fines. El origen del pícaro parece estar en el oficio de esportillero (aquél que transporta un producto en espuertas), oficio que aprovechaban para sisar algo de111. Vid. Ruth Mackay, Lazy, Improvident People : Myth And Reality in the Writing of Spanish History, Cornell University Press, Ithaca, pp.56.mercancía con qué comer. A principios del siglo XVII se cuentan en España más de 150.000 vagabundos112. Pablos actor y autor de la legua.77Camino de Toledo y por arte de esa “casualidad” que tan bien maniobra Quevedo, nuestro derrotado protagonista se encuentra con otro antiguo compañero de Alcalá, miembro de una compañía de farsantes. Por el dinero que Pablos lleva se le acoge en el grupo. Le cae en gracia una actriz a la que intenta atraer “llevado por el deseo de amor y gozarla”113 y se topa con que la acompaña su marido, quien cede gustoso el puesto a Pablos. Pablos, que se hallaba “con algún natural para la poesía”114, conocedor de Garcilaso se dedica a escribir “y con esto y la farsanta y representar pasaba la vida”115. Dentro de poco se hace conocido de los “mosqueteros y chusma vulgar”116. Es entonces cuando comienza a ganar dinero respondiendo a comisiones, tal y como lo había hecho el clérigo poeta disparatero y explotador de pobres. Dentro del nuevo oficio también alcanza la condición de “rico y prospero, y tal, que casi aspiraba a ser autor”117. Pero se deshace la compañía cuando el autor va a la cárcel por deudas. Los compañeros de Pablos quieren buscarle alguna compañía, pero nos explica el narrador que como practicaba el oficio “ por necesidad y aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa112. Vid. Manuel de Montoliu, El alma de España: y sus reflejos en la literatura del siglo de oro, Editorial Cervantes, Madrid, 1942, p.291. 114. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Alan Francis, p. 255. 114. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Samuel Gili Gaya, p.134. 115. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Pablo Jauralde Pou, p. 242. 116. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Juan Luís Rodríguez Bravo, p. 140. 117. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Fernando Lázaro Carreter, p. 261.y no por gusto”118 cuando se vio con dinero decidió dejar la compañía. En realidad esta fase sirve para dar a notar la eterna degradación de Pablos. En el Siglo de Oro había dos tipos de78cómicos. Los de las compañías “de Título”119 (las oficiales y autorizadas por la Corona), que gozaban de prebendas reales y vivían con cierta dignidad, y los de las compañías “de la legua”120, formadas por personas sin clara vocación ni aptitudes, a las que los avatares de la vida les habían llevado a “enrolarse” en una aventura ambulante de pueblo en pueblo para poder subsistir. Pablos, que ha ya experimentado la cárcel y la mendicidad, continua su formación de pícaro probando todas las formas posibles de degradación. La profesión que ejerce en este momento de su vida sirve para asociarlo con un oscuro pasado, producto de su manchado linaje. Los “cómicos de Título” cobraban un sueldo por su labor, actuaban en grandes ciudades y gozaban de fama y del aplauso de los cortesanos. Los “cómicos de la legua” eran llamados así porque no se les permitía acampar a menos de una legua de los pueblos, eran considerados maleantes, sus compañías estaban algunas veces llenas de fugitivos de la justicia, de frailes o clérigos que habían escapado del rigor monacal, de hombres de oscuro pasado que a cada paso que daban hacia el próximo pueblo perdido de España118. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Samuel Gili Gaya, p.134. 119. Vid. Hugo A. Rennert, The Spanish Stage in the Time of Lope de Vega, Dover, Nueva York, 1963, p. 225. 120. Vid. David Erland Vassberg, The Village and the Outside World in Golden Age Castile: Mobility and migration in everyday rural life, Cambridge University Press, Cambridge, 1996, p. 169.borraban un poco más las huellas sospechosas de su oscuro pasado. Vagabundos, fugitivos, delincuentes o, simplemente, pobres que para poder llevarse algo a la boca aceptaban travestirse y79ridiculizarse ante el auditorio más vil del pueblo. En el siglo XVII la moral intransigente de la Iglesia les negó incluso los sacramentos y prohibió que fueran enterrados dignamente y en sagrado. Los cómicos eran perseguidos y vilipendiados. Pablos galán de monjas En esta fase de la vida de Pablos, Quevedo satiriza un aspecto que Cristóbal de Castillejo había ya tratado en “ Diálogo de mujeres”121, obra misógina que habla del vicio de la carne de las monjas, causado por el hecho de que entraron en el convento cuando aún eran muy niñas. Eso las mantenía en un estado permanente de pasión amorosa; su tendencia al acicalamiento y galanteo que las asociaba con los galanes de monjas. Cuando Pablos entiende que saldría de “mala vida con no ser farsantes”122 no se le ocurre otra cosa que dar en “amante de red, como cofia, y por hablar más claro, en pretendiente de Anticristo, que es lo mismo que galán de monjas”123. Lo del anticristo podría muy bien tener que ver con la creencia de entonces de que dicho enemigo de Cristo y de su iglesia nacería de un clérigo y de una monja. Pero es que hay más. Victorio Agüera sostiene que “Quevedo equipara el galán de monjas al judío”124. Aaaaaaaaa aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa121. Cf. Cristóbal de Castillejo, Diálogo de mujeres, ed. Rogelio Reyes Cano, Castalia, Madrid, 1986, p.27. 122. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Pablo Jauralde Pou, p.245. 123. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Félix Herrero Salgado, p.217. 124. Cf. Victorio Agüera, "Dislocación de elementos picarescos en El Buscón", en Estudios literarios de hispanistas norteamericanos dedicados a Helmut Hatzfeld, Hispam, Barcelona,1974, p. 362.Pablos rufián80Estamos a punto de entrar en el último “ámbito picaresco” de los plenamente descritos por Pablos: el de la criminalidad. En Sevilla vuelve a hacer acto de presencia la casualidad en la vida del protagonista. Otro antiguo compañero alcalaíno, Mata, aparece convertido en tendero de cuchilladas, oficio en el que no le iba mal. Se produce la consabida iniciación en el grupo con una cena análoga a la de Segovia en casa de Alonso Ramplón. Tomando un pan con las dos manos, el amigo de Pablos se permitirá decir: “por esta, que es la cara de Dios, por aquella luz que salió por la boca del ángel, que si vucedes quieren, que esta noche hemos de dar al corchete que siguió al pobre tuerto”125. Y luego con el vino dirá: “Así como bebemos este vino hemos de beberle la sangre a todo acechador”126. Estamos plenamente inmersos en un ambiente de parodia bíblica, relacionada con la versión carnavalesca de la existencia, a la que el autor supo imprimir su sello particular. Existencia que finalmente como dice M. Molho “se convierte en una fiesta de la agresividad no de la manifestación del instinto vital, sino al contrario de una vida dando muerte, o de la muerte misma”127. Y si en la cena en casa de su tío Don Pablos se mantiene física y anímicamente al margen, en ésta participará plenamente bebiendo como todos y brindando para intervenir en la caza del corchete que mató a un compañero que ni siquiera conocía. Aaaaa aaaaaaaaaaaaaaaa aaaaaaaaaaaaaaaaa aaa aaa125. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Alan Francis, p. 278. 126. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Pablo Jauralde Pou, p. 255.127. Cf. Maurice Molho, Semántica y poética. Góngora, Quevedo, Crítica, Barcelona, 1977, p.124.Huye un alguacil y mueren dos corchetes a manos de Pablos y sus compañeros. Buscan asilo eclesiástico y al poco tiempo no les81falta ni la compañía de las “ninfas”128. El narrador recuerda aquella vida como “mejor que todas”129. Para Victorio Agüera el hacerse miembro de una banda de criminales equivale a hacerse judío militante130. Agüera toma en consideración el trasfondo de ideología política de su autor. Si inicialmente su crítica puede parecer un poco tajante, visto el linaje de la mayoría de los personajes, más el poder que algunos judíos están tomando, tendremos que concluir que es acertada. Para Juventino Caminero, Quevedo nunca se para a considerar individuos dentro de la casta despreciada131. Para él no existen los matices, los conversos son la summa de la maldad destructora y de toda una cultura occidental orientada en el cristianismo. Pablos, por el contrario, es un pobre diablo que no mueve más hilos que los de esa reducida banda de criminales, a la que se impone por esa superioridad de ingenio de que siempre ha hecho despliegue. Según Quevedo, un converso que supera en talento a los malos equivale a un rabí. Pero se alarga mucho la estancia en sagrado y Pablos declara “ que no soy tan cuerdo, sino de cansado, como obstinado pecador”132. Decide pasar a Indias, como explica desde su fracaso128.Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Manuel Durán, 1978, p.127 129. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Samuel Gili Gaya, p. 145. 130. Cf. Victorio Agüera, art. citado, p. 363. 131. Cf. Juventino Caminero, “El léxico hebraico y su significación en la obra de Quevedo”, en Letras de Deusto, 9, 1979, pp. 53. 132. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Félix Herrero Salgado, p.229.consumado:82La justicia no se descuidaba de buscarnos; rondábanos la puerta, pero, con todo, de media noche abajo, rondábamos disfrazados. Yo que vi que duraba mucho este negocio y más la fortuna en perseguirme, no de escarmentado, que no soy tan cuerdo, sino de cansado, como obstinado pecador, determiné, consultándolo primero con la Grajal, de pasarme a Indias con ella y ver si mudando mundo y tierra mejoraría mi suerte. Y fueme peor, como V. Md. verá en la segunda parte, pues nunca mejora su estado quien muda solamente de lugar y no de vida y costumbres133.José Manuel Blecua y Edward M. Wilson134 fueron los primeros que vieron en ese final uno de los aforismos del propio Quevedo en sus lágrimas del Hiermemías Castellanas que dice así:Necio es quien siendo malo y vicioso peregrina por ver si muda con los lugares las costumbres. El que así lo hace, está, si peregrina, en otra parte, pero no es otro[…] La jornada ha de ser del que es al que debe ser y fuera razón que hubiera sido. Al que castiga Dios en Jerusalén por malo también le castigará donde fuere, y así, es bien mudar de vida no de sitio135.Está claro aquí que se alude a un desplazamiento horizontal, en el espacio geográfico, que es el mismo concepto de desplazamiento que va a tener Pablos a la hora de explicar su fracaso. Porque esa defectuosa mudanza de lugar a que alude el133. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Alan Francis, p.280.134. Cf. José Manuel Blecua & Edward Wilson, “Lágrimas de Hieremias Castellanas” en CSIC Anejo 55 de la RFE, Madrid, 1953, p. CXXXI.narrador está precedida de indicios. Pablos cree que su fracaso radica en su condición de “obstinado pecador” y que de nada le83servirá cambiar de sitio si ha seguido siendo malo de siempre. Constance H. Rose ve la materialización de la estampa del judío errante por el cambio de escenario geográfico y de disfraz que efectúa Pablos sin convicción alguna136. La función de Pablos en la novela es la de poner en evidencia el bajo origen del converso en general. Quevedo piensa en todos los tipos de lectores posibles, y sabe que un lector incauto no sería capaz de reconocer en algunos personajes como Cabra, Coronel, Toribio la imagen del converso. Es el pícaro Pablos quien se muestra incuestionablemente como converso, desde las primeras líneas de la novela. Por medio de Pablos y de su familia, el autor inserta en la obra las creencias populares que dominan el imaginario colectivo de el populacho español, que por ignorancia y manipulación de la iglesia asimila a los conversos con la mala sangre. El deseo de ir a la corte de Pablos es una alusión directa a las aspiraciones de los mercantes portugueses que anhelaban mejorar su situación pactando con la corte. La única diferencia entre Pablos y estos mercantes es que ellos poseen dinero y Pablos no. Esta característica es aquella que aleja a Pablos de su meta, pues sus pensamientos son altos como aquellos de los mercantes pero, aunque el siglo XVII se presenta como una sociedad de mutaciones, estas mutaciones basadas en los recursos económicos nunca le darán espacio.136. Francisco de Quevedo, Obras Completas, ed. Marcelino Menéndez y Pelayo, p.209. 137. Cf. Rose, Constance Hubbard, "Pablos' Damnosa Heritas", en Romanische Forschungen, 82, 1970, p.95.Capítulo III El siglo XVII y la ventura de los pícaros burgueses.84En el capítulo segundo estudiamos algunas de las causas que produjeron la inestabilidad de los estamentos españoles en el siglo XVII. Nos referimos de manera principal a la crisis económica de la Corona, que originó un acercamiento del sector burgués representado esencialmente por los conversos portugueses, y la indignación que esto causó en la nobleza. En este capítulo hablaremos preponderantemente de la analogía que el autor establece entre el sector burgués y el de los marginados. Para ello tomaremos en cuenta algunas producciones del autor ajenas al Buscón en las que prevalece el concepto del burgués como pícaro con ventura que se diferencia de los marginados por su dinero. 3.1. La sociedad estamental tradicionalista. A pesar de que el siglo XVII se presentaba como un siglo de transición, los estamentos eran teóricamente vigentes, dividiendo a los españoles en seis tipos de ciudadanos1 como indicaremos a continuación: 1. El Rey, monarca absoluto, constituía el componente más importante de la sociedad. 2. La Nobleza hereditaria, casta que tenía algunos privilegios otorgados por el rey, como la exención del pago de los impuestos. Vivía principalmente de las rentas. Esta clase que estaba dividida a su vez en tres escalones: Los Grandes, Los Caballeros y Los Hidalgos. Los Grandes eran aquellos nobles que ostentaban un título1.Vid. Antonio Domínguez Ortiz, Las Clases privilegiadas en la España del Antiguo Régimen, Itsmo,Madrid, pp. 58-76.85como los duques, marqueses y condes. A este sector pertenecían generalmente los asesores cercanos del Rey como el duque de Lerma o el Duque de Olivares. Los Caballeros, sector social al que pertenecía Francisco de Quevedo, eran aquellos que por su sangre limpia y por determinadas dotes habían podido integrar las órdenes militares más importantes de la época, como las de Calatrava, Santiago, Alcántara. A estos caballeros correspondía el tan deseado tratamiento distintivo de don. Los Hidalgos eran el escalón más bajo de la nobleza. En el siglo XVII muchos de ellos vivían en un gran estado de pobreza, poseían el privilegio de exoneración de tributos, pero no podían anteponer a su nombre el tratamiento distintivo “Don”. 3. La Clerecía, casta que vivía principalmente de las rentas, los diezmos, las limosnas de los fieles, etc. Se encontraba dividida en dos grupos: los seglares y los monásticos. Los seglares, eran aquellos clérigos que podían tener contacto con el mundo (cardinales, arzobispos, obispos, sacerdotes en general). Era el sector de la iglesia que se caracterizaba por la constante generación de intelectuales y por la habilidad de acercamiento a la Corona. Los Monásticos teóricamente eran aquellos sacerdotes que vivían aislados del mundo, pero en España se encargaban de los procesos de la Inquisición. 4. La Burguesía constituía el cuarto sector social en la orden jerárquica de la España conservadora. La integraban los profesionales o mercantes que trabajaban por sueldo o cobraban intereses. Muchos burgueses adinerados lograron comprar ejecutorias de nobleza para aparentar títulos nobiliarios. Este sector86lo constituían los banqueros, mercaderes, jueces, escribanos, médicos y burócratas en general y estaba formado principalmente por judíos conversos. En el Buscón, la burguesía es agredida a través de muchos de los personajes como hemos indicado en el capítulo anterior. Quevedo en su obra no ha dejado entre renglones ninguno de los aspectos que le parecen primordiales para encasillar a la burguesía como una clase de bribones. La compra de las ejecutorias de nobleza es mencionada indirectamente a través de la familia Coronel, que ha utilizado este apellido para hacerse pasar como integrante de un sector social al que no pertenecía. La semejanza que Quevedo desea establecer entre los marginados y los burgueses degrada a los últimos al más bajo sector del estamento español, colocándolos a un nivel más bajo que el de los mismos villanos. 5. Los Villanos, sector formado por aquellos que laboraban la tierra por sueldo, es decir los campesinos o labradores que se dividían en dos categorías: Los Pecheros. Sector de los villanos que pagaban impuestos, poseían algunas propiedades y tenían las capacidades económicas para contratar subalternos. Los labradores de campo. Sector iletrado que sentía mucho orgullo de sus orígenes de cristianos viejos, se vanagloriaban de no poseer sangre impura como los judíos. 