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miércoles, 13 de noviembre de 2013

QUE LOS CUMPLAS FELIZ .- Roxana Aramburú




 PERSONAJES

VICKY 40 años
OLGA 45 años
MADRE 70 años

PEDRO 45 años

PEPE 75 años
TUCA 70 años
ERNESTITO (Voz)




MOMENTO 1 

Comedor en el que desembocan tres puertas: la de la cocina, la de la habitación de Ernestito y la puerta de calle. Olga decora una torta con pelotitas plateadas. Vicky está debajo de la mesa, con un vestido largo de lamé.

Vicky: - ¿Te parece que estoy bien así?
Olga: - (Se agacha y mira) Hermosa.
Vicky: - ¿No será demasiado fastuoso? Tal vez mejor otra cosa.
Olga: - Me gusta, es lindo.
Vicky: - ¿No es muy elegante?
Olga: - Bueno, es una ocasión importante, Vicky. Pensá eso.
Vicky: - Sí, pero me parece demasiado, muy brilloso. ¿Qué decís?
Olga: - Hacé lo que quieras. Si no estás cómoda...
Vicky: - No, no es eso. Yo cómoda estoy, mirá si no. (Hace movimientos raros) Pero quiero ponerme la ropa adecuada, a ver... Ah, ya sé, esperá. (Sale de la habitación y vuelve a entrar) Mirá este pantalón. (Se lo pone abajo del vestido)
Olga: - No te veo, sacate lo otro.
Vicky: - ¡Ay, qué complicada sos! ¿Para decirme qué te parece tanta historia? Decidite de una vez. ¿Qué me pongo? Me hacés poner nerviosa.
Olga: - No se ve...
Vicky: - Esperá (Vuelve a salir, entra con una pila de ropa) ¡Ay, la puta que lo parió, se me ensució con la crema! Mejor, uno menos para elegir ¿no? (Lo revolea al costado) Mirá este vestido, es más corto, tipo cóctel. Me parece que queda mejor.
Olga: - Es lindo también.
Vicky: - ¿Y esta blusa con la pollera negra?
Olga: - Sí, también.
Vicky: - Ah, no, sos de una ayuda bárbara. ¿Las calzas con sandalias, también te gustan?
Olga: - Sí, si a vos todo te queda bien, tenés un cuerpito... yo ni a los veinte lo tenía, todavía no sé cómo Ricardo se fijó en mí... Toda chata, culo de pera. Y con los dientes torcidos.
Vicky: - Olga, cortala, decime qué corno me pongo.
Olga: - ¿Y la mamá de Pedro cómo viste?
Vicky: - ¡Qué sé yo! Nunca la vi. Es una señora, será como mamá, un poco mayor tal vez. Fijate ahora. (Se pone unos palazzos brillantes con un top)
Olga: - Qué lindo...
Vicky: - Pará, que va con estos zapatos (Se pone unas sandalias con plataformas transparentes  y al caminar se dobla los pies) ¿No me veo demasiado juvenil?
Olga: - Ay, nena, ¿qué juvenil? Si vos sos joven... además pensá que el intelecto no es todo en la vida, ¿eh? Que seas profesora no significa que no te arregles. Pedro seguro que lo aprecia, por más filósofo que sea.
Vicky: - No es filósofo, Olga. Te lo dije cien veces. ¿Y? ¿Me quedo así, al final?
Olga: - Sí, dejame terminar la torta. ¿Le pongo las cuarenta velitas?
Vicky: - ¿Estás loca? ¡Sería un incendio! Ponele las de numeritos.
Olga: - Sí, sí, tenés razón. Hay unas lindas que largan chispas, como las estrellitas de fin de año.
Vicky: - ¿No será peligroso?
Olga: - No, qué va a ser. Tu suegra se va a llevar una sorpresa.
Vicky: - ¿Mi suegra? Si te escuchara Pedro...
Olga: - Bueno, le podés decir mamá.
Vicky: - No, me parece muy confianzudo.
Olga: - ¿Cómo se llama?
