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Biblioteca Virtual Hispanica

miércoles, 23 de marzo de 2016

Cartas para el Gorrión

"¿Cuándo voy a recibir yo
una carta?", pensó el gorrión.
"Nadie se acuerda de mí."

Estaba sentado en la hierba, bajo el tilo,
y picaba con tristeza. Hacía un día precioso
y de pronto se le ocurrió una cosa.
"Voy a dar clase de escribir cartas", pensó.
"Eso es lo que voy a hacer."

Desplegó las alas y sobrevoló el bosque, cruzó el
río y recorrió la playa, proponiendo a quien quisiera
escucharle que viniera a sus clases de escribir cartas.

Al día siguiente se reunieron en el claro del bosque
docenas de animales que se morían de ganas de poder
por fin escribir una carta. Estaba el dromedario,
el escarabajo,el mastín pescador,la abubilla, y hasta
la iguana.
El gorrión dio a cada uno una pluma y un trozo de corteza
de abedul.

-Empecemos- dijo el gorrión, saltando entusiasmado
delante de sus alumnos,quienes sostenían con firmeza
sus plumas y le escuchaban con atención. 
-Vamos a escribir una carta dirigida a mí.
"Apreciado gorrón". Escribid eso.

Todos los animales se inclinaron y escribieron con
unas letras lentas y vacilantes: "Apreciado gorrión".
El gorrión carraspeó y prosiguió:

-Escribid debajo: "¿Cómo estás?".

Todos los animales escribieron:"¿Cómo estás?".

Es una pregunta tan bonita.... -dijo el gorrión-.
Que no se os olvide nunca. En ninguna carta.
Y debajo escribid....

El gorrión se detuvo un momento a reflexionar. "Ay, y
ahora qué", pensó. Se rascó con la punta de un ala
detrás de la oreja. Entonces dijo:
-"¿Te gustaría que hiciera una tarda para ti?". Sí,
escribid eso. Es una frase maravillosa. "¿Te gustaría
que hiciera una tarta para ti?". No hay que abusar de
este tipo de frases. Y luego debajo:
"Te la llevaré en seguida".
Escribid eso.

Los animales escribieron: "¿Te gustaría que hiciera
una tarta para ti? Te la llevaré en seguida".
-Y debajo poned vuestros nombres -dijo el gorrión.
Satisfecho, se puso a saltar de un lado a otro.

De repente se quedo quieto.

-Pero,¡ojo! -dijo-, se supone que nunca se escriben
mentiras en una carta. O sea, que si
escribís que vais a hacer una tarta a alguien, tendéis
que hacerla de verdad. Y si escribís que se la vais
a llevar en seguida, tenéis que llevársela en seguida.

Los animales asintieron diligentes e hicieron
un esfuerzo por recordarlo todo.
Luego el gorrión explicó cómo se echaba una carta
al aire y cómo el viento siempre, siempre,
la repartía.

Los animales echaron sus cartas al aire, dieron
las gracias al gorrión y se marcharon a casa.
Al calor del sol,el gorrión regreso volando
lentamente a su casa al pie del tilo. "Ha sido
una clase muy provechosa",pensó.

Nada más entrar en casa, comenzaron a llegarles
cartas.

Docenas de cartas. Le cubrían hasta por encima
de la cabeza.

-Son de mis alumnos -se dijo orgulloso.


Y al cabo de poco, empezaron a llegar los alumnos
con las tartas prometidas en las cartas. 
Eran demasiadas para el gorrión, así que les invitó
a todos a que comieran con él.

Era una tarde larga y alegre de principios de verano.

Al llegar la noche, no quedaba ni una miga.
El gorrión se levantó y escribió con
letras grandes en la arena:


                Apreciados alumnos:
                Muchísimas gracias.
                Vuestro maestro,

                     El gorrión

-Mirad -dijo-. Así se escribe
una carta de agradecimiento.

Los animales asintieron. llenos de admiración hacia
el gorrión, se marcharon a sus casas.


(c)1960  Narraciones Infantiles