6. Los Marginados, es decir aquellos que vivían al margen de la sociedad y que se dedicaban a las actividades infames. Este sector se dividía en los siguientes sub-grupos: Los mendigos. Frecuentemente ambulantes que se dedicaban a pedir limosna y que se dividían en pobres de solemnidad, minusválidos y mendigos-pícaros.87Los moriscos. Aunque eran nominalmente cristianos desde el final de la reconquista en 1492, como los hebreos muchos moriscos continuaron practicando su religión. Los gitanos. Nómadas que viajaban por toda España, principalmente en el sur, que tenían fama de ladrones y hablaban una jerga especial. Los esclavos africanos, que servían en las casas de los nobles, hablaban un lenguaje típico. Eran considerados inferiores por el color de su piel. Las prostitutas y las brujas. Tipo de mujeres que por los problemas económicos de aquel entonces abundaban en todo el imperio. Los pícaros, que en sí resumían todas las categorías anteriores, eran los desdichados que practicaban cualquier tipo de actividad ruin para la sobrevivencia. Podían alternar actividades pero siempre se quedaban en el sector marginal. La mayor parte de los pícaros eran huérfanos, rufianes o soldados heridos, personas que usaban la astucia para subsistir. 3.2. El sistema social sugerido por Quevedo. Quevedo propone implícitamente por medio del Buscón un reordenamiento de los estamentos2, reduciendo la escala social a cinco categorías divididas de la siguiente manera: 1. Rey 2. Nobleza 3. Clero 4. Villanos 5. Pícaros.88Al quinto sector de la escala de Quevedo pertenecen tanto los burgueses como los marginados. Las razones de esta idea quevediana se radican en que ambos viven de la industria, ambos tratan de escalar socialmente y, sobre todo, ambos tienen origen judío. La única diferencia existente entre los burgueses y los marginados es económica, pero a nivel de las costumbres y del linaje son totalmente iguales. Es por esto que Diego y Pablos pueden ser amigos en la infancia. A lo largo de toda su producción Quevedo ha demostrado una clara tendencia a definir a los burgueses como pícaros, como demuestra la letrilla satírica VII (versos 9-11):Pícaros hay con ventura de los que conozco yo y pícaros hay que no[…]3.Para Quevedo los burgueses son los “pícaros con ventura”, pero esta ventura no les permite diferenciarse de gran manera de los “pícaros sin ventura”, es decir de los marginales. El mensaje de Quevedo es común a todos los aristócratas de la época, que veían a la burguesía (sector social que estaba aventajándose con la Corona a causa de sus facultades económicas y de su empeño en la industria) con suspicacia, Quevedo propone en su novela una sociedad de pícaros, algunos de ellos, como los Coronel, han tenido ventura, otros, iniciando por Pablos, continúan a ser miserables porque pícaros sin ventura.2.Vid. Manuel Durán, Francisco de Quevedo, Edaf, Madrid, 1978, p. 22. 3. Francisco de Quevedo, Poemas escogidos, ed. José María Blecua, Castalia, Madrid, 1974, p.218.89Los Coronel son un tipo de pícaros difícil de reconocer, pues han sabido imponerse ante la Corona (Abraham Senior) y ante las letras (Pablo Coronel) con suficiente habilidad. Han logrado camuflarse hasta rendirse imprescindibles. Para Quevedo estos “pícaros” son los más peligrosos pues han conseguido medrar socialmente. Los “pícaros sin ventura” como Pablos son aquellos que deben resignarse a la vida gallofa y que, aunque infinidad de veces tratan de imitar a los venturosos, no llegan a ascender socialmente, pues por una extraña razón sus máscaras no funcionan. La vida de Pablos está formada por una serie de hechos que le dan a entender cual es su posición en la sociedad. El personaje fracasa constantemente en su búsqueda de estabilidad económica y social. Como muchos burgueses busca el progreso social, pero a diferencia de estos no posee los medios para comprar una ejecutoria de nobleza. Ya he caído en las cuentas de las ejecutorias, después de que, hallándome en ayunas un día, no me quisieron dar sobre ella en un bodegón dos tajadas; pues, ¡que no tiene letras de oro!4. Pablos está rodeado de pícaros que representan un modelo para él, quien se atreve a anhelar cosas que la sociedad estamental le ha imposibilitado. Pretende alcanzar sus “pensamientos de caballero”5 por medio de la estafa y el robo. En la corte, al abrigo del anonimato de la gran urbe, toma el disfraz de caballero, finge ser4. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Domingo Ynduráin, p. 209. 5. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Samuel Gili Gaya, p. 12.90dueño de casas, coches y caballos, aunque siempre es descubierto y maltratado. Desde la percepción de Quevedo el personaje principal no es el único tramposo, sólo el más desgraciado. Toda la sociedad no aristocrática está dominada por el fraude, como lo declara el mismo padre del personaje principal: “Quien no hurta en el mundo, no vive”6.3.3. La industria como sinónimo de arribismo. En el Buscón la “industria” es sinónimo de picardía, se desarrolla en determinados ámbitos sociales (los burgueses y los marginados) por medio de distintas actividades. Pablos desde pequeño estuvo en contacto con la misma, pero quien verdaderamente lo sumergirá en sus aguas será el caballero chanflón Don Toribio, que como el mismo narrador nos informa, pertenecía al grupo de los “caballeros del industria”7. Iniciarse en la industria no es una tarea fácil, pues requiere de claves necesarias para operar en cada complejo social utilizadas por los pícaros, que requieren el conocimiento de gestos, jergas y ademanes, es decir la asimilación de determinados códigos, cuya finalidad es la mejora social del pícaro. Quien desde el inicio se demuestra como un ser ingenioso capaz de sobrevivir a base del engaño. En el Buscón industria e ingenio son dos términos que están estrechamente relacionados. El primero encierra los procesos que se sustentan en la capacidad de creación artificiosa con un fin práctico, el segundo consiste en el decir y hacer propiamente dichos, es decir6. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Pablo Jauralde Pou, p. 78. 7.Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Samuel Gili Gaya, p. 80.91el segundo es una consecuencia del primero. El contexto de la vida pícara recibe la connotación de traza empleada con el fin de obtener algún provecho a través de medios que pueden resultar ilícitos. La industria es un recurso que los marginales utilizaban para combatir la propia miseria y que para el aristocrático Quevedo estaba relacionada con los medios más ruines. Don Pablos posee un anhelo de mejora que está destinado a fracasar, está bloqueado por una genealogía que lo induce a utilizar mañas alternativas para avanzar, es decir, debe contar solamente con su industria, término que para Quevedo tiene un significado negativo pues encierra el engaño y la innoble astucia. Pablos sirve de modelo de un tipo de individuo que el autor desprecia porque, a pesar de ser marcado por su origen vil, desea mejorar socialmente usando para ello “la industria” del artimaña. Pablos, a pesar de estar familiarizado con la industria por sus progenitores, inicialmente es víctima de la industria de los otros. La escuela, el pupilaje de Cabras, la primera estancia en Alcalá se demuestran para el personaje como un verdadero suplicio hasta que decide asumir definitivamente la conducta de “bellaco con los bellacos”8 y se inicia en la industria asociándose con su ama, con quien aprenderá a realizar robos menores a la despensa. Terminará con su total degradación que lo convertirá en un asesino fugitivo, pero entre estos dos hechos se encuentran algunos acontecimientos que han marcado la actividad industriosa del protagonista: la noticia de la muerte de su padre y el alejamiento del servicio de Don Diego cambian el rumbo industrioso de Pablos, quien decide emplear su92 8.Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Domingo Ynduráin, p. 149.herencia como sustento que le permita convertirse en caballero. El pícaro de Quevedo utiliza el patrimonio familiar para renegar a su familia. Para ello irá a la corte donde ninguna persona lo conoce y será asesorado en la industria por los caballeros chanflones. La industria es el factor común de la corte. El ambiente urbano se presta a un tipo de anonimato que permite destacarse por el ingenio sin tener que explicar el pasado. Para Quevedo sin embargo, el anonimato de la corte sirve solamente para facilitar las estafas, burlas y robos. La corte es el lugar en el que muchos pícaros pueden encontrar la ventura, por ello en la corte su personaje aprenderá solamente las tretas del aparentar:“Apartámonos; y una noche, para confirmarlas más en mi riqueza, cerréme en mi aposento, que estaba dividido del suyo con sólo un tabique muy delgado, y sacando cincuenta escudos estuve contándolos en la mesa tantas veces que oyeron contar seis mil escudos[…]”9.La industria de Pablos lo conduce a la decadencia, su intento de escalar socialmente a base del matrimonio le causan una vergüenza tan grande que renuncia definitivamente a sus anhelos de ascendencia social y se empeña en una nueva “industria”: la de la sobrevivencia más allá de cualquier escrúpulo, pasando por la mendicidad, la seducción de monjas, el asesinato y la fuga, usando un ingenio pernicioso en la lucha por la sobrevivencia. En esta etapa de degradación el personaje entrará en contacto con los9.Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Juan Luís Rodríguez Bravo, p. 114.93sectores más despreciables de la época, con los que aprenderá el arte de suplicar, de adular, de robar y de matar. Pablos comienza a dominar rápidamente el mundo del hampa y aprende a manejar eficientemente la “jacarandina”10, pero extrañamente tampoco en este sector puede disfrutar de un ascenso puesto que cuando comete el homicidio comienza a ser perseguido por la justicia y debe cambiar lugar obligatoriamente, donde según el mismo personaje le fue peor pues no cambió de vida y continuó a buscar la sobrevivencia de modo industrioso. 3.4. El sarcasmo de la fusión Don + Pablos El título de “Don” constituía en el siglo XVII un clasificador de estratificación social que podía ser aplicado sólo a los caballeros y al que, como hemos mencionado al inicio del capítulo, ni siquiera los hidalgos podían aspirar. El propósito del autor es evidente: otorgando irónicamente a Pablos el título de “Don” ataca la sociedad española en transformación, describiéndola como un mundo del absurdo, de tendencias encontradas. Pablos no es solamente un converso hijo de delincuentes. Su nombre mismo indica un origen bajo que automáticamente se convierte en un antítesis del título que se le antepone. La primera persona que estableció una hipótesis sobre la función del nombre Pablos en la novela fue el alemán Andreas Stoll, quien sugirió que el nombre Pablos correspondía al plural de Pablo y que servía para demostrar que el antihéroe de la novela94 10.Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Samuel Gili Gaya, p. 146.representaba un grupo humano común en el siglo XVII: “el conversos arribistas”. Por ello el nombre venía expresado al plural11. No obstante la tesis del alemán sea muy elaborada como análisis psicológico de las intenciones del autor, presenta grandes despistes en relación al uso de los nombres en el siglo XVII, pues el nombre Pablo en este periodo presentaba algunas variantes12, entre las que se encuentra lógicamente “ Pablos” que era un nombre utilizado principalmente por los sectores populares. Pablos es consciente de la connotación rústica de su nombre, por ello cuando le es posible opta por cambiarlo, escogiendo nombres y apellidos relacionados con la nobleza, como Álvaro de Córdoba, Ramiro de Guzmán. Pero en estos apellidos el autor también quiere transmitir un mensaje, pues aunque se trata de apellidos que inicialmente correspondían a la nobleza, en el siglo XVII habían sido adquiridos por muchos burgueses de origen converso que deseaban aparentar señorío, hecho que salió a la luz en el llamado Libro Verde13. Las artimañas de Pablos son unaalusión a las tretas de los burgueses que van de los cambios de apellidos a la compra de ejecutorias de nobleza para aparentar títulos nobiliarios que el linaje les negaba. Como hemos ya propuesto anteriormente, con la imagen del pícaro converso el autor arremete contra la burguesía que está ganando terreno en relación a11. Cf. Andreas Stoll, “Scarron Als Ubersetzer Quevedo. Studien Zur Rezeption Des PikareskenRomans El Buscón, en Frankreich, Colonia, 1970, pp.12-17.12. Vid. Tibón Gutierre, Diccionario etimológico comparado de los nombres propios depersona, Unión Tipográfica editorial hispanoamericana, México, 1956, p.208.95 13. Vid. William Monter, Frontiers of Heresy: The Spanish Inquisition from the Basque Land toSicily, Cambridge University Press, Cambridge, 1990, p 103.la Corona. La asimilación burgués–pícaro se basa en el hecho que ambos sectores necesitan del capital de terceros para sustentarse. Para Quevedo el médico, el barbero, la bruja, el notario y el ladrón pertenecen a un mismo sector social y el único factor que los separa es el dinero, que permite a los primeros fingir lo que no son. Los cambios de valores que sufría la sociedad del siglo XVII eran para el autor una especie de carnaval, una representación al revés del orden del universo. En el Buscón en muchas ocasiones tenemos la impresión de vivir en un mundo de inversiones paródicas. Quevedo insiste en determinados hechos como la presencia de conversos en la Universidad de Alcalá, a pesar de los estatutos de sangre; a la presunta hidalguía de Don Toribio, de quien no se conocen sus antepasados; a la aceptación en el clero de cristianos nuevos como Cabra. Las jerarquías se han trastornado, presentando anomalías de todo tipo que se revelan como dificultades para los nobles que vivían de rentas fijas, superados por la corriente alcista de los sectores considerados inferiores por el estamento. El único modo que Quevedo encuentra para atacar a la burguesía que estaba prosperando era el de acercarlos por una cuestión de sangre al sector de los marginados. A través del Buscón, el autor insinuaba a los burgueses conversos que estaba al tanto de su pasado y que, aunque ellos han sido afortunados pues pertenecen al grupo de los “pícaros con ventura”, existe un grupo social representado por Pablos que, aunque no ostenta bienes económicos que lo acerquen a la Corona, comparte con los burgueses la mala sangre.96Quevedo no le ofrece ninguna oportunidad al Buscón para escalar socialmente. Por experiencia de casta sabe que cuando un converso tiene dinero es un individuo peligroso pues sabe como hacer para comprar su nobleza y para acercarse a la Corona. Cuando Pablos es elegido “rey de Gallos”14 el autor no le da lugar a la confusión. Ya desde el inicio de la representación se demuestra como “fariseo en paso”15 y termina con “una fiesta revuelta, un pueblo escandalizado, los padres corridos, amigo descalabrado y el caballo muerto”16. Don Pablos es un converso que debe conservar su puesto de marginal para mantener el orden social español. Desde la apreciación del autor todos los cambios sociales se pueden traducir en la clave de un mundo revuelto, donde lo inferior suplanta a lo superior. El motor del ascenso social es el dinero, que como Quevedo sabe es un “poderoso caballero”17 que ocasiona trastornos equiparables a los del mundo al revés:Que su limpieza exagere, porque anda el mundo al revés, quien de puro limpio que es comer el puerco no quiere; que lagarto rojo espere, el que aún espera al Señor 18.El contenido de la letrilla satírica I (versos 22-27) se relaciona de alguna manera con algunos argumentos tratados en el Buscón. En el segundo capítulo cuando hablamos del Buscón como una obra pan – conversa, nos referimos al empeño de Quevedo en presentar a los judíos como avaros (Cabra), usureros (Merluza), in14.Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Samuel Gili Gaya, p. 17. 15. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Domingo Ynduráin, p. 111. 16. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Pablo Jauralde Pou, p. 899717. Luís Astrana Marín, Ideario de Don Francisco de Quevedo, Biblioteca Nueva, Madrid, 1940, p. 185. 