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lunes, 11 de junio de 2012

LITERATURA | Entrevista a Ernesto Cardenal



'Todas las religiones son verdaderas, todas son falsas'

Ernesto Cardenal, en 2004. | Antonio Heredia
Ernesto Cardenal, en 2004. | Antonio Heredia
  • El poeta, sacerdote y heterodoxo nicaragüense recupera algunos de sus poemarios
En la obra del nicaragüense Ernesto Cardenal (1925), último Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, hay muchos viajes de ida. Marxismo y revolución en su país (ministro de Cultura, durante ocho años, en el Frente Sandinista de Liberación Nacional), el influjo de la poesía de Ezra Pound y epigramas de Catulo, teología católica heterodoxa y un monasterio de monjes trapenses, el influjo de Thomas Merton, cambios de hogar, de continente... La editorial Trotta nos brinda en España muchas de sus indagaciones, frutos de viajes de una larga vida. Algunos títulos: 'Versos del pluriverso', 'El Evangelio de Solentiname', 'Telescopio en la noche oscura' o las tres entregas de sus memorias. O 'Pasajero de tránsito', una compilación de poemas de viaje que algo tiene de lema tatuado por debajo de la piel (por donde no pasa el turismo).
"'Pasajero...' es una selección de mi obra que muestra el hecho cosmopolita en mi poesía... al fin y al cabo vivimos en una época extremadamente cosmopolita. Es muy interesante la unión del mundo que se da ahora. Nuestro mundo no era así para nada. Y esta unión implicará que todo se irá uniendo más y más, las crisis, etcétera. El hombre será una especie cósmica, más allá de las razas. Y quizá establezca contactos con vida extraterrestre. Me parecería difícil de creer que no hubiera vida inteligente en ninguno de sus planetas..." Esto no suena a marxismo muy ortodoxo... "Yo nunca he sido muy ortodoxo. Mi marxismo es un marxismo cristiano. Más místico que religioso".
Ya ordenado sacerdote, durante la segunda mitad de los 60 y primeros 70, Cardenal fundó una comunidad contemplativa en una isla del archipiélago de Solentiname en el Lago de Nicaragua, del que salió el famoso libro 'El Evangelio en Solentiname'. El poeta reconoce en el teólogo Thomas Merton como una de sus influencias clave: "Él me dio la formación monástica. Yo fui monje trapense durante dos años y pico... En el campo literario, quizá influí yo más en él. Pero él me descubrió un cristianismo revolucionario. Me mostró algo del espíritu que finalmente tendría el Concilio del Vaticano II. También el jesuita evolucionista Teilhard de Chardin fue una influencia, y fue censurado por su propia orden".
"Recientemente Ratzinger ha dicho que hay que tener cuidado con la Teología de la Liberación, y de una nueva corriente llamada Teología del Pluralismo Religioso, que es áun más peligroso. Lo cuál es dos veces razón", continúa Cardenal irónicamente. "Estas nuevas visiones religiosas buscan la unión de los oprimidos del mundo. Proletarios del mundo, uníos, que decía Marx. Se persigue la unión de las religiones, de toda clase de culturas. Pero todas las religiones son verdaderas, y todas son falsas al mismo tiempo. Desde luego hay unas más primitivas que otras. El politeísmo y la poligamia son más primitivas que el monoteísmo y la monogamia. Resultaron en un tiempo anterior y han sido superadas. Y eso se puede decir, en realidad, de cualquier religión. Incluso el ateísmo lleva a Dios".
Aparte de su dimensión mística, Cardenal ha cultivado poesía amorosa, y epigramas zumbones. También políticos, claro. Leemos uno publicado en 1961: 'Uno se despierta con cañonazos/ en la mañana llena de aviones./ Pareciera que fuera la revolución:/ Pero es el cumpleaños del tirano'. Explica Cardenal: "Por entonces era un muchacho disoluto y mundano. Me influyeron los epigramas latinos, Catulo... también ahora van a publicar mi poesía de primeriza adolescencia... sin mi permiso. Tenían influencias, de Neruda, por ejemplo, que después rechacé. Para mí fue muy importante el descubrimiento del poeta norteamericano Ezra Pound". Nombres de tránsito.