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Biblioteca Virtual Hispanica

viernes, 4 de octubre de 2013

URI ZVI GRINBERG


URI ZVI GRINBERG (1894-1986). Nació en Bialykanien, en Galicia. Luchó en la Primera Guerra Mundial en las filas austro-húngaras. Antes de finalizar la guerra desertó. En 1924 llegó a Eretz Israel. En 1928 publicó un manifiesto predicando por una poesía de destinos, profética, no idílica. Entre sus obras: Un gran terror y la luna, La virilidad creciente, Anacreonte en el polo de la tristeza, Perro de caza, Libro de la denuncia y la fe, Las calles del río.

BAJO EL ARADO

Las nieves se han derretido nuevamente allá
y los asesinos se han transformado en labradores.
Han salido a cultivar el campo, ese campo
que es camposanto de mi gente.
Al paso del arado han quedado al descubierto
sobre el surco
los restos de uno de los míos.
El labrador continúa como si nada hubiera pasado,
ni se sobresalta.
Sonríe, lo ha reconocido...
ha visto las señales de su instrumento.

La primavera ha vuelto a resplandecer:
brotes, flores, el piar de las aves,
los rebaños, pastando junto al arroyo
de aguas claras y transparentes.

Ya no se pasean judíos con sus barbas y aladares,
no se los ve por las posadas con sus taledes
y los flecos fuera del pantalón,
ya no venden en sus baratillos ropa o comestibles,
ya no trabajan en sus talleres ni tampoco en los trenes, 
ya no pasean por los mercados ni están en la sinagoga, 
el arado del gentil está pasando sobre ellos.

El Señor con gran parsimonia visitó a los gentiles,
la primavera es primavera
y el verano después, ha de ser feraz.
Los árboles, a la vera del camino están frondosos,
como si estuvieran en un jardín.
La fruta nunca estuvo tan sabrosa como ahora
que no hay judíos.

Los judíos no tenían campanarios para invocar a Dios. 
Benditos los gentiles, cuyos campanarios son altos. 
Ahora, que es primavera,
su tañido se difunde por el llano,
solemne se diluye por el vasto paisaje
lleno de luz y de aromas,
con su ceremonial lo domina todo:
no hay lugar por el que no se escuche su eco
que como antaño pasaba
por sobre los tejados judíos...

Benditos sean los gentiles
que tienen campanarios altos
para glorificar a Dios
que vela por ellos todos...

Los judíos están bajo la reja del arado
o bajo el pasto de los prados
o enterrados en el bosque
o a la vera del camino,
en las riberas del arroyo
o en su seno.


DESCANSO
Profundamente cansado y antes de dormirme, 
como un huérfano de hospicio
embutido en su delantal blanco,
sentado, escribo en el aire
como sobre una pizarra:
"No tiene importancia, no importa".

Que venga ya el gato negro a lamer
la leche que aún queda 
en el jarro y lo vuelque,
yo cierro los ojos y me duermo profundamente: 
"No tiene importancia, no importa".

COMO MUJER...
Como mujer que sabe de sus encantos
se burla Dios de mí: ¡huye si es tu deseo!
y no puedo huir.

Escapo de él lleno de furia
con la promesa a flor de labios,
como brasa ardiente:
¡no quiero volverlo a ver!

Sin embargo, regreso a él
y golpeo a su puerta
como novio prendado.

Como si me hubiera escrito
una carta de amor.