18. Francisco de Quevedo, Obras de Don Francisco de Quevedo, Textos clasificados y anotados por Luis Astrana Marín, Aguilar, Madrid, 1932.teresados al dinero (Los Coronel), arribistas (Pablos), simuladores (el arbitrista). En toda su obra Quevedo insiste en proponer como factor de desorden al poder que se le daba al dinero de los burgueses, por lo que se empeña en las alusiones al “dinerismo”19 de los conversos que produjo cambiamientos bruscos en la estabilidad social de entonces. La enseñanza de Quevedo es clara, son los conversos que alteran el armonía española. La concepción conversa del adelanto basado en la actividad mercantil y en la capacidad monetaria significaban para los nobles un resquebrajamiento de su posición de privilegiados sociales, una subversión del orden impuesto provocada por aquellos de sangre impura.19. Vid. Francisco de Quevedo, Obras Jocosas de Don Francisco de Quevedo, Librería de Ramos, Madrid, 1821, p.181.98Capitulo IV Aldonza de San Pedro, la identificación de la bruja con la mujer judía en las tradiciones populares españolas.Después de haber hecho un análisis de los diversos factores históricos, sociales y económicos que pueden haber influido de una manera u otra en la mentalidad segregacionista de Quevedo y su marcada posición anti-conversa, hemos considerado necesario analizar las características antropológicas que han originado la asimilación de la mujer hebrea con la bruja. Asimilación que, explotada por Quevedo a lo largo de la obra, encontraba una grande acogida en la tradición popular española. En este capítulo trataremos de explicar el origen de esta tradición, la función que la iglesia ha tenido en su propagación y el modo como la literatura española la ha utilizado agregándole las características de alcahueta y prostituta. Además, estudiaremos la connotación del nombre Aldonza en el refranero español, las posibles causas que pueden haber causado la elección de los apellidos de la madre del Buscón y las posibles razones que han obligado su cambio en la edición de 1626. 4.1. El estereotipo de la bruja en el mundo cristiano Según Norman Cohn, el estereotipo negativo de la bruja tiene estrechos puntos de contacto con las imágenes adjudicadas históricamente a herejes y a judíos. Para Cohn, puede incluso remontarse a la caracterización que los escritores grecolatinos hacían de los cristianos acusados de antropofagia, infanticidio y99promiscuidad sexual. Algunas expresiones como Synagoga Satanae o la utilización de la palabra Sabbat” para indicar una reunión de Brujas serían pruebas suficientemente concretas para afirmarlo1. La tesis de Cohn explicaría la función de Aldonza de San Pedro en la novela, es decir la madre del protagonista sería el ejemplo palpable de la asimilación de los judíos-conversos a la brujería y a la herejía. El autor nos transmite una creencia de la época, que sin embargo es el resultado de creencias que remontan a épocas anteriores al siglo XVII. En el mundo cristiano la brujería ha sido relacionada directamente con la adoración al demonio, aunque en realidad se basaba en la intención de la iglesia católica de eliminar cualquier sustrato de otras religiones presentes en Europa antes de la cristianización. Durante la edad moderna, en Europa se desató una obsesión por combatir cualquier práctica ceremonial lejana del cristianismo. Para esto se crearon muchas medidas de represión que desembocaron en lo que se llamó “La caza de brujas”2, persecución que sirvió como base para la cacería de muchas mujeres (en algunos casos también hombres y algunos animales) de parte de la iglesia y la justicia civil. El objetivo principal de la búsqueda era el de encontrar los diferentes conspiradores que con la ayuda del demonio querían acabar con la cristiandad. Para ello se examinaban las evidencias que podían indicar que una persona ejercitaba la brujería, se la convocaba a un proceso en el que era juzgada por teólogos y juristas y, si encontrada culpable, era sometida a fuertes1. 2.Cfr. Norman Cohn., Los demonios familiares de Europa, versión española de Oscar Cortés Conde, Vid. Salvador Rodríguez Becerra, La Religiosidad Popular, Anthropos Editorial, Madrid, 1989, p. 131.Alianza Editorial, Madrid, 1980, p. 56.100condenas. A toda aquella persona acusada se le atribuía de haber establecido un pacto con el diablo. Por ello, se buscaba en su cuerpo alguna marca que permitiese identificar este pacto, mediante el cual se había comprometido a rendir culto al diablo a cambio de algunos poderes sobrenaturales. La supersticiosa lucha del demonio con las fuerzas divinas se tradujo en una lucha del cristianismo contra las otras religiones. A partir del siglo XV se comenzaron a difundir las ideas de la existencia de diversas sectas de brujas, que se organizaban para luchar contra las fuerzas de Dios. Esta idea nació al mismo tiempo que en España se daban lugar las persecuciones de los judíos y herejes, lo que produjo una asimilación de los dos hechos y la consecuente asociación del judío con la brujería. El pueblo judío fue víctima de grandes calumnias. Como mencionamos en el primer capítulo, a los judíos se les acusó de haber originado la peste negra, además se decía que eran los responsables de las sequias y hambrunas que se habían producido en la península Ibérica, sus mujeres fueron acusadas de practicar conjuros. El antisemitismo de la obra de Quevedo es el reflejo de su época. 4.1.2. Los Tratados de la Iglesia Católica para explicar la demonología La iglesia católica preparó una serie de tratados con el objetivo de enunciar la influencia del demonio en el mundo. En estos tratados se definió el rol y las características de la bruja. La idea de que las brujas o servidoras del demonio se diseminaban por el mundo causando males llevó al papa Inocencio VIII a dictar en 1484 la bula Summis Desiderantes Affectibus3, en la cual la101Iglesia apoyaba la persecución de todas aquellas personas sospechosas de prácticas de hechicería. Además autorizaba a la orden de los Hermanos Predicadores a actuar contra aquellos sospechosos de practicar la magia. Dos sacerdotes dominicos especializados en asuntos de hechicería publicaron un texto con todo lo referente a la brujería y a la demonología de la época, llamado Malleus Malleficarum4. En este tratado filosóficoescolástico publicado en 1486 por los inquisidores dominicos Heinrich Kramer y Jacob Sprenger, se establecían algunas de las características de las brujas: que tenían capacidad de volar, se encontraban durante la noche con el diablo y otras brujas durante el Sabbat o el aquelarre, hacían pactos con el diablo, tenían relaciones sexuales con animales, podían transformarse en animales, manipulaban hierbas para preparar pociones, etc. En el libro se afirmaba además que el no creer en la existencia de las brujas fuese equivalente al delito de herejía “Hairesis maxima est opera malleficarum non credere”5. El Malleus Malleficarum constituyó el fundamento para la caza de brujas que se dio en Europa durante la edad Moderna, por lo que representa una pieza importantísima para la comprensión del pensamiento de aquel entonces y, en nuestro caso, para entender el significado de algunas características que presenta Aldonza de San Pedro y su anunciado fin, puesto que la brujería era castigada con la hoguera. Los inquisidores y los jueces eclesiásticos veían en la bruja una aleada del demonio que organizaba un complot contra la religión católica.3. Vid. Julio Caro Baroja, Las Brujas y su mundo, Alianza, Madrid, 1969, p. 140. 4. Vid. Jesús Callejo, Breve Historia de la Brujería, Ediciones Nowtilus, Madrid, 2006, p. 159.5. Ibidem.102En la madre de Pablos, Quevedo ha integrado todos los componentes necesarios para revivir las creencias de las tradiciones populares. Aldonza es capaz de crear pociones, pues como todas las brujas posee conocimientos de herboristería, es capaz de volar y principalmente es de origen converso. La profesión de la madre del pícaro es un particular que la superstición española otorgaba a los judíos y que después de la expulsión pasó a los judíos conversos:“¡Cómo a mi sustentado!” – dijo ella con grande cólera, que le pesaba que yo no me aplicase a brujo_: “yo os he sustentado a vos, y sacádoos de las cárceles con industria, y mantenídoos en ellas con dinero. Si no confesábabes, ¿ era por vuestro ánimo o por las bebidas que os daba? ¡Gracias a mis botes! Y si no temiera que me habían de oír en la calle, yo dijera lo de cuando entré por la chimenea y os saqué por el tejado”6.4.1.3. El Sabbat Entre los años 1330 y 1340 aparece por primera vez el término “Sabbat” en los procesos inquisitoriales de la zona de Carcassone, Tolosa, para denominar las reuniones de brujas, en las que éstas se abandonaban al demonio en forma de macho cabrío y donde confeccionaban e ingerían todo tipo de brebajes, algunos de cuyos componentes provenían de la profanación de cadáveres que efectuaban durante sus habituales incursiones por cementerios. A partir de entonces la gente común comienza a llamar Sinagoga a aquella reunión misteriosa con la intención de equipararla a la asamblea de los impopulares judíos7.6. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Pablo Jauralde Pou, p. 80.103Los “Sabbat” eran ceremonias pre-cristianas, que envolvían una serie de tradiciones pertenecientes a muchas civilizaciones, como son la judía (aún vigente), la celta, la teutónica, etc. En el judaísmo el Sabbat corresponde al día de reposo, que es el sábado, en el que se debe absolutamente adorar a Dios y están rigurosamente prohibidos los trabajos. En las diferentes culturas germánicas, los Sabbat servían para recordar la naturaleza cíclica de la vida, los ciclos solares de la rueda del año, celebrar la vida de las diferentes divinidades. Un trato común de los diferentes Sabbat de la tradición germánica era la concepción del tiempo como un sistema constante guiado por un determinado Dios o Diosa. En la tradición Celta, que ha influenciado de manera importante la cultura popular española, los Sabbat marcaban los momentos de plantación y las estaciones. Según sus creencias, estas ceremonias representaban el momento en el cual las divinidades estaban en el centro de su poder. Los Sabbat sobrevivieron secretamente en algunas personas que no lograron desprenderse de la propia tradición para adoptar nuevas prácticas de origen foráneo. Por ello cuando eran descubiertos venían castigados con penas muy severas, incluso con la muerte. La iglesia católica buscaba eliminar todos los vestigios que podían haber dejado las religiones anteriores: todo aquel que era descubierto en prácticas religiosas ajenas al cristianismo venia juzgado por hereje. Las deidades no cristianas fueron identificadas con el demonio y cada imagen que recordase al paganismo era con7. Vid. Elena Lourie y David Niremberg, Jews, Muslims, and Christians in and around the crown of Aragon, ed. Harvey J. Hames, BRILL, Leiden, 1986, p.150.104siderada maléfica. Entre los dioses que fueron demonizados se encuentra el Dios Astado de Europa8, divinidad pagana a quien se convirtió en el anti-dios de la Cristiandad ( el macho –cabrío). El diablo de muchas “brujas” era en esencia un residuo cultural, tergiversado por la teología cristiana. Víctimas de grandes persecuciones, los “paganos” comenzaron a esconderse. La mayor parte de ellos se reunían durante la noche, iniciaron a celar el contenido de sus tradiciones en leyendas infantiles, historias populares, rimas infantiles, y cuentos de hadas , continuaban a efectuar secretamente sus rituales. La represión de la iglesia era fuerte, pero no bastaba para exterminarles, con lo cual el catolicismo se vio obligado a decretar fiestas cristianas que coincidiesen con los Sabbat paganos para asimilarlos. De este modo el nacimiento de Jesús fue fechado cerca del tiempo de nacimiento de los dioses solares paganos; el día de San Juan fue establecido en modo de hacerlo coincidir con el Sabbat Celta que celebraba el verano, etc. Para el pueblo inculto del siglo XVII, el término Sabbat indicaba la ceremonia de los adoradores del demonio. En él las brujas y brujos se reunían en un banquete enorme con el diablo, dando lugar a grandes orgias. El aspecto sexual de las reuniones de brujas recuerda indirectamente algunos rituales de las culturas europeas anteriores al cristianismo, las cuales celebraban protocolares dedicados a la fertilidad por medio de relaciones sexuales. Como hemos mencionado precedentemente, para el pue8. Vid. Margaret A. Murray, The God of the Witches, Oxford University Press, Nueva York, 1970, p.96.105blo español esta relación carnal que llevaba a sellar el pacto demoniaco era llamada “Sabbat” y el lugar donde se reunían las personas que lo celebraban lo denominaban “Synagoga Satanae”, puesto que estas reuniones fueron atribuidas a los judíos conversos al cristianismo, seguramente por la xenofobia que reinaba en España en aquel tiempo. 4.2. Antecedentes Literarios y Populares de Aldonza de San Pedro Aldonza de San Pedro no es solamente una bruja. Es una alcahueta y cuando joven una prostituta. Además presenta una astucia cínica que en algunas ocasiones espeluzna a Don Pablos. Estas características de Aldonza tienen sus orígenes en algunos personajes anteriores de la literatura española como indicaremos a continuación. 4.2.1. Antecedentes pre-picaresca. 4.2.1.1. El cinismo de La trotaconventos. En el Libro del Buen Amor, la alcahueta representada por Urraca la trotaconventos, mujer anciana que ayuda al protagonista a obtener sus diferentes conquistas, auxiliándole y aconsejándole para facilitarle el camino hacia la presa, es un personaje que, como la madre de Pablos, posee una cierta cínica sabiduría popular. Cuando el Arcipreste solicita de la alcahueta sus servicios, ella le aclara, entre otras cosas, la siguiente:D’aqueste oficio byvo, non he de otro cuidado; Muchas veces entristesco por el tiempo pasado, Porque non m’es gradesçido nin me es galardonado9.El personaje al igual que Aldonza está consciente del papel ingrato que desempeña dentro de la sociedad: vive del oficio de conciliar voluntades y se le estima mientras es útil; luego, en el106mejor de los casos, se le olvida. La Trotaconventos es un personaje que deja entrever una ley de compensación natural que hace tolerable la convivencia en un mundo de débiles y poderosos. La desaparición de la vieja alcahueta supone para su cliente la ruptura de un equilibrio natural. Tanto es así que con este acontecimiento se termina el segundo libro: la muerte de la vieja simboliza la extinción del loco amor. Juan Ruiz vislumbró una situación social de explotación reciproca en la que, en última instancia, el pobre en este caso representado por la Trotaconventos lleva las de perder por sus servicios que, aunque indispensables, acarrean el oprobio de esa misma sociedad a las que sirve.¡Ay muerte! ¡muerta sseas, muerta é malandante! Matásteme mi vieja: ¡Matasses a mí enante!10.En cambio en el Buscón, la desaparición de Aldonza de San Pedro es considerada desde el punto de vista del narrador como una oportunidad que le permite archivar su pasado. La diferencia entre Pablos y el Arcipreste es evidente. Tanto el uno como el otro están al tanto de las actividades de las alcahuetas, pero mientras la relación trotaconventos-arcipreste es una relación de beneficio mutuo, la relación Aldonza- Pablos es una relación impuesta por la sangre.9. Juan Ruíz, Libro de buen amor, ed. Y notas de Julio Cejador y Frauca, Madrid, clásicos castellanos, 1970, p.215. 10. Ibídem, p.278.1074.2.1.2. La hechicera urbana Celestina y el reflejo de los miserables de su época La dimensión del personaje de Celestina es mucho mayor que la de la Trotaconventos. El personaje de Rojas representa a la hechicera urbana, que constituye uno de los tipos reales de la época, formando parte de aquellos ciudadanos que se mueven en un mundo de magia, de bajeza, de lujuria. Representando todas las características de los miserables de su tiempo, ha sido sacada a la vergüenza publica tres veces (emplumada como la madre de Pablos), sin que ello haya mermado su selecta clientela de la que tanto se vanagloria ahora en la vejez. Y si bien es cierto que en el momento presente ya no se halla en la cumbre de su fortuna, aún existen señores poderosos como Calisto dispuestos a vaciar su bolsa a cambio de sus servicios. En la Celestina la explotación recíproca ya tratada en el Libro de Buen Amor se presenta de manera mucho más evidente. Los desposeídos de Rojas emplean aquella manera de la Trotaconventos con tal astucia que ponen en entredicho la inteligencia del señor poderoso. El sector desheredado en la obra de Rojas elabora sobre las bases de determinadas creencias de época toda una filosofía del dar, con la que acortan un poco la brecha que separa el mundo de aquel que tiene y aquel que nada posee. Dentro de este mundo de desfavorecidos aparece la figura alcahueta-bruja, quien usará diferentes pericias para satisfacer los apetitos de una sociedad que la ha formado y que necesita de ella. Celestina es uno de los personajes más sugestivos de la literatura española, representa un elemento subversivo dentro de la sociedad, en la que como Aldonza, propaga el goce sexual y108la magia. En sus años juveniles, al igual que la madre de Pablos, fue una meretriz, actualmente se dedica a actuar como alcahueta utilizando su experiencia para manipular a los demás. 