Vicky: - Proserpina. Pero no lo quiere decir, no le gusta. El padre era historiador, y le gustaban los nombres así. Un hermano de ella se llama Patroclo.
Olga: - ¡Qué asco! Andá a bañarte, que van a llegar en cualquier momento.
Vicky: - Pará, si faltan dos horas. ¿Terminaste todo?
Olga: - Me faltan los canapés. Los dejo para el final porque si no se ponen todos blandos y cuando te los querés meter en la boca, se doblan. Voy a poner pancitos saborizados de esos que se usan ahora. ¿Será fina, Proserpina? Uy, me salió un versito. (Se tapa la boca y ríe bajito)
Vicky: - No le digas así, que no se te vaya a escapar que Pedro no me habla por dos semanas. Es muy severo.
Olga: - ¿Las chicas vienen?
Vicky: - ¿Quiénes?
Olga: - Tus compañeras, las amigas de siempre.
Vicky: - No, quiero que sea bien íntimo, ¿entendés? Hace tres años que salimos y Pedro, viste cómo es, esperó una ocasión muy importante para presentarme a la madre. Y al padre. Bueno, a la familia. Son muy formales, no quiero ninguna clase de interferencia. Además a Chichí y a Graciela hace un montón que no las veo.
Olga: - ¿Por?
Vicky: - Y qué sé yo. Se enojaron, por lo de Pedro. Están celosas. No sé de qué. Pero seguro que son celos. Me dijeron... bueno, un par de cosas que yo no voy a permitir de boca de una amiga ni de una enemiga. Viste que yo soy muy frontal y tengo pocas pulgas. Así que si te he visto no me acuerdo y taza taza cada cual a su casa.
Olga: - (Actuando) “Eres tonta, Masha, eres la más tonta de todas”. Uy, qué ocurrente estoy hoy. (Ríe tapándose la boca, muy despacio)
Vicky: - (La mira con furia)  No empieces con Chéjov que a esa Olga no te parecés en nada.
Olga: - Bueno, bueno, no te enojes.
Vicky: -  ¿No ves que es importante para mí? A lo mejor, después de esta presentación...
Olga: - (Actuando) “Querida, te lo digo como hermana, como amiga: si quieres seguir mi consejo, cásate con el barón”.
Vicky: - ¡Terminala!
Olga: - Pero Vicky,  todo va a salir perfecto, como vos te merecés. Hasta le di a mamá un antiflatulento. (Ríe tapándose la boca)
Vicky: - ¡Ay, Olga, no me jodas! (Intenta meterse bajo la mesa)
Olga: - (La ahuyenta como si fuera un perro) ¡Salí de ahí!
Vicky: - (Se recompone) ¡Me hacés poner nerviosa! Estos años se me pasaron rápido. Ellos tienen canas y son interesantes, pero a una le sale la primera y empezó el velorio.
Olga: - Nena, si estás bárbara. Ojalá yo estuviera como vos. Tenés un cuerpito... yo ni a los quince lo tenía, todavía no sé cómo Ricardo se fijó en mí. Toda chata, culo de pera.
Vicky: - Olga, basta. Al final voy a pensar que lo hacés a propósito. Parece que me querés mostrar que alguien te dio bola.
Olga: - No, para nada. (Se concentra en la torta)
Vicky: - Terminala que das lástima.
Olga: - Sí. (Sigue sin levantar la vista)
Vicky: - Harías bien en buscarte un novio. Ese chico necesita un padre, aunque sea un rato. Está creciendo.
Olga: - Ricardo le dijo que vaya. Pero me da miedo que viaje solito en avión.
Vicky: - ¡La reputa que lo parió! Pasé otra pollera por la crema. ¿Será de Dios? Mejor me meto en un freezer.
Olga: - Sí, por favor andate. Dejame tranquila que con tu charla se me escaparon la mitad de las bolitas.

