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Biblioteca Virtual Hispanica

miércoles, 6 de noviembre de 2013

El Tragaldabas

Esto era una abuelita que vivía sola con sus
tres nietas. La mayor la mandó a lavar; a la
de en medio la mandó a fregar, y a la más
pequeña la mandó a buscar agua. Y para que
volvieran pronto, les dijo:

Cuando volváis, os dejaré bajar a la bodega
a comer pan y miel.

La más pequeña fue la primera en volver.

Abuela, ya estoy aquí.

Bueno, pues baja a la bodega
a comer pan y miel.

Pero al entrar en la bodega, estaba allí un
tragaldabas, que le dijo:

Pequeña, por pequeña,
no vengas acá,
que soy el tragaldabas
y te voy a tragar.

Pero la niña no le hizo caso y entró
en la bodega. El tragaldabas hizo:

¡Aum¡

Y se la tragó.


Volvió la de en medio y dijo:

Abuela, ya estoy aquí.
Está bien, puedes bajar a la bodega a tomar
pan y miel. Corre, porque si no tu hermana
se lo comerá todo.


Entró la niña en la bodega y el tragaldabas dijo:

Mediana,por mediana,
no vengas acá,
que soy el tragaldabas
y te voy a tragar.

¡Aum!

Y se la tragó.

Regresó la que había ido a lavar y dijo:

Abuela, ya estoy aquí.

Está bien, puedes bajar a la bodega a tomar
pan y miel. Date prisa,porque si no tus hermanas
se lo comerán todo.

Bajó la mayor a la bodega y el tragaldabas le dijo:

Mayor,por mayor,
no vengas acá,
que soy el tragaldabas
y te voy a tragar.

Pero la mayor tampoco hizo caso. Entró y el
tragaldabas hizo:

¡Aum!

Y se la tragó.

Al ver que tardaban mucho en subir,la abuela dijo:

¡Ay!, ¿por qué tardarán tanto mis nietecitas?

Y bajó a la bodega a ver qué pasaba. Al ver a la
abuela, dijo el tragaldabas:

Abuela, por abuela,
no vengas acá,
que soy el tragaldabas
y te voy a tragar.

La abuela, que ya sabía quién era
el tragaldabas, tuvo miedo y no entró.
Volvió arriba y se puso a llorar en la puerta
de su casa. Al verla un carretero que por allí
pasaba, le dijo:

¿Por qué llora usted, abuela?


¡Ay, señor! En la bodega está el tragaldabas y
se ha tragado a mis tres nietecitas.

Pues no se preocupe usted, que ya verá cómo
yo se las traigo a las tres.

Bajó el hombre a la bodega y el tragaldabas
le dijo:

Carretero,por carretero,
no vengas acá,
que soy el tragaldabas
y te voy a tragar.

Pero el carretero no hizo caso y
entró. El tragaldabas hizo:

¡Aum!

Y se lo tragó.

Cuando la abuela vio que el carretero no
regresaba se puso a llorar otra vez en la 
puerta.
Una hormiga que por allí pasaba le pregunto:

¿Por qué llora, abuela?

¡Ay, hormiguita, si tú supieras! El tragaldabas
se ha tragado a mis tres nietecitas y también
a un carretero que quiso ayudarme.

A ese tragaldabas no le tengo yo miedo dijo:
Ahora se va a enterar.

Al ver a la hormiguita, el tragaldabas dijo:

Hormiga por hormiga,
no vengas acá,
que soy el tragaldabas
y te voy a tragar.

Pero la hormiga le contestó:

Yo soy la hormiguita de este pedregal,
que te pego un mordisco
y te hago bailar.




La hormiga entonces saltó encima del
tragaldabas. Poco a poco,
fue mordiéndolo hasta que el tragaldabas
soltó a las tres niñas y al carretero.

Subieron todos muy contentos
y al verlos la abuela dijo:

¡Ay, hormiguita! ¿Cómo te lo podré pagar?

¿Quieres una talega de trigo?


No cabe tanto en mi taleguillo,
ni muele tanto
mi molinillo.

Entonces, ¿media talega?

No cabe tanto
en mi taleguillo,
ni muele tanto
mi molinillo.

¿Quizá una docena de granos?

No cabe tanto
en mi taleguillo,
ni muele tanto
mi molinillo.

¿Quieres un grano de trigo?

Eso sí cabe
en mi taleguillo,
y lo puede moler
mi molinillo.


Así pasaron muchos años, hasta que este cuento
se perdió entre castaños.


de la Coleccion :Cuentos Infantiles Populares