Buscador de Textos

Google+ Followers

FPPy

Inlitchi

Loading

Biblioteca Virtual Hispanica

jueves, 6 de febrero de 2014

Las Tres Plumas

Cuando Clara cumplió los ocho años, su padre
le dijo que ya tenia edad para atravesar
el bosque sola.

Así podría ir a llevarle a la abuela cada
semana una buena cantidad de las frutas
silvestres que encontraba.

Pero el bosque era tan espeso que impresionaba.
Incluso en pleno día, tenía muchas zonas oscuras
porque el espeso ramaje no dejaba entrar la luz
del sol.

Le daba miedo a Clara, y se lo dijo a su padre.
-No te preocupes. Las aves te darán lo que
necesitas. Ahora lo verás.

Su padre llamó al cuervo y le preguntó:

-Cuervo amable, ¿le darás una de tus plumas
  a Clara?

El cuervo se arrancó una pluma negra y se la dio.

-¿Qué voy a hacer con ella? -quiso saber la niña.
-Te dará valor. No tendrás miedo en el bosque
-respondió su padre.

-No es bastante -dijo Clara-. Me perderé.
Entonces el buen hombre llamó a la golondrina, y la
golondrina acudió.

Le dijo el padre:

-Golondrina amable, ¿le darás una de tus plumas
   a Clara?

El ave se desprendió de una pluma gris y se la dio.
-¿Qué voy a hacer con ella? -pregunto la niña.

-Te ayudará a orientarte. No te perderás en el bosque-
dijo el padre.
-No es bastante-dijo Clara-. Me cansaré.

Entonces el buen padre llamó a la urraca, y la
urraca apareció.

Le dijo el hombre:

-Amable urraca, ¿le darás una de tus plumas a 
Clara?

El ave se quitó una pluma azul y se la dio.

-¿Qué voy a hacer con ella? -dijo la niña, aunque
ya lo adivinaba.

-Te dará fuerza y vigor. No te cansarás en el bosque.

A continuación, le puso las tres plumas en el pelo y
le dijo:

-Ya estás preparada. En marcha. No te toques 
las plumas por nada. Las llevas muy bien colocadas.
No se te caerán.

-No las tocaré, papá. No quiero que se me caigan.

Convencida de que las plumas eran amuletos que la
protegían, Clara se puso en camino a través del bosque.

Colgando del brazo llevaba un cesto lleno de frutas
para la abuela.

Pasando un rato, el cuervo se sintió molesto a causa de 
la pluma que le faltaba y decidió recuperarla.

Sin que Clara lo notara, pasó volando sobre su cabeza
y se la llevó.

A la niña le parecio sentir miedo en aquel momento,
pero se dijo:

-No puedo tenerlo. La pluma negra del cuervo
que llevo en el pelo no deja acercarse al miedo.

Y el miedo se le quitó. Siguió andando.

Más tarde, la golondrina notó que volaba mal
a causa de la pluma que le faltaba y decidió
ponérsela otra vez.

Sin que Clara se diese cuenta, pasó volando por
encima de su cabeza y se la quitó.

En aquel momento, la niña temío estarse perdiendo
en el bosque, pero pensó:

-No puedo perderme. La pluma gris de la golondrina
está en mi pelo.
Voy bien orientada.



Tenía razón. Lo estaba. Siguió andando
sin preocupación.

Más adelante, la urraca se miró en un lago y no
se gustó nada a causa de la pluma que le faltaba.
Decidió devolverla a su lugar.

Sin que Clara lo advirtiera, pasó volando sobre
su cabeza y la recuperó.
En aquel momento, la niña se sintió muy cansada y
temió no poder dar ni un solo paso más, pero
se dijo:

-No puede ser.La pluma azul de la urraca que llevo
en el pelo me da vigor y fuerza.  No estoy cansada.

Y siguió andando con más ánimo que antes.

Ya era media tarde cuando un rayo de sol atravesó
las copas de los árboles y alcanzó a Clara.

La niña vio su sombra
proyectada y se alarmó:
¡En su pelo no estaba ninguna
de las tres plumas!

Se llevó las manos
a la cabeza y comprobó
el desastre.

De pronto, todos los miedos
le volvieron.

El bosque la asustaba y
se sentía perdida y
muy cansada, incapaz
de dar ni un paso más.

Casi a punto de llorar, quieta en el sitio, miró
adelante.

Al momento, el gran susto se le pasó.

¡Ya se veía la casa de la abuela! ¡Había cruzado
el bosque! Clara se dijo en seguida:

-Seguro que las plumas se me cayeron al poco 
de haber echado a andar. ¡He hecho todo el camino
sin ellas, ya no las volveré a necesitar!

Y echó a correr llamando a la abuela.



(c)  1968 por Fernando Avila