MOMENTO 2

La mesa está preparada, con arreglos florales, velas, copas de toda clase. La madre habla por teléfono, lo más bajo posible, mientras anota algo.

Madre: - Pse. Pse. Pse. ¿A todas? Pero mirá que... pse. Pse. Dejámelo a mí, tranquila. Yo lo conozco bien. (Entra Vicky, tropezando y doblándose los pies. Duda en meterse bajo la mesa. La madre la sigue disimuladamente con la mirada) Y a eso le agregás dos huevos y una taza de azúcar. Pse. Dos y uno. Claro, claro. Pse, yo anoto. Seis. Seis de harina. ¿Cero seis tazas? (Sale Vicky, se distiende) Dale, moma, que estaba Vicky. Sí, ya entendí, estoy acostumbrada. ¿Golden qué? ¿Cuándo? ¿Por qué no lo dejamos para mañana? Justo hoy, que es el cumpleaños... Veo, veo. Chau. Llamá más tarde, no te olvides. ¿Pero te parece pagar? No, no sean turras, no me dejen afuera. (Entra Olga con una bandeja) Sí, tesoro, cariños para vos y todos los tuyos, chau, chau, linda, que sigan bien.
Olga: - ¿Llamó alguien para saludar a Vicky?
Madre: - ¿Qué? No. Ni el loro.
Olga: - La llamaría a Griselda para hacerle acordar que es el cumpleaños.
Madre: - Si hace diez años que Griselda vive en Japón. A esta hora está durmiendo. Y hace quince que no se hablan.
Olga: - Ah, claro, no lo había pensado. Pobre, se le habrá pasado, ¿no?
Madre: - Tengo que hacer otro llamadito. No levantes de acá porque hace ruido, voy a la pieza.
Olga: - ¿A Griselda?
Madre: - No, Olga, no. No te preocupes por tu hermana que está mejor que vos.
Olga: - ¿Te parece, mami? Pero yo estoy bien...

Sale la madre. Olga levanta el mantel y mira bajo la mesa. Suena el timbre. Vicky entra, cambiándose las sandalias que revolea hacia adentro.

Vicky: - No abras, esperá. Vos ponete acá, parada y mami al lado tuyo. ¿Dónde está mamá?
Olga:- Se fue a hablar por teléfono.
Vicky: - Mierda. Le tengo que desenchufar el cable.
Madre:- (Aparece hecha una tromba) ¿Quién carajo me cortó?
Vicky: - Mamá, por favor, que son ellos, portate bien. Ponete acá, apoyale una mano sobre el hombro, o algo así. ¿A ver? Sí, pero más suelto, más naturales.
Madre: - (Se agacha para enchufar el cable del teléfono y levanta el auricular para comprobar que funciona) ¿Por qué se te ocurre ensayar justo ahora? Nos van a tirar la puerta abajo (Timbre) Abrí y dejate de joder. Setenta y siete.
Vicky: - No, no, quédense así. Ahí esta. ¿Ernestito?
Olga: - Dejalo, después viene. Prometió bañarse hoy para cenar.
Vicky: - ¿Abro?
Madre: - Dale. Que me acalambro. Setenta y siete.
Vicky: - ¿Abro yo? ¿Qué quedará mejor? (Timbrazo)
Olga: - Abrí, Vicky, la suerte está echada.
Madre: - Setenta y siete.
Vicky: - (Solemne, con un suspiro) Como dijo el César.
Madre: - (Murmurando 77) ¿Quién?
Vicky: - Ahí voy. (Apagón breve, lo que tarde en llegar a la puerta y abrirla)

MOMENTO 3.

Abre. En la puerta está Pedro con sus padres. La madre está llena de cirugías; siempre que puede esconde las manos.

Vicky: - Adelante, adelante, sean bienvenidos.
Pedro: - Feliz cumpleaños, querida (Le da un beso en la mejilla) ¿Cómo les va? Olga, señora: les presento a mis padres.  
Pepe: - (A  Olga) “¿Olga Serguéivna?” Es un gran placer.
Olga: - ¡La conoce! ¿Escuchaste, Vicky? (Le tiende la mano a Pepe)
Pepe: - Pero no seamos tan circunspectos, por favor. (Da un beso en ambas mejillas a todas las mujeres) Licenciado Barrunto, encantado, pero pueden llamarme Pepe. (A Tuca) Querida, acercate, conocé a la novia de Vicky. ¡Ay, qué rústico! Me confundí, a la novia de Pedrito.
Vicky: - (Dándole un beso) Encantada.
Tuca: - Gracias.
Madre: - (A Tuca) Mayor gusto, señora... ¿su nombre?
Tuca: - Ay, qué pena... Es muy difícil de pronunciar, lo siento tanto.
Pedro: - Yo le digo Tuca, pero está reservado solamente para mí. ¿No es cierto, Tuca? 
Olga: - Qué curioso, ¿no? ¿Y el resto de la gente cómo le dice?
Tuca: - Señora, a secas.
Madre: - Pasen, siéntense a la mesa, por favor.
Pepe: - ¡Pero qué deliciosos arreglos florales! Se nota la mano femenina aquí, qué morada tan agradable.
Madre: - (Suena el teléfono) ¿Me disculpan? (Atiende, y en voz baja, tapando el tubo) ¡Hola! Ah, sí, decime. Me lo desenchufó. 77 ya está. 40. 25. (Subiendo el tono de voz) Sí, decime la receta entera. Esperá que escribo, no encuentro el papelito.
Vicky: - Por favor, señores, si se quieren sentar por aquí.
Madre: - (Se ríe y en voz baja) No, tranquila que esta vez no me lo tuve que tragar. Pse, ¿la cabeza?
Pedro: - (A Vicky) Si no te molesta, yo me quedo al lado de Tuca. Siempre nos asistimos mutuamente. (Se sientan a la mesa)
Madre: -(En voz baja) Llamame después, recién llegaron los invitados, espérenme, guachas, no se vayan sin mí. Hablá, hablá después. Che, a mí me parece que pagar... Está bien, está bien. Chau. (Vuelve a la mesa)
Pepe: - (A nadie en particular) Qué interesante, qué interesante.