4.2.1.3. La Lozana Andaluza, otra conversa bruja y alcahuetaCuando vino vuestra merced, estaba diciendo el modo que tengo de tener para vivir, que quien veza a los papagayos a hablar, me vezará a mí a ganar. Yo sé ensalmar y encomendar y santiguar cuando alguno está aojado, que una vieja me vezó, que era saludadera y buena como yo. Sé quitar ahítos, sé para lombrices, sé encantar la terciana, sé remedio para la cuartana y para el mal de la madre. Sé cortar frenillos de bobos y no bobos, sé hacer que no duelan los riñones y sanar las renes, y sé medicar la natura de la mujer y la del hombre, sé sanar la sordera y sé ensolver sueños, sé conocer en la frente la fisonomía y la quiromancia en la mano, y pronosticar11.El título completo de la novela es Retrato de la Lozana andaluza, escrita por Francisco Delicado y publicada en Venecia en 1528. La obra narra la vida de la conversa Aldonza quien, después de quedar huérfana de padre y madre, se fue a vivir a Sevilla con una tía suya. Allí conoce a un joven mercader genovés, con quien escapa a Cádiz y al que acompaña en sus viajes por el Mediterráneo. Los hijos nacidos de esta unión los envía a Marsella11. Francisco Delicado, La Lozana Andaluza, ed. Bruno Damiani, Castalia, Madrid, 1969, p.171.109a vivir con el abuelo, que quiere bien a sus nietos pero rechaza los amores de su hijo. Por eso cuando los amantes llegan a Marsella manda apresar a su hijo y dar muerte a Aldonza, quien logra salvar su vida escapando en un barco que la lleva a Liorna. Desde allí se marcha hacia Roma, lugar en el que se desarrolla la esencia de la trama, en la que Aldonza comienza a manipular a los hombres, vender afeites y recetas para mujeres, etc. La protagonista conoce innumerables amantes, que llenan la narración de descripciones diversas sobre costumbres, oficios, engaños, infidelidades y modos diversos de mal vivir. Lozana prospera actuando como hechicera, alcahueta, comadrona y cortesana, pero la vida de engaño, de lujuria y de brujería termina cansando a la lozana, quien decide retirarse junto con su criado Rampín a Lípari. La novela en general describe la vida de los bajos fondos de Roma durante el primer tercio del siglo XVI, especialmente en las vivencias de los judíos españoles que se trasladaron a Roma después de la instalación de la Inquisición. El personaje de la Lozana es aquel que presenta más características en común con la madre de don Pablos: la primera es el nombre Aldonza (nombre que tiene una connotación especifica), la segunda es que ambas mujeres son de origen converso y la tercera trata las profesiones pues ambas son prostitutas, alcahuetas y brujas. 4.2.2.La función de la madre en la novela picaresca. En la novela picaresca la relación del pícaro con su madre influencia el desarrollo del personaje principal y sus acciones dentro de la novela. La madre del pícaro es una mujer un poco110rara dentro de los esquemas comunes de la sociedad española de aquel entonces, pues mientras la función de la mujer se resumía principalmente al cuidado de la familia, la madre del pícaro amplía este cuidado más allá de las paredes del hogar, convirtiéndose, como la Celestina, la Lozana y la misma Trotaconventos, en seres de la “industria” capaces de aportar un sustento económico, aunque proviene de medios censurados por la sociedad, como son la prostitución, el robo, el adulterio. En el caso de Aldonza de San Pedro tenemos que añadir a estas “ocupaciones” la alcahuetería y la brujería, es decir la madre del pícaro pone siempre en entredicho la “honra” y la “virtud”. Todas las madres de los pícaros presentan como trato en común la falta de una figura masculina que cumpla la función de guardián de su honra. Ni siquiera el hijo será capaz de defender el buen nombre de su madre, pues es el primero que insiste en la falta de honra de su madre para explicar la vileza a la que está condenado desde su nacimiento. 4.2.2.1. La madre de Lázaro La madre de Lázaro destaca por su oficio de prostituta y moza de mesón. Al principio, Antona Pérez parece ayudar a su esposo a hurtar en el molino donde trabajaba. Al quedarse viuda, y siguiendo su filosofía de “arrimarse a los buenos por ser uno dellos”12, se trasladó a la ciudad y “metiese a guisar de comer a ciertos estudiantes, y lavaba la ropa a ciertos mozos de caballos del Comendador de la Magdalena, de manera que fue frecuentan-12. Anónimo, Lazarillo de Tormes, ed. Francisco Rico, Cátedra, Madrid, 1989, p.15. Todas las citas del Lazarillo pertenecen a esta edición, por lo que me limito a señalar el número de la página entre paréntesis.111do las caballerizas”(p.12). En estas líneas, quizás se esté insinuando que la madre ejercía de establera, es decir, un tipo de prostituta de baja categoría y cuyos clientes eran los mozos de mulas. Más tarde, una vez que la separan de Zaide, su amante entra a servir en el mesón de la Solana “padesciendo mil importunidades” (p.21). En una ocasión, el esclavo negro Zaide, amante de Antona, denomina a su hijo “hideputa”(p.17) en un contexto que, en principio, podría llevar a pensar en una interjección admirativa y aun muestra de afecto. Sin embargo, en este caso concreto la exclamación podría solamente considerarse en el sentido literal del término tal como comenta Fra Molinero: “la madre de su hijo es, ante la sociedad, una mujer viuda que ha vendido sus favores sexuales para obtener beneficios materiales. La prostitución es una manera de ganarse la vida, y no va a ser Antona el único caso dentro de la picaresca”13. 4.2.2.2. La madre de Guzmán Guzmán describe a su madre como una “gallarda, grave, graciosa, moza, hermosa, discreta y de mucha compostura”14. Sin embargo, esta dama se deja seducir por el futuro padre de Guzmán dando lugar al “confuso nacimiento”15 de Guzmán. El personaje materno sirve como referencia al pícaro para generalizar sobre la mala13. Cf. Baltasar Fra Molinero, “El negro Zaide: marginación social y textual en el Lazarillo”, en Hispania, 76.1, 1993, p. 23. 14. Mateo Alemán, Guzmán de Alfarache. Ed. José María Picó, Cátedra, Madrid, 1987, p. 126. 15. Mateo Alemán, Guzmán de Alfarache, ed. Joaquín Saula Palomir, Ediciones Castilla, Madrid, 1953, p.47.112naturaleza de las mujeres. Aunque la madre del Guzmán se diferencia de la madre de Pablos y de Lázaro porque pertenecía a una familia que gozaba de cierta bonanza económica, es la responsable de la concepción bastarda del protagonista, que le pesará toda su vida. Al mismo tiempo el origen converso de la madre será fuente de preocupación por el linaje para el Guzmán, del mismo modo que lo es para Pablos. 4.2.3. Antecedentes del personaje en el saber popular español[…] Se cree, que en un lugar cerca del suyo había una moza labradora de muy buen parecer, de quien él un tiempo anduvo enamorado[…] Llamábase Aldonza Lorenzo[…]y, buscándole un nombre que no desdijese mucho del suyo y que tirase y se encaminase al de princesa y gran señora, vino a llamarla “Dulcinea del Toboso” porque era natural del Toboso […]16.La razón por la que Don Quijote optó cambiar el nombre de Aldonza Lorenzo es la misma por la cual Francisco Delicado lo escogió para su personaje principal y por la que Quevedo lo usó para nombrar a la madre de don Pablos. El nombre Aldonza, tiene una connotación negativa en el refranero popular español. Refranes como “A falta de moza buena es Aldonza”17 demuestran que el nombre sirve para indicar una mujer de fáciles costumbres. El personaje de Quevedo posee los atributos del nombre. Incluso en la narración de don Pablos la mala reputación de la16. Miguel de Cervantes y Saavedra, Don Quijote de la Mancha, ed. Alberto Blecua, Editorial Planeta, Barcelona, 1998, p.36. 17. Cf. Luis Martínez Kleiser, Refranero general ideológico español, Real Academia Española, Madrid, 1953, p 446.113madre es una de las causas principales de sus desventuras:[…]hasta que un día un muchacho se atrevió a decirme a voces hijo de una puta y hechicera; lo cual me lo dijo tan claro- que aún si lo dijera turbio no me pesara- agarré una piedra y descalabréle. Fuime a mi madre corriendo que me escondiese, y contéla el caso todo, a lo cual me dijo: “Muy bien hiciste: bien muestras quien eres; sólo anduviste errado en no preguntarle quien se lo dijo”[…]18.Como hemos visto en capítulos anteriores, los nombres y los apellidos juegan un papel importantísimo en el Buscón. Si tomamos en cuenta que con el nombre Pablos el autor ironizaba sobre la combinación converso-caballero, que con el apellido Cabra recordaba la inserción de criptojudíos en el clero, que con el apellido Coronel nos demuestra la penetración de los conversos acomodados en la aristocracia, es lógico pensar que el nombre Aldonza, que tiene un vínculo preciso con algunos conceptos expresados a manera de refranes en la tradición popular española, encierre una significación específica que permite al lector reconocer desde el principio la función del personaje en la obra2.3. Los Apellidos De Aldonza Mi madre, pues, no tuvo calamidades. Un día, alabándomela una vieja que me crió, decía que era tal suagrado, que hechizaba a cuantos la trataban. Sólo diz que se dijo no sé qué de un cabrón y volar, lo cual la puso cerca de que la die-18. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Pablo Jauralde Pou, p. 82.114sen plumas con que lo hiciese en público. Hubo fama que reedificaba doncellas, resucitaba cabellos encubriendo canas. Unos la llamaban zurzidora de gustos, otros, algebrista de voluntades desconcertadas, y por mal nombre alcagüeta. Para unos era tercera, primera para otros, y flux para los dineros de todos[…]19.La madre de don Pablos no es solamente una prostituta, como hemos ya mencionado es también una alcahueta y una bruja que, según se conoce por medio del tío verdugo de don Pablos, terminará siendo condenada en manos del santo oficio. El narrador insiste en describirnos un personaje que posee todas las características definidas como sospechosas por la Inquisición ( la adoración del un macho cabrío, la profanación de tumbas para robar los huesos, la capacidad de volar, etc.).[…]. Estuvo casado con Aldonza de San Pedro, hija de Diego de San Juan y nieta de Andrés de San Cristóbal. Sospechábase en el pueblo que no era cristiana vieja. Aunque ella, por los nombres y sobrenombres de sus pasados, quiso esforzar que era descendiente de la letanía. Tuvo muy buen parecer, y fue tan celebrada, que , en el tiempo que ella vivió, casi todos los copleros de España hacían coplas sobre ella20.La crítica ha visto en los apellidos de Aldonza lo que el propio narrador nos insinúa en el texto, es decir que los apellidos de19.Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Alan Francis, p.17. 20. Francisco de Quevedo, El Buscón, ed. Pablo Jauralde Pou, p.74.115Aldonza indican un origen converso, pero esta no es la única finalidad del autor, pues en las tradiciones populares españolas los tres santos presentes en sus apellidos están relacionados con la hechicería. Aunque las brujas eran asociadas con el demonio, paradójicamente invocaban el nombre de Dios y de sus santos para sus conjuros. Algunos de los santos más nombrados en los diferentes conjuros son San Juan, San Cristóbal, San Pedro, Santa Brígida, Santa Ana21. Pero tal vez la elección de los apellidos de Aldonza fue probablemente el único descuido de nuestro autor en su intención de asociar a la judía con la bruja, pues aunque la brujería en España haya sido asociada principalmente a los judíos, la “santería” española esconde de cierto modo algunos rezagos celtas existentes en las tradiciones paganas de la península, de modo que la veneración a Santas como Brígida o Ana sirven de conexión con rituales que involucraban diosas celtas y no poseen ninguna relación con creencias judías22. Quevedo nos quiere indicar que Aldonza proviene de un linaje converso y al mismo tiempo nos mete en alerta que los santos que sus anteriores han escogido son aquellos utilizados para los conjuros, pero olvida que la costumbre de disfrazar divinidades con nombres de santos no es una costumbre de los monoteístas judíos, probablemente por esto en la edición de 1626 el editor cambió los apellidos de Aldonza, como estudiaremos más adelante. Quevedo nos da a conocer la realidad española, pero21.Vid. Francisco José Flores Arroyuelo, El diablo en España, Alianza, Madrid, 1885,p. 162. 22. Vid. Pedro Ciruelo, Reprobación de las supersticiones y hechicerías, ed. A. Vernon. Ebersole, Albatros Hispanófila, Valencia, 1978, p. 123.116ha relegado un pormenor muy importante, que si bien la bruja ha sido relacionada en la España del siglo XVII con la mujer judía, es un arquetipo de civilizaciones anteriores, en que determinadas mujeres eran consideradas portadoras de cualidades mágicas23. Si en Grecia existía la pitonisa, en el mundo germánico la mujer tenía conexión con la naturaleza y era conocedora de sus secretos, características que le daban el don de hechicera. Estas creencias pre-cristianas han dejado su sustrato cultural en el folclore español, principalmente en los sectores más bajos carentes de verdaderos fundamentos culturales, que adaptaban los mitos del pasado convirtiéndolos en la superstición del presente. El cambio de apellido de Aldonza en la edición de 1626Yo, señor, soy de Segovia: mi padre se llamó Clemente Pablo, natural del mismo pueblo -Dios le tenga en el cielo-. Fue, tal como todos dicen, de oficio barbero; aunque eran tan altos sus pensamientos, que se corría de que le llamasen así, diciendo que él era tundidor de mejillas y sastre de barbas. Dicen que era de muy buena cepa, y, según él bebía es cosa para creer. Estuvo casado con Aldonza Saturno de Rebollo, hija de Octavio de Rebollo Codillo y nieta de Lépido Ziuraconte. Sospechábase en el pueblo que no era cristiana vieja, aunque ella, por los nombres de sus pasados esforzaba que descendía de los del triunvirato romano24.23. Vid. Riane Eisler, Sexos, Mitos y política del cuerpo, Editorial Pax México, México, 2000,p.175. 24.Francisco de Quevedo, el Buscón, ed. Américo Castro, Ediciones de la lectura, Madrid, 1911, p.12.117En la edición del Buscón de 1626 el personaje de Aldonza de San Pedro cambió su apellido por Aldonza Saturno de Rebollo. Las razones de este cambio no son totalmente claras. Sin embargo, considerando el contexto histórico en el que ha sido escrita la obra, hemos pensado en dos hipótesis que podrían explicar la elección de los nuevos apellidos:1.Por medio del nuevo apellido de Aldonza, Quevedo haquerido recordar La Fraternitas Saturni o Hermandad de Saturno25, fraternidad secreta que nació en Alemania durante los primeros años del 1600, que contaba con algunos secuaces que se reunían clandestinamente por toda Europa. Se dice que eran un grupo de personas que se congregaban para practicar la magia, dividía en magia demoniaca y magia sexual.2.La segunda posibilidad, más factible, es que Quevedo através de Saturno haya querido recordar una de las características que eran atribuidas a las brujas: la antropofagia26. Las brujas compartían con los judíos la desconfianza de parte de los españoles. Es por esto que las características que se atribuían a las primeras eran proyectadas en los segundos. De esta manera la antropofagia era considerada una industria común a ambos sectores. Si queremos tomar en consideración datos históricos que confirmen nuestras palabras basta recordar el proceso del Santo Niño de La Guardia, en el que se quemaron algunos judíos y conversos acusándolos de haber crucificado un niño para después comerle el25.Vid. Stephen Edred Flowers, Fire and Ice: Magical teachings of Germany’s secret occult order, St. Paul Minnesota, Llewellyn, 1990, p. 48. 26.Vid. Julio Caro Baroja, op. cit., p. 219.118corazón. La propuesta de relacionar a Saturno antropófago con las brujas constituiría un elemento clave para recordarnos algunos eventos en los que a los conversos terminaron siendo procesados por antropófagos y una manera de restablecer algunas de las creencias en las que se basaba el antisemitismo español. Conclusión del Capítulo El tono de desdén del autor con respecto a sus personajes es evidente. Quevedo ha elegido todo tipo de arma útil que sirva para demostrar la inferioridad de aquellos que tienen más incidencia en la vida mercantil: “los conversos”. Si en el capítulo segundo hemos demostrado que por medio de la obra Quevedo criticaba los arbitristas, los falsos caballeros y toda persona con deseos de introducirse en un circulo social que por siglos pertenecía solo a los viejos cristianos, en el tercero hemos señalado la analogía que el autor establece entre el sector de los burgueses y el de los marginados por la sangre que corre en las venas de ambos. En este capítulo hemos querido señalar como Quevedo manipuló las tradiciones populares de la época para insistir en la distancia existente entre cristianos viejos y nuevos. Quevedo basa su obra en la jerarquía social existente en España a partir del siglo XV, pero la modifica fusionando a los burgueses con los pícaros, insinuando que el dinero de los mercantilistas conversos no es suficiente para hacerlos subir de escalón social, pues estos por su sangre manchada se encuentran mucho más cerca del sector de los marginados que de el de los privilegiados. Aldonza, la mujer fácil del refranero y el estereotipo popular de la mujer judía se han mancomunado para crear a Aldonza de San Pedro, una mujer sin escrúpulos destinada a morir en manos de la119iglesia. Aldonza de San Pedro es un personaje esencial para el estudioso del Buscón. A través de ella se llega al eje antropológico de la obra, que consiste en el rechazo del converso y su identificación con el pícaro porque no es considerado típicamente español.