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Biblioteca Virtual Hispanica

lunes, 7 de octubre de 2013

NATAN ZAJ


NATAN ZAJ (1930). Nació en Berlín. Llegó a Eretz Israel en 1935. Estudió en la Universidad Hebrea de Jerusalem y es profesor en las universidades de Tel Aviv y Haifa. Entre sus libros: Poemas diferentesToda la leche y la miel.

YO QUISIERA TENER SIEMPRE OJOS

Yo quisiera tener siempre ojos para mirar
la hermosura del mundo y alabar su belleza
maravillosa que no tiene par y elogiar
a quien lo hizo bello y hermoso
y pleno, tan lleno de belleza.

Y no quisiera ser nunca ciego a la belleza,
nunca mientras viva. Cederé
en otras cosas, mas no diré bastante
a la belleza en que vivo
y en la que mis manos se mueven como barcos y piensan
y dan a mi vida ánimo y no menos
de eso paciencia, paciencia sin fin.

Y no dejaré de alabar, sí, de alabar no cejaré
y cuando caiga me levantaré - por segundos - para que no digan
se cayó y no se levantó nuevamente para alabar
con sus ultimas miradas.
Porque de alabar no cejaré.

ADÓNDE
¿Adónde se fue mi amor? El verano
pasa. Cada brisa que pasa recuerda más que yo.
¿Adónde, a dónde se fue mi amor? Mientras tanto sentado
en el café descifro un crucigrama. La radio
suena. Y sobre el árbol algo salta,
se mueve, brinca y volver a lo mismo. ¿Adónde,
adónde se fue? Desapareció. Mientras tanto
yo estoy aquí. Sobre el pantalón vestigios
de ceniza, en la mente piensa un libro, y los ojos,
como siempre tras chicas bobas. Perseverante
revuelvo los recuerdos como nueces
en el juego. ¿Adónde, adónde? Todo se ha borrado. En las 
                                    /horas de penurias 
estoy siempre yo. Tan a mi lado
hasta que casi me puedo tocar con la mano
que dibuja pájaros aburridos
y feas lagartijas
sobre un pedazo de papel
que encontré por casualidad en mi maletín
de un block que tomé en "Dvir".

ESTE DERROCHE
Este derroche. Todo este derroche.
y todavía esta noche
tengo que levantarme y viajar ahora. 
Cuánto derroche.

Te esperé.
Cuánto derroche. Cuánto te esperé 
y más esta noche
no esperaré.
Cuánto derroche.

Este derroche y el dolor –
cuánto duele este derroche.
Y más ahora
estoy dispuesto a volver mi cabeza 
y gritar
–aún ahora–
a todo este derroche.

COMO ENDULZAR LOS DÍAS
¿Con qué endulzar los días, si no es con poesía?
¿Con qué endulzarlos? Jóvenes escucharán
y bailarán soñadores, muchachas enjugarán lágrimas, viejos, 
de acuerdo a su gusto por la poesía, olvidarán
su mal corazón, enjugarán una lágrima. ¿Con qué endulzar? 
A los niños
aislados de sus casas lejanas
o de la casa donde sufrieron,
les sirvan de consuelo los versos de este poeta,
y les sirva también de consuelo
saber que fueron escritos de noche, 
saber que fueron escritos con amor.
Se detengan ante ellos como ante el mar
y que toda el agua no pueda borrar los cuadros familiares
Y cuando beban de ella, asciendan sonidos
alegres y bailen con ellos a pie desnudo
sobre todas las colinas
donde la tristeza de los niños se transforma en alegría, 
recuerdo de una niñez sufriente.

ESCUCHO ALGO CAER
Escucho algo caer, dijo el viento.
Nada, es sólo el viento, tranquilizó la madre.

Tanto usted como él son culpables, dijo el juez al acusado.
El hombre es sólo un mortal,
explicó el médico a los parientes asombrados.

Pero por qué, por qué, se preguntó el muchacho,
no creo en lo que mis ojos ven,

Quien no vive en el llano, vive en el monte,
explicó el maestro de geografía
sin gran dificultad.

Mas sólo el viento, que hizo caer la manzana, recordó
lo que le ocultó, la madre:
Jamás, jamás, pero jamás lograría tener consuelo.

NO SOÑAR
No soñar. Los sueños son peligrosos,
tejen confines que el hombre puede no querer soñar
en ellos. Sueños peligrosos.

No soñar. Los filósofos ven
el mundo como un sueño. La madre adormece a su hijo. El sueño
es la continuación indudable de la madre que adormece a su hijo.

No soñar. Sueños ciertos
invaden nuestras mentes, visitantes inoportunos.
Sueños salvajes excitan nuestra juventud, nos
domestican, viejos, vejez. Sueños terribles producen
a los justos - gloria, a los postergados - olvido,
a los pecadores - sus pecados, a toda persona
cuyo pasado es como el agua turbia, una señal.

SORPRESA
Todo eso no es mío, yo lo observo
con sorpresa. ¿De quién es entonces?

No sé. ¿Qué herencia? ¿Ningún pariente conocido 
me ha dejado nada entonces?

Tal vez me vaya de aquí, si nada de aquí es mío, 
quizá, lo antes posible, me vaya de aquí.

No creo en la sinceridad de mis palabras
y me observo con sorpresa.