Sirven bebidas, pasan platos, el padre acepta todo, la madre no come, conserva las manos debajo de la mesa.

Vicky: - (A Olga) ¿Qué pasa que Ernestito no viene?
Olga: - Lo voy a llamar. (Se dirige a una puerta que golpea varias veces, finalmente la abre y sale del interior una música a todo volumen de rock pesado, y la voz de Ernestito, bien gruesa)
Ernestito: - ¡La concha de tu madre! ¡Cerrame la puerta, hija de remil puta! (Olga cierra y se apaga todo sonido del interior)
Olga: - (Se tapa la boca y ríe despacio) Está todo tapizado, para que no se escuche desde afuera.
Tuca: - Qué boca, Dios mío. (Pasan a Pedro un plato, la madre vigila) Pedrito, no te conviene comer ese encurtido. Tiene demasiado vinagre, le siento el olor desde acá. Y mucho ajo.
Pedro: - ¿Sí, Tuca? No me di cuenta. Menos mal que me avisaste.
Pepe: - (A nadie en particular) Ernestito, Ernesto. Un nombre muy singular, claro. Con una connotación importantísima.
Vicky: - (A Pedro) ¿No te servís tarta de choclo con caramelo? Como te gusta tanto, Olga preparó una especialmente.
Pedro: - Qué bien, gracias. Olga: touché.
Tuca: - Ya me parecía que comías acá. Llegás a casa y a veces probás dos o tres bocados nada más. Ya casi no tocás mi panaché de verduras. (Pedro toma una porción de tarta y Tuca le retiene el brazo) A Tuca eso no se le hace, ¿eh? Piti no va a querer que tu mamá esté enojada. (A  Vicky) ¿No es así, Piqui?
Vicky: - Me llamo Vicky, señora.
Tuca: - Sí, Tricky. Bueno, Trixie.
Pedro: - (Dejando la porción) Tranquila, Tuquita, está bien.
Pepe: - (A nadie en particular) ¿Este vino de qué año es?
Olga: - No, señor, lo compré ayer nomás.
Pepe: - (A Olga) Decime Pepe, por favor. Entremos en confianza (Tuca lo fulmina con la mirada)
Vicky: - (Todavía azorada) Olga, Pepe te pregunta por la cosecha.
Olga: - La verdad no sé. ¿Está picado?
Pepe: - (A nadie en particular) Excelente, soberbio. Superbe. (A Olga) ¿Parlez-vous français?
Tuca: - (A Pepe) No pongas en situación incómoda a las señoritas. No todos pueden saber francés, tu le sais.
Olga: - Mi marido habla sueco.
Pepe: - ¡Qué belleza! Notable.
Olga: - Vive en Suecia.
Tuca: - Menos mal, acá no hablaría con nadie.
Pepe: - Voilà, ¿et qu´est-ce qu´il fait là?
Pedro: - Papá, basta, me vas a hacer reír. Esto es patético.
Olga: - Ernestito aprendió. Lo voy a llamar para que le diga algo. (Va hacia la puerta, Vicky la mira con terror. De pronto se arrepiente y no lo llama)
Pepe: - (A Vicky) Seré curioso. ¿Hace cuánto que son novios?
Vicky: - Tres años y dos meses.
Pepe: - ¡Mais c´est incroyable! ¿Y por qué tanto secreto, Pedro?
Pedro: - Pura caballerosidad.
Tuca: - Nosotros nos enteramos hace poco.
Olga: - ¡No diga!
Tuca: - Siempre hay algún buen amigo que filtra la  información. ¿No es cierto, Pedro? 
Pepe: - Dejame decir, hijo, que no era para ocultarla. Con todo respeto, por supuesto.
Tuca: - Las hubo peores. Mi hijo no ha tenido suerte. No ha nacido la mujer que sepa contenerlo.
Olga: - Con esa propaganda provoca abortos espontáneos. Con todo respeto, por supuesto.
Pepe: - Imagino que Pedro te llevará a todas partes con él.
Tuca: - Pero por suerte a la noche duerme en casa. Como corresponde. ¿No, Pedro?
Vicky: - (A Pepe) Sí, tenemos una vida social muy activa. Siempre lo acompaño a las inauguraciones.
