Buscador de Textos

Google+ Followers

FPPy

Inlitchi

Loading

Biblioteca Virtual Hispanica

lunes, 7 de octubre de 2013

JAIM HEFER


JAIM HEFER (1925). Nació en Polonia, llegó a Eretz Israel en 1936. Versátil escritor, desde sus comienzos en el ejército de defensa de Israel hasta hoy en día. Recibió el Premio Israel en 1982; versificador excelente, ha escrito y adaptado varias obras de teatro. Su obra está recopilada en El libro de canciones de Jaim Hefer.


DESFILE DE LOS CAÍDOS

Ellos vienen de los montes, de la Costa, del desierto.
Ellos vienen – nombres, ojos, caras ubicándose para el desfile.
Ellos vienen con paso firme, fuertes y tostados.
Ellos salen de aviones destruidos y tanques quemados.
Ellos se alzan tras las rocas, las dunas y las trincheras, 
valientes como leones, osados como tigres y ágiles como águilas. 
Ellos pasan uno a uno entre dos filas de ángeles
que les ofrecen bombones y les cuelgan diademas.
Yo los miro y todos están contentos.
Esos son mis hermanos, mis hermanos.

Y hay entre ellos ojos negros, cafés y celestes.
Y ellos se llaman por sus nombres, armas y lugares
y se sirven una taza de café o té
y lanzan de pronto vivas de: ¡Kifak hei!
y se topan con una gran cantidad de amigos y camaradas
y los oficiales golpean el hombro de los soldados
y los soldados le dan la mano a los oficiales
y todos estallan en cantos y aplausos
y los escuchan admirados los habitantes del ciclo
y el encuentro dura un día y una noche y otro día
porque al cielo no había llegado aún un grupo como ese,
y de pronto se escuchan voces conocidas que lloran
y miran hacia las casas al padre, la madre, las esposas, los hijos 
                                          /y los hermanos.

Sus rostros callan y ellos están perplejos,
y uno de ellos murmura: perdón, pero no podíamos hacer otra 
                                                /cosa. 
Vencimos en la batalla y ahora descansamos,
ésos son mis hermanos, mis hermanos.

Y así están parados y la luz en sus rostros,
sólo Dios pasa entre ellos
y con ojos dolientes besa sus heridas
y con voz temblorosa dice a sus ángeles,
ésos son mis hijos, mis hijos.