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Biblioteca Virtual Hispanica

lunes, 7 de octubre de 2013

YONATAN RATOSH


YONATAN RATOSH (1909-1985). Nació en Varsovia, Polonia, llegó a Eretz Israel en 1920. Sus posiciones ideológicas lo llevaron a rechazar el concepto de un pueblo judío fuera de Israel y llamó a su movimiento "Cananeo", a nombre de los anteriores y primitivos habitantes del país, para mostrar así la comunicación única y estable con los habitantes del país y no con los de ultramar, a quiénes no consideraba, hasta que llegaran al país. Su estilo, conforme a sus ideas, es arcaizante, con un profundo sentido sensual. Entre sus obras: Bodas negrasA las hojas caídasYomejedCostillaEva,

OPCIÓN

Son los resultados de nuestras obras 
los que de alguna manera nos forman, 
Nos rodean y cercan
con secretas cadenas -
nos depositan en un surco o huella, 
nos cubren
con tantas cosas
de su realidad -
hasta que imprimen su sello, 
modelando en verdad
nuestro rostro.

No hay aún quien pueda responder 
si es el carácter, el que determina
el destino del hombre,
o si es el destino, el
que determina su carácter.

Por lo tanto, sea lo que sea -
y si existen
– como en todas las rutas –
bifurcaciones,
– no todos los caminos conducen 
sólo a Roma.

En el cruce es posible,
que, quieras que no,
tomes hacia la derecha
o tomes hacia la izquierda,
o aún, trates de continuar
derecho,
seguir derecho hacia adelante.
Adelante,
si es que hay un camino derecho.
Es posible aún,
– con todas las dificultades que representa,
torcer en cualquier sendero
borroso,
que se desprende así no más de la ruta
o que sólo se demarca
– o sencillamente irse de paseo.
Escalar por ejemplo, sorpresivamente la montaña
o digamos, bajar al abismo
abierto al costado del camino.

Por último, me parece que no hay en el mundo monte
a cuya cima no ha llegado el hombre.
Ni abismo al que no haya descendido
y viva -
por qué ha de negársenos
lo que hizo
o hará el prójimo.

Por eso cada hora,
o casi toda hora
es la hora de la opción
– en el cruce del camino.
Todo cuanto haga el hombre
o deje de hacer -
aun cruzándose de brazos,
o sentándose a la vera del camino
o desviándose de él,
nos atañe.
No es necesario decir
todo lo que otro ha elegido en el 
mundo he de aceptar, 
porque me hayan lanzado a él.

Q.E.P.D.
También ella se fue
por el camino que toman todos, 
también ella tomó el camino de la carne, 
se desvaneció.

En este mundo
no quedan,
sino
los suspiros.

Este gran
mundo está
para
la alegría.

Este gran
mundo podrido
se va
a la tumba.

Descansa en paz
en la sepultura.