Pedro: - (La mira duramente) Vernissages.
Tuca: - Y a Tuca que la parta un rayo.
Olga: - A Tuca que la parta un rayo. ¡Es graciosa, usted, al final!
Tuca: - (Terminante, a Olga) De ninguna manera.
Pepe: - (A nadie en particular) Espectacular.
Vicky: - Pedro además tiene muchísimos amigos...
Olga: - (A Pepe) Sí, solos, lo que se dice solos, no los va a encontrar nunca.
Pedro: - Vicky es profesora de historia y tiene interés por los pintores latinoamericanos.
Tuca: - ¿Historia? Por favor, ya tuve suficiente con mi padre, no pienso soportar cerca otra persona con la misma debilidad.
Vicky: - Su padre fue un gran maestro. Un innovador.
Tuca: - No lo creo. Ni lo conociste.
Vicky: - Por supuesto que sí, fue mi profesor asesor. Lo recuerdo con mucho cariño.
Tuca: - ¿Cariño? Dejemos este tema. Me fastidia sobremanera.
Pedro: - Tuca, no te pongas así, Vicky no tiene nada que ver.
Tuca: - Pinky tiene mucho que ver y no discutamos más.
Vicky: - Me llamo Vicky.
Pedro: - Está bien, Tuca, está bien. Calmate, rica.
Olga: - Tuca, ¿se sirve un canapé?
Tuca: - Dígame señora. Y no quiero, gracias. Las comidas grasosas me caen mal. Tengo un paladar muy delicado.
Pepe: - (A Tuca) Querida, qué festiva estás hoy, apenas te reconozco.
Tuca: - Tratá de alternar conmigo lo indispensable.
Vicky: - (Incómoda, se levanta y ofrece a Pepe) ¿Otra copa de vino?
Pepe: - Sí, gracias. ¿A qué historia te dedicás, Vicky?
Tuca: - ¿Podemos dejar de hablar de ese tema?
Vicky: - (A Pepe) Le contesto rapidito, a la americana.
Tuca: - Qué bochorno. Por fortuna mi hijo se dedica a crítica de arte. Europeo, claro. (Olga le ofrece otro plato) No, gracias. No voy a comer nada.
Olga: - ¿Viste, Pedro, qué linda se puso Vicky? No le dijiste nada.
Vicky: - Olga, por favor.
Pedro: - ¡Ay, qué distraído! ¿A ver? (Mira de arriba abajo a Vicky, como si fuese un cuadro) ¿Qué te parece, Tuca?
Tuca: - Le estaba por preguntar si se iba a un casamiento.
Pepe: - ¡Qué jocosa, querida! Me extraña que menciones la palabra casamiento, justo hoy (Tuca se pone incómoda)
Olga: - ¿Por qué justo hoy?
Pepe: - Nada, Olguita, nada.
Madre: - ¿Es el aniversario de ustedes? ¡Adiviné! Discúlpenme un minuto (Va al teléfono)
Vicky: -  Por Dios, mamá...
Madre: - Ya voy, ya voy, si no me olvido. Hola, sí, soy yo. Che, agrego el 63. Te corto porque mi hija me mata. Quedaste en llamarme, ¿eh? Chau.
Pepe: - (A la madre) Le convendría un móvil. Son muy prácticos.
Madre: - No sé manejar. Olga sí aprendió, pero yo prefiero  andar en taxi.
Pepe: - Un teléfono móvil. Oh, disculpe, es cierto. El vulgo los llama celulares.
Madre: - No me hable de celulares, que el otro día zafé por un pelo. Diga que me salvó la digestión.
Vicky: - Mamá, fijate si queda pan en la cocina.
Madre: - (Sin entender del todo, sale) Bueno...
Pepe: - (A nadie en particular) Qué jacarandosa, la mami. Chispeante.
Olga: - Y volviendo al tema del casamiento: ¿para cuándo los confites?
Vicky: - ¡Olga!
Olga: - ¿Qué tiene?
Tuca: - Tiene, Olga, que no hay que apresurarse. Bety tiene razón. No hay nada peor que un casamiento rápido.
Vicky: - Vicky. (A Pedro, que mira hacia otro lugar) Yo pienso que...
Tuca: - Hacés bien en pensar. Es muy posible que te equivoques.

