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Biblioteca Virtual Hispanica

viernes, 4 de octubre de 2013

T. CARMI


T. CARMI (1925). Nació en Nueva York, siendo el hebreo su idioma materno. Sus experiencias como huérfano de guerra las resumió en el libro: No hay flores negras. En 1947 se radicó en Israel dedicándose a la publicación de literatura para niños. Entre sus libros de poemas: El mar últimoLa serpiente de bronce y El unicornio se mira al espejo.

CUENTO

Cuando la mujer de la caleta
de pescadores me contó
que su marido desapareció
y que el mar viene a su puerta en las tardes, 
enmudecí.

No pude decirle a sus ojos nacarados:
volverá tu amor, o
el mar te lo devolverá vivo.

(Hay días en los que no encuentro para decirte 
ni siquiera una palabra sola).


CUANDO ME DISTE LA ESPALDA
Cuando me diste la espalda
te llevaste mis manos.
Los niños se dieron cuenta
y las flores.
Después tomé mujer
y no tenía manos.
¿Sabes lo que es una mujer
que no hay manos para ella?
Ahora me has devuelto el habla
y no tengo palabras.
¿Sabes lo que es una mujer
que no hay palabras para ella?
Las noches castigan mi silencio
y el día es pesado para soportar.

Ahora,
que me has devuelto mis manos y mi voz,
palpo las yemas de tus dedos
y aspiro tu respirar.

AL GRANADO
Vete, vete de aquí,
vete a otros ojos
ayer yo ya escribí de ti.

Dije verde
a tus ramas ondulantes en la brisa
rojo, rojo, rojo
tus granos de fruta.
Traje a luz tus raíces
húmedas, oscuras y testarudas.

Ahora no existes,
ahora me tapas el día
y la luna
aún no salió.

Ven,
de ti escribí antier
y tu joven recuerdo
me ortiga la mano.


DESPUÉS...
Meditaba:
si te enojas
¿para qué vivir?
Ahora,
sé que tu enojo
es mi inspiración

NO FUI YO
No fui yo quien se quejó, 
primero, porque no es bonito
y segundo, porque fue la noche, 
que se sacó una estrella del corazón.

No, no fui yo,
fue el muro que gritó,
cuando le arrancaron el musgo.

No soy yo el que arde,
sino la zarza
que lanzó la voz.

Y tercero,
acaso no crezco yo a tu lado 
silencioso como una piedra
y lejano como la noche.
No fui yo, no fui yo.