Buscador de Textos

Google+ Followers

FPPy

Inlitchi

Loading

Biblioteca Virtual Hispanica

lunes, 22 de noviembre de 2010

Biografia de: Kenan,Amos

Biografia de: Kenan,Amos << Volver
Bibliografia - Traducciones
Amos Kenan, hijo de una pareja de pioneros, abandonó la escuela a los 16 años para trabajar como albañil y mecánico. A pesar de definirse como izquierdista en sus opiniones políticas, en 1946 se unió a las filas de la organización extremista LEJI (Lojamei Jerut Israel = Luchadores por la Libertad de Israel), un grupo armado que se oponía al Mandato Británico sobre Eretz Israel y operó clandestinamente durante la década del cuarenta. Posteriormente, combatió en la Guerra de la Independencia, en 1948.
Es considerado uno de los padres fundadores de la “israelidad”, es decir, de una identidad no vinculada al judaísmo, sino a la tierra de Israel. Fiel a este principio, en los años cuarenta formó parte del “Movimiento cananeo” cuyos intelectuales bregaban por el abandono de la tradición rabínica, la vuelta a las fuentes bíblicas, la construcción de un “nuevo hombre judío” y la concepción de una nación hebrea como producto de su paisaje, en el marco de un profundo laicismo.
En los comienzos de los cincuenta comenzó a publicar sus columnas satíricas en el diario Haaretz, en las que criticaba duramente al establishment, especialmente al religioso. Años más tarde se dedicó a la novela política: publicóShoá II en 1975, En el camino a Ein Jarod en 1984, libros en los pintó con crudeza la realidad social y política de Israel. Escribió también cuentos, poesía y varias obras de teatro. Algunos de sus poemas fueron musicalizados y forman parte del cancionero popular israelí. En 1965 también escribió el guión de la película “Un agujero en la luna”, que dirigió Uri Zohar.
En 1963 comenzó a escribir sus columnas en el diario Yedioth Ahronot, en las que volcó sus ideas de izquierda y una profunda crítica a la política israelí. Su escritura cargada de emoción, teñida de una profunda nostalgia por la tierra de Israel, por un sueño desperdiciado, le valió el sobrenombre de “profeta de la cólera”. Nunca hizo nada por agradar al prójimo ni a las instituciones. Fiel a sí mismo y a sus ideas, no trató de adornar sus palabras para hacerlas más digeribles.
Sin embargo, esa carga emocional que siempre tuvo encontró un camino para expresarse a través de las artes plásticas: se dedicó también a la pintura, la escultura y la cocina. En 1970 publicó El libro de los placeres, un libro de cocina en el que volcó sus mejores recetas y su visión acerca del comer y el beber. Dice Kenan en este libro: “¿Qué es entonces el gusto? Quizás es la única cosa con la que es imposible nacer. Naces solo, mueres solo y entre el nacimiento y la muerte, lo único propiamente tuyo y que te pertenece es el gusto. La combinación de todos los gustos que probaste en tu vida constituyen el sentido[1] de la vida”.
Este controvertido y polémico intelectual, escribió en una de sus columnas periodísticas:
“En este momento, cuando el enemigo está derrotado, humillado, golpeado…
En este momento, cuando ambas partes están cansadas de una situación sin salida que ya lleva 19 años…
En este momento, cuando el mundo entero está dispuesto a recibir con alivio un acuerdo permanente que solucione el problema de una vez y para siempre…
En este momento, es nuestra obligación dar un giro de 180º de la política que nos guió hasta hoy, una política de reacción, represalia y vacilación con respecto a la posibilidad de paz.
Debemos reconocer el hecho que los refugiados palestinos constituyen la raíz de la crisis entre nosotros y los pueblos árabes. Debemos levantar un estado para ellos, en Cisjordania, en el marco de una federación con nosotros.
En este momento de evidencias nuevas, es imperioso encontrar soluciones nuevas.
En este momento, en el que los árabes se encuentran desesperados y cansados, la solución al problema de los refugiados les quitará de una vez y para siempre el deseo de confrontar con nosotros y dejarán de ser utilizados como carne de cañón y como pretexto permanente ante las aspiraciones megalómanas de tiranos. Un Estado Palestino, en el marco de una federación con nosotros, será una base sólida para una paz permanente. Fuera del problema de los refugiados, no tenemos otra pelea con el mundo árabe. Todos podemos vivir en paz y bienestar en esta zona.
En este momento, si los líderes israelíes no saben elevarse, mostrar un gesto generoso y extender una mano sincera hacia la paz, habremos perdido una oportunidad que no se presenta cada 19 años y estaremos creando con nuestras propias manos una nueva infraestructura de odio y  lamento para las generaciones venideras.
Creemos la paz en nuestros días. La venta de los refugiados a Hussein – la reiteración del error de 1948 – encenderá la zona un buen día, cuando ya Hussein no se encuentre en este mundo.
La paz con los refugiados es la verdadera paz y ese es el verdadero objetivo de nuestra guerra justa. ¡No desperdiciemos la hora, no desperdiciemos la paz!”
 Este artículo publicado por Amos Kenan en el diario Haaretz el 11 de junio de 1967 lo pinta tal cual era: un intelectual lúcido, que tuvo la valentía de expresar estas ideas en medio de la euforia que se vivía en Israel al término de la Guerra de los Seis Días y un profeta que comprendió antes que muchos otros lo que deparaba el futuro.
Murió el 4 de agosto de 2009 en Tel Aviv, la ciudad en la que vivió casi toda su vida.


[1] En hebreo: taam=gusto y sentido. El autor realiza un juego de palabras.