Prolongado silencio.

Olga: - (Ofreciendo un plato a Pedro) Lástima no haber preparado lengua en escabeche.
Tuca: - Eso tiene perejil. Te vas a brotar todo, Pedrito.
Pedro: - Qué sería de mí sin vos, Tuca. Te amo. (Le besa una mano. Olga se queda con el plato en el aire, mirándolos)
Tuca: - No, gracias. Es la tercera vez que le digo que no pienso comer nada. Absolutamente nada.

Se ve por debajo del mantel que Pedro y Tuca están tomados de la mano, mientras hablan en voz baja entre sí; Pepe se rasca; Olga abre y cierra las piernas con movimientos regulares; la madre desenrolla un papelito. Vicky se hace cada vez más pequeña en su silla y finalmente se desliza debajo de la mesa. Olga la mira con terror y trata de hacerle señas.

Olga: -  (Metiendo la cabeza por abajo del mantel, le susurra) ¡Vicky! Salí de ahí inmediatamente.  (Vicky da vueltas en cuatro patas como un perro y se echa. Olga se desespera y grita) ¡Vicky! (Saca rápidamente la cabeza de abajo de la mesa. Todos la miran. A Tuca) Vicky. Se llama Vicky. (Tuca le da la espalda. Olga toma una empanada de un plato y tienta a Vicky, que sale y de repente se da cuenta que está de pie con algo en la mano).

MOMENTO 4

Silencio. Vicky está sentada a la mesa. Juguetea con un corcho, casi ausente.

Pepe: - ¡Quién iba a decir que era tan divertida esta familia!
Vicky: - Bueno, tampoco somos tan entretenidos. Me parece que exagera.
Pepe: - ¡Alegría, alegría! ¡Brindo por este estupendo cumpleaños! Salud, mi querida Vicky, que los cumplas feliz.
Vicky: - Gracias, Pepe. Es muy amable.
Olga: - (Sirviendo bebida a Vicky) No brindes con el vaso vacío. Es de mala suerte. 
Vicky: - (Se tienta) Disculpen. (Sarcásticamente) Creo que hace unos años se me rompió un espejo.
Tuca: - (Por lo bajo) Se te nota.
Vicky: - Salud, Pedro.
Pedro: - Ah, sí, salud (Brinda, casi sin mirarla) Tuca, contame qué piensa tío de la última exposición de Milán. (Siguen hablando entre sí, ajenos a todo)
Pepe: - Olguita, Olguita...
Olga: - ¿Qué le pasa, Pepe?
Pepe: - (Mirándola con fijeza) Bellísima gente. Venga a cenar una noche a la finca, “Olia”.
Olga: - (Actuando) “¡Sí, a Moscú! Cuanto antes...”
Madre: - (Bosteza y mira el teléfono, cuando suena se levanta súbitamente y tira una silla por ir a atender) Pse. ¡No! ¡Qué desgracia! Pse, pse.
Olga: - (Confundida, a Pepe) ¿A mí me dice?
Madre: - No somos nada, tesoro. Pse, voy para allá volando. ¿Me pasan a buscar? ¿Qué? ¿Ya salieron para acá? ¡Qué organización! Excelente, para no entrar sola... pobre María, qué golpe.
Pepe: - Un lugar tranquilo. Bucólico.
Madre: - Pse. Listo, nos vemos. (Alzando la voz) No te preocupes, Vicky sabrá comprender, es una compañera de tantos años... Pse. Los espero (Corta)
Vicky: - ¿Qué pasó, mami?
Madre: - Tengo que ir a un velorio. Qué mala fortuna.
Olga: - ¿Quién murió?
Madre: - No lo conocés, el marido de una compañera de trabajo.
Vicky: - ¿De dónde?
Madre: - Disculpen, no puedo seguir hablando. Estoy destrozada. (Se oyen dos o tres bocinazos) Salgo ya. (Toma una cartera. Le da un beso a Vicky) Que los cumplas feliz (Sale casi corriendo a la calle. Silencio y quietud absoluta. Desde afuera) ¡Pásenlo bien! (Todos cambian de posición. Olga se levanta y abre una ventana)
Olga: - Está un poco sofocante, ¿no? (Exageradamente) Bueno, ya es hora de traer la torta, ¿no les parece? (Silencio prolongado. Se acerca a la puerta de Ernestito y golpea. Nadie contesta. Se dirige a la cocina)
Tuca: - Pedro, me parece que lo más prudente es irnos. Es una situación difícil, mejor...
Vicky: - ¿Por el velorio? Ni siquiera sé quién murió.
Tuca: - Aprecio tu don de gentes, pero no te molestes: nosotros sabemos comprender, no lo tomamos a mal. ¿Vamos, Pedro?
Pepe: - ¿A mí me llevan o me dejan acá?
Tuca: - Hacé lo que quieras, yo me voy con Pedro.
Pedro: - Está bien, lo que digas, Tuca. (A Vicky) Mi mamá tiene estos gestos, ves, que me hacen reverenciarla. ¡Qué manejo de situación!
Tuca: - Adiós, Viti.
Vicky: - (Resignada) Adiós, señora.
Tuca: - No tardes, Pedro (Sale)
Pepe: - A bientôt, ma chérie.
Vicky: - Au revoir et merci beaucoup.
Pepe: - Ah, ¿sabías? Pilluela. Cada mujer es un mundo. (Tararea una canción francesa y mientras sale) Mis saludos a Olguita. Y que no se olvide de lo que le dije.

Quedan solos Vicky y Pedro. Ella se acerca y lo abraza. El se sorprende por el arrebato y le da un beso en la frente, bajándole la cabeza para que no lo bese en la boca.

Vicky: - Cumplí cuarenta.
Pedro: - Sí, ya lo sé.
Tuca: - (Desde afuera) Pedro, apurate.
Pedro: - Enseguida, Tuca.
Vicky: - Te tengo preparada una sorpresa.
Pedro: - ¿A ver? Rápido, que me esperan.
Vicky: - Bueno, no quiero que sea así, a las apuradas.
Tuca: - (Desde afuera) ¡Pedro!
Pedro: - Mostrame ya, que me está llamando.
Tuca: - (Desde afuera)¿Se puede saber qué estás haciendo?
Pedro: - Es un momento, Tuca. Ya estoy con vos. ¿Y?
Vicky: - Eran unos anillitos, nada más.
Pedro: - Nunca hablamos de comprometernos.
Vicky: - No, no es eso, es algo para compartir. No te asustes.
Pedro: - ¿A quién le estás diciendo no te asustes? Cuidado, Vicky.
Vicky: - ¿No lo querés?
Tuca: - (Desde afuera) ¡Nene!
Pedro: - ¡Ya salgo! ¿A ver? (Sin tocarlo) Me queda chico.
Vicky: - Pero probátelo...
Pedro: - No es necesario. Me basta con verlo. Usalo vos.
Tuca: - (Desde afuera) Pedro, por favor.
Pedro: - Me voy, Vicky. Tuca tiene que descansar. Viste lo activa que es, a esta hora necesita dormir.
Vicky: - ¿Vas a volver?
Pedro: - Es tarde.
Vicky: - Pensé que hoy te ibas a quedar conmigo.
Pedro: - (Furioso) Pensaste mal. ¿Cómo creés que voy a quedarme así, tan abiertamente? No te creía tan liberada. Al final, a vos lo único que te interesa es el sexo.
Vicky: - Pero si la última...
Tuca: - (Desde afuera) Pedro, no tengo toda la noche.
Pedro: - ¡Ya voy, rica! (A Vicky) Y por favor, por dos semanas ni se te ocurra llamarme. Me agotaste (Sale rápidamente, cerrando la puerta en la cara de Vicky. Entra Olga con las velas de la torta encendidas)

Olga: - Que los cumplas feliz, que los cumplas... (Pausa) ¿Dónde están? (Vicky se encoge de hombros y se mete debajo de la mesa, la sigue Olga con la torta. Vicky hunde los dos anillos en la crema. Quedan las dos mirando las luces que se van apagando, y con la última chispa) ¿Habrá sido por los canapés?