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Biblioteca Virtual Hispanica

martes, 29 de marzo de 2016

Gallinas de Rafael Barett


 Mientras no poseí más que mi
catre y mis libros, fui feliz. Ahora poseo nueve gallinas y un
gallo, y mi alma está perturbada.
 La propiedad me ha hecho
cruel. Siempre que compraba una gallina la ataba dos días a un
árbol, para imponerle mi domicilio, destruyendo en su memoria
frágil el amor a su antigua residencia. Remendé el cerco de mi
patio, con el fin de evitar la evasión de mis aves, y la invasión
de zorros de cuatro y dos pies. Me aislé, fortifiqué la frontera,
tracé una línea diabólica entre mi prójimo y yo. Dividí la
humanidad en dos categorías; yo, dueño de mis gallinas, y los demás
que podían quitármelas. Definí el delito. El mundo se llena para mí
de presuntos ladrones, y por primera vez lancé del otro lado del
cerco una mirada hostil.
 Mi gallo era demasiado joven.
El gallo del vecino saltó el cerco y se puso a hacer la corte a mis
gallinas y a amargar la existencia de mi gallo. Despedí a pedradas
el intruso, pero saltaban el cerco y aovaron en casa del vecino.
Reclamé los huevos y mi vecino me aborreció. Desde entonces vi su
cara sobre el cerco, su mirada inquisidora y hostil, idéntica a la
mía. Sus pollos pasaban el cerco, y devoraban el maíz mojado que
consagraba a los míos. Los pollos ajenos me parecieron criminales.
Los perseguí, y cegado por la rabia maté uno. El vecino atribuyó
una importancia enorme al atentado. No quiso aceptar una
indemnización pecuniaria. Retiró gravemente el cadáver de su pollo,
y en lugar de comérselo, se lo mostró a sus amigos, con lo cual
empezó a circular por el pueblo la leyenda de mi brutalidad
imperialista. Tuve que reforzar el cerco, aumentar la vigilancia,
elevar, en una palabra, mi presupuesto de guerra. El vecino dispone
de un perro decidido a todo; yo pienso adquirir un revólver.
 ¿Dónde está mi vieja
tranquilidad? Estoy envenenado por la desconfianza y por el odio.
El espíritu del mal se ha apoderado de mí. Antes era un hombre.
Ahora soy un propietario...

 Publicado en

"El Nacional", 5 de julio de 1910