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Biblioteca Virtual Hispanica

viernes, 4 de octubre de 2013

PUAH SHALEV-TOREN


PUAH SHALEV-TOREN (1930). Nació en Tel Aviv, recibió su título de Licenciada en la Universidad Hebrea de Jerusalem en 1952. Recibió el premio Klausner en 1957. Delicada poeta y escritora, tradujo al hebreo a Rabindranath Tagore. Entre sus obras: Versos desde al abanico; Corazón despabilado; El espíritu de las cosas; Un poema y diez traducciones.


LAS PUERTAS DEL CORAZÓN

Una mañana
vi a un caminante llamar a las puertas
y las halló todas cerradas.

Al atardecer, en el parque, escuché un pájaro
golpear el tronco de un árbol con su pico
y no recibir respuesta.

Y yo,
no vine a pedir o tomar nada.
Sólo llamé a hurtadillas a la puerta con mis dedos
y se me abrieron las puertas del corazón.

No vine a pedir nada
y se me dio todo,
se me entregó tu corazón
y con el, el mundo entero.

Y en ese mundo
veré diariamente a un caminante
llamar a las puertas,
permaneciendo cada una de ellas cerradas,
y al pájaro,
que picotea incansable
el árbol en el parque,
sin que nadie responda a su llamado.

EN MI CUMPLEAÑOS
El día de mi cumpleaños
relucieron como soles las flores.
El día de mi cumpleaños cae
en el día de los Reyes;
yo lo sé y siempre lo recuerdo.

Si hubiera nacido en otro día, en día de lluvia,
es posible que fuera distinta.
Si me hubiera portado de otra manera
tal vez no te hubiera conocido.
Seguramente habrías querido a otra,
cosa que yo sé y que siempre recuerdo.
El día que mi corazón rozó contigo
yo seguí siendo yo – y tú, fuiste tú.

Ninguno de nosotros pudo ser distinto de lo que es.

El día de mi cumpleaños
brotaron los cantos como flores.
El día de mi cumpleaños
cae en el día de los Reyes.

EL TIEMPO PERDIDO
El tiempo perdido de mis antepasados
no se perdió con su muerte,
el tiempo perdido de mi abuela
es también el tiempo mío.
El tiempo perdido de mis antepasados
no se perdió, no ha terminado,
conmigo se levanta al trinar del ave
y cuenta los minutos en el reloj.
De acuerdo a la luna me duermo,
los días y los años cuento según el calendario,
me desvelo conforme a esa agenda
y amo de acuerdo a las leyes del tiempo perdido.
El tiempo perdido de mis antepasados
fluye por mis venas, por mis ojos, por mi rostro,
por el candelabro sabático y el anillo de mi pequeña abuela,
por la copa de mi abuelo
y la caja del etrog de mi padre.
El tiempo perdido de mis antepasados
vive en mí
y lo que tú amas en mí
es todo ese tiempo perdido -
su ayer - mi presente y mi futuro,
lo que te agrada en mí
en mi nombre, mis sueños y mi canto

es su ayer perdido,
su ayer, amado mío.

LA CASA DE MI INFANCIA
En la casa de mi infancia
vive gente extraña.
En la casa de mi infancia
son otros los rostros, grises los muros
y ya no hay un piano en la casa de mi infancia,
pero su piso sigue siendo de colores.
En la casa de mi infancia
hay gen te extraña.
Mi padre duerme, mi madre yace
en el amplio prado, bajo tierra
y los muros siguen siendo café verdosos
y el cielo azul.
En la casa de mi infancia
hay gente extraña
y la calle de mi infancia baja al mar
que ya ha sido contaminado,
sólo de lejos se ve azul marino
y soñador.
En las calles de mi infancia
se pasea mi hijo y pregunta:
¿Cuándo pasó todo?
¿y qué cambió desde entonces?
Otros son los rostros, grises los muros
y sólo el hombre que amé
está a mi lado como entonces,
más allá de las casas,
de las calles,
del mar,
en medio de la vida.