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Biblioteca Virtual Hispanica

lunes, 7 de octubre de 2013

O. HILLEL


O. HILLEL (1926). Nació en Eretz Israel, estudió en París. Pertenece a la generación política del 48, de la Guerra de la Independencia, junto a Guri, Amijai y otros. Entre sus obras: La tierra del mediodía y Nishrá.


A LA MEMORIA DE UN AMIGO
A Jairn Ben Dov
Jaim,
has vuelto a tu madre,
a esa tierra que tanto amaste.
Y nosotros tus amigos, absortos y cabizbajos: Se fue Jaim. 
Ninguno de nosotros llora. Somos gente que no llora.
Quizá mis ojos estén un poco húmedos;
sea, yo soy el sentimental del grupo.

Jaim,
has vuelto a tu madre,
entrado al circuito de la floración y fruto, circuito eterno.
Pero nos has abandonado,
no frecuentarás más nuestras reuniones.
No te alegraras más, no reirás y no fumarás tu pipa.

Nosotros seguiremos encontrándonos y alegrándonos muchos 
                                          /años todavía. 
¡Es posible que no siempre te recordemos!
¡En nombre del cielo!
Es posible que te olvidemos.

Sí, ya no reirás. No volverás a reír y nosotros no celebraremos 
                                          /tus bromas,
ya que volviste a tu madre que tanto amaste.
Ya no te diremos: ¡el sábado a las diez nos encontramos –
                                    /siempre que no llueva! 
Y tú ya no contestarás ¡No, no, sábado es sábado!

Jaim,
nosotros te quisimos,
en un poema no se escribe que eras querido, ¡mas eras querido!

No te lloramos,
mas nuestras almas lloran,
nuestras almas no son soldados y lloran la muerte de un 
                                          /hermano. 
Perdónalas.
También tu alma llora por ti, ella te conocía mejor que todos 
                                    /nosotros, le pertenecías. 
Nuestras almas no son soldados, ni están habituadas a la guerra, 
ellas lloran cuando les duele,
son como niños pequeños.

Jaim,
¡Tú eras más niño que tu propia alma!
Eras un niño,
fuiste simplemente un hombre.
¡Amaste!
Y es posible que no sintieras el halo de amor que emanaba de ti. 
¡Nosotros lo sentimos!
Lástima que no te lo dijimos antes,
tal vez, es posible que no pudimos decírtelo,
somos gente sencilla y parca en palabras.
¡Halo de amor!
¡Sí, ése no es un refugio seguro frente al fuego!
Hoy no se vence con amor. Tal vez mañana o después, venza el 
                                                      /amor.

¡Quiera Dios!

RELÁMPAGO EN LA NOCHE
Surgió la pantera de luz
¡Golpeó!
Rebelde surgió el día,
se detuvo un instante,
descendió.
esperó.

¡El resplandor!
Los techos a vuelo rasgó,
¡Ay del lugar!
¡Bravo!
¡Atroz!

Vive, vive,
vive – despierto.
Pantera que de lo alto se precipita,
por un momento se detiene,
a su alrededor se detiene,
a su alrededor observa.
¡Luz!
Brilla la pantera de luz salvaje,
con dientes y uñas
desgarra la noche de presa.

A LA BRISA
¡Eres de todos como la luna! 
y como ella:
¡mía, mía!
Tú,
como gacela salvaje,
en la brisa
desciendes de la montaña… 
Melodías tus soplidos, 
garganta descubierta, 
niña mía,
¡eres